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La reforma del régimen local

Juan José Solozábal
jueves 25 de agosto de 2011, 21:49h
Pensaba dedicar alguna reflexión del verano a nuestro régimen local sobre el que no abunda el análisis pues de ordinario nos concentramos en la problemática del Estado autonómico. Tan es así que entre los libros con que cargué la magra mochila de las lecturas figuraba La Administración española , un estudio delicioso que don Eduardo García de Enterría dedicaba a considerar la situación de nuestra organización territorial a comienzo de los años sesenta del pasado siglo. No podía sospechar que el tema, me refiero a algunas propuestas recientes sobre diversas modificaciones de algunos aspectos de nuestra administración local, se hubiera de presentar como problema político de actualidad, poniendo de relieve, aunque sin duda de modo inadecuado, la importancia de la cuestión.

Hay muchas razones para considerarse municipalista. La ciudad es el ámbito territorial de dimensiones humanas, en el que la participación y el reconocimiento que la vida política supone se produce con gran facilidad. Y algún sentido puede encontrase, aunque no me encuentre seducido por el reconocimiento obligado de que lo “small is beautiful” , en la contraposición que a veces se hace del carácter artificial de las relaciones políticas en el Estado y la condición societaria, natural, de la entidad local. La participación en la vida local puede asociarse todavía de algún modo con el modelo de dedicación que pensaba Hannah Arendt se producía en la forma de gobierno de la polis griega en cuanto “espacio teatral en el que podía mostrase la libertad”. En este sentido cabe considerar el municipio como término político elemental e inevitable, como estructura, entonces, natural del Estado.

Hay otras dos razones más para la afirmación municipalista. Como no podía ser de otra forma, desde mi punto de vista, el Derecho constitucional mantiene estrechas relaciones con otras disciplinas jurídicas. Así, por ejemplo, son obvias en el Derecho parlamentario las influencias de las regulaciones institucionales y competenciales del derecho de sociedades. Pero esto se puede decir con mayor causa y de modo mucho más próximo del derecho municipal. De algún modo el régimen local , especialmente en los aspectos organizativos y de atribuciones de los ayuntamientos y las Diputaciones, ha contribuido decisivamente a la construcción del aparato categorial del Derecho constitucional. Piénsese en la idea de competencia, como facultad de actuación sobre una determinada materia, de un órgano o poder del Estado, o en la insistencia en la necesidad de la colaboración , así como en el estudio de las técnicas a través de las cuales la articulación se lleva a efecto en el desempeño de numerosas tareas en la vida local, que resulta de vital importancia en el funcionamiento de un estado descentralizado como el nuestro. Sobre tales cuestiones con una pertinencia y precisión asombrosas habían trabajado, según muestra el libro del profesor García de Enterría al que arriba nos referíamos, nuestros especialistas en régimen local.

El municipalismo , como expresión emblemática de nuestro régimen local, podría verse finalmente como un rasgo indudable de la descentralización española, como exponente de un cierto federalismo interior. Las entidades locales, esto es , los municipios y las provincias, como las Comunidades Autónomas, integran la organización del Estado, son Estado. “El Estado se organiza territorialmente en municipios, provincias y en las Comunidades Autónomas que se constituyan” dice el art. 137 de la Constitución Española. Pero ni dependen del Estado, como si fueran sus agentes o su longa manus ni integran las Comunidades autónomas , pues son diferentes de éstas, con su propia autonomía, dice la Constitución, “para la gestión de sus propios intereses.”
A donde quería llegar es a destacar el carácter materialmente constitucional del régimen local, que hace que su modificación, se entiende en aspectos sustanciales, por ejemplo el que se refiere a las instituciones del gobierno de los entes territoriales de los municipios o de las provincias, hablemos de los ayuntamientos o de las diputaciones, sea en extremo delicado. Casi dan ganas de utilizar las palabras de Burke cuando recomendaba la circunspección antes que el activismo en la reforma de los elementos sustanciales del Estado. No conviene decía el gran pensador conservador sino acercarse ante los defectos del Estado como se hace, traduce bellamente el maestro García de Enterría, “ante las heridas de un padre, con un miedo respetuoso y una solicitud temblorosa”.

Juan José Solozábal

Catedrático

Juan José Solozabal es catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Madrid.

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