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De la dictadura a la democracia: Manuel Fraga (y II)

domingo 04 de septiembre de 2011, 17:54h
Desde 1978 se hicieron algunos esfuerzos para desmarcar a Alianza Popular de la extrema derecha y de la imagen del franquismo. En el II Congreso Nacional, celebrado en enero, se reeligió a Fraga como secretario general y Félix Pastor Ridruejo se convirtió en presidente de la formación. Las tensiones internas arreciaron en aquel año. El motivo principal fue la aprobación de la Constitución, entre cuyos siete “padres” se encontraba Manuel Fraga. El título VIII y el término “nacionalidades” la convertían en inaceptable en sectores amplios de la derecha. Las consiguientes divisiones entre pragmáticos e intransigentes en el interior de AP abocaron a una votación del texto constitucional en el Congreso harto inusual: cinco diputados votaron en contra, tres se abstuvieron y el resto lo hicieron a favor. Estos hechos dejaron huella. El ala más cercana a la extrema derecha se separó de la federación. La ocasión fue aprovechada, sobre todo a partir de diciembre de 1979 (III Congreso Nacional), para aplicar algo de moderación, empezando a cerrar definitivamente las puertas al llamado franquismo sociológico.

Fraga resultó elegido presidente y el cargo de secretario general recayó en Jorge Verstrynge. A este cambio habían contribuido los resultados desastrosos en las elecciones de aquel mismo año: nueve escaños, lo que suponía una pérdida de siete con respecto a 1977.

En 1981, AP ganó las elecciones gallegas. Las oportunidades políticas que se abrían contribuyeron poderosamente a la aceptación del sistema autonómico por parte de la derecha. Al año siguiente, Alianza Popular, con cinco millones y medio de votos y 107 escaños, se convirtió en el primer grupo de la oposición. A pesar de este avance espectacular, la preocupación era más que evidente. La fórmula fraguista de la “mayoría natural” se encontraba bien lejos de su materialización. Algo de razón tenía Javier Tusell cuando escribió que esta idea tenía dos inconvenientes, pues no era ni lo primero ni lo segundo, ni mayoría ni natural. A la derecha española se le escapaba el amplio y decisivo centro electoral. El liderazgo de Fraga, nombrado jefe de la oposición, planteaba problemas, ya que para muchos no dejaba de ser el símbolo de que en España el pasado no había pasado. La izquierda usó y abusó en beneficio propio de estas imágenes.

En las elecciones de 1986 obtuvieron 105 escaños. Los decepcionantes resultados pronto empezaron a cobrarse víctimas políticas, entre ellas Vestrynge. Los pésimos resultados en las elecciones autonómicas vascas de noviembre de 1986 constituyeron la puntilla. A principios de diciembre, Fraga presentó su dimisión. Principiaban dos años marcados por la confusión. El partido se vio abocado a un Congreso extraordinario, en febrero de 1987, del que salió vencedor Antonio Hernández Mancha. Su liderazgo resultó un fracaso. Además, AP perdió la presidencia de la Xunta. Los populares empezaron a añorar a Manuel Fraga, su “auténtico” líder.

Y éste, que por aquel entonces ejercía como diputado en el Parlamento Europeo, terminó por volver al primer plano. Presentó su candidatura en el IX Congreso Nacional, en enero de 1989, y se impuso sin problemas. Francisco Álvarez Cascos fue elegido secretario general. Los principales puestos del nuevo organigrama correspondieron a Rodrigo Rato, Federico Trillo, Juan José Lucas, José María Aznar, Isabel Tocino, Abel Matutes, Félix Pastor Ridruejo, Miguel Herrero de Miñón y José Antonio Segurado. Estamos ante el Congreso de la llamada “refundación”: Alianza Popular se convirtió en el Partido Popular. Y la gaviota azul empezó a surcar los cielos de la derecha. Se trataba de pasar página, rompiendo toda posible vinculación con el pasado y procediendo a una renovación generacional, pero de forma ordenada y bajo la mirada de aprobación del fundador y alma del partido, Don Manuel. Ante las dos citas electorales que se avecinaban, generales y autonómicas gallegas, se tomaron decisiones que el futuro se encargaría de dar por buenas. Fraga iba a concentrase en Galicia, en donde venció por mayoría absoluta y se proclamó presidente de la Xunta. Mientras tanto, José María Aznar era investido como candidato para presidir el gobierno de España.

En el X Congreso del PP, celebrado en Sevilla (1990), Aznar fue elegido presidente en sustitución de Fraga. El PP, antes AP, ha vivido notables transformaciones entre su creación en 1976 y la llegada al poder en 1996: de una derecha procedente del franquismo a una derecha liberal y democrática; de una derecha que inspiraba desconfianza en las democracias europeas a una derecha que en otros países, como Francia, ha sido tomada como modelo; de una pequeña federación de partidos a un partido fuerte y de gobierno. El gran salto se dio en 1989 y 1990, coincidiendo a nivel mundial, no casualmente, con la caída del muro de Berlín. La carrera política de Manuel Fraga, sin embargo, no terminó entonces: presidente honorífico del PP, hasta 2005 presidió la Xunta de Galicia y, desde el año siguiente, ha sido miembro del Senado. La defensa del autonomismo ha sido una de las constantes de estos últimos tiempos. Su retirada de la vida política activa es la de un personaje que resume, en buena medida, la historia de España en el último medio siglo: la evolución de la dictadura a la democracia.

Jordi Canal

Historiador

JORDI CANAL es doctor en Historia y profesor en la Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales de París

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