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Austeridad también en Extremadura: El cambio ha comenzado

miércoles 07 de septiembre de 2011, 21:31h
Dos días de trabajo en Extremadura, me han permitido cerciorarme de lo que efectivamente está comenzando a pasar en regiones que, hasta ahora, habían hecho del déficit y consecuentemente de la deuda, casi un emblema.

No es que los anteriores gobernantes hayan hurtado a las arcas públicas nada de nada. Su honradez no está cuestionada y muchos de ellos, con dos Presidentes a la cabeza (Juan Carlos Rodríguez Ibarra y Guillermo Fernández Varas) pueden presumir de ejemplaridad y honestidad en el manejo de los caudales públicos. La cuestión no es, en este caso al menos, de índole personal en absoluto. La cuestión se centra más bien en que decenas de años gobernando crean, por definición, un cúmulo de intereses y sobre todo la falta de presión y vigilancia sobre la forma de gestionar los asuntos. Muchas cuestiones y muchos temas no se valoran suficientemente desde la perspectiva del gasto cuando habitualmente se está en el poder y no se tiene que rendir cuentas a nadie; lo cual sucede siempre que es uno mismo el que se tiene que vigilar. Como sabemos bien los que nos dedicamos al derecho de la competencia, ningún ahorcado se pone la soga en su propio cuello.

El déficit se había disparado a un 6,8% y la deuda llegaba a los 2500 millones de euros. Una situación así para una Autonomía como la extremeña, simplemente no es sostenible. No lo es ni a corto ni a medio ni a largo plazo. Sencillamente es letal para cualquier administrador no darse cuenta de la carrera ciega y hacia atrás camino de un precipicio, al que se va si no se ataja la hemorragia de déficit y deuda.

Habrá quien se oponga y lo haga en términos demagógicos. Ya lo estamos viendo. Muchos dicen ¡que ahorren otros! ¿Austeridad?, ¡que la practiquen los demás!

Y todo ello en un contexto en el que la Bolsa se hunde un día sí y otro también, el diferencial con el bono alemán no hace más que crecer, los rumores sobre la recensión están pasando a la categoría de noticia y, finalmente, comienza a haber miedo en muchas personas prudentes.

Terreno abonado para la demagogia de unos cuantos. Aquí los sindicatos tienen, de una vez, que estar a la altura de la hora que les ha tocado vivir. No se puede, simplemente por razones ideológicas, tirar al pim pam pum contra todo lo que sea ascetismo en las cuentas públicas.

Por eso, lo que el Presidente Monago ha comenzado a hacer en Extremadura, es una auténtica ruptura de mitos, entre otros, que en esa entrañable región no había capacidad ni personalidad política suficiente para afrontar los problemas económicos en primera línea y que, más bien, tendría que ir siempre en el furgón de cola y con victimismo, de lo que hicieran las demás. Este liderazgo, que a buen seguro va a poder ser sostenido por el equipo económico que Monago está creando, va a producir buenos réditos en el largo plazo. Esto es, cuando se explique a los extremeños que la realidad es la que es, que arrimar el hombro es tarea necesaria y de todos, que no se puede vivir de transferencias y que ellos mismos pueden estar en pie y dar muchas lecciones a otros que hasta ahora han conseguido, no sabemos si con verdad, aparentar que eran los mejores.
Estas políticas tienen que ser explicadas. Y si se oponen y crean conflictos quienes estén por la labor de continuar en sus nichos de favores y de privilegios – de todas clases – tienen que ser denunciados ante la opinión pública como conspiradores contra el signo de nuestros tiempos.

Son muchos los retos y desafíos que tiene esa Autonomía. Desde la creación de una cultura de competencia y transparencia (el actual Jurado de la Competencia tiene que ser revisado de arriba abajo ) hasta demostrar que se puede conseguir lo que uno realmente se merezca con esfuerzo, sacrificio y trabajo.

Felicitémonos pues de que en esta joya del oeste peninsular aparezcan ya síntomas de liderazgo en la buena dirección pese a las dificultades que tenga su implantación, los desafíos de las voces alteradas de los pocos privilegiados anteriores y la seguridad de que bien explicado todos los extremeños lo entenderán. Y con ellos, mostrando así la solidaridad necesaria, el resto de los españoles, llamados también, todos, a apretarse el cinturón y a exigir dietas de adelgazamiento que eliminen la obesidad adiposa que suponen este horrible deficit y deuda y que son las verdaderas hipotecas de una sociedad.
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