www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

crónica cultural

Dos nuevos autores españoles ven la luz

La editorial independiente Demipage apuesta por dos nuevas voces dentro de la narrativa española, Eduardo Laporte que publica Luz de noviembre, por la tarde sobre la relación de un hijo con sus padres y Pañales y Cerveza, de Ángela Medina, sobre la sociedad que nos rodea.
Septiembre es un mes de novedades editoriales. Hablemos de jóvenes y principiantes escritores españoles. El primero es Eduardo Laporte (Pamplona, 1979) que estos días publica en la editorial Demipage su primera novela: Luz de noviembre, por la tarde, una bella narración sobre la muerte de sus padres. Con apenas 21 años, el escritor perdió a sus progenitores. El texto, una novela íntima, es un claro homenaje a las confesiones. El personaje principal es él, un joven que se encuentra en la soledad de lo que hasta ahora han sido sus pilares. La literatura, la escritura, el confrontarse consigo mismo y su destino es lo que le salvará. En el prólogo, el escritor confiesa lo que ha significado para él la escritura de este libro: “En ninguno de mis ensayos profesionales alcanzaba la tranquilidad de quien suma y sigue; solo me calmaba el hecho de pensar que, de alguna manera, almacenaba vivencias que algún día convertiría en literatura”. En pequeños capítulos, el autor va dando forma a ese narrador-personaje que con cierta melancolía cuenta el último año de la muerte de su padre, cuando la madre acababa de fallecer unos meses atrás.

En la misma editorial, una aún más joven escritora, Ángela Medina (San Fernando, Cádiz, 1981) publica su también primera novela Pañales y cerveza. La novela, con un tono ligero, narra las aventuras de unos personajes que podríamos fácilmente reconocer a nuestro alrededor y, por qué no decirlo, en nuestra propia casa. La historia empieza en Ikea, continúa en el montaje y desmontaje de muebles y da vida a unos personajes familiares que podrían proceder de nuestro mismo entorno. Una bella imagen de nuestra vida que monta y desmonta para conseguir sobrevivir. El recorrido de Ikea se convierte en un recorrido vital. La gente no es la misma al principio que al final y sale llena de sueños y de ilusiones para “colocar” y solucionar sus vidas, nuestras vidas, disparatadas y sin sentido.

La imagen es la de nuestra sociedad de hoy en día y la familia, en muchos aspectos, la nuestra. Con palabras en sueco -como corresponde a
los muebles baratos y de diseño que al final tenemos todos en casa-, un abuelo “Solitario en IKEA” vivirá una aventura que cambiará la vida
de los demás personajes.

Pañales y cerveza consigue aunar la ligereza del texto con la profundidad de su contenido y en muchas ocasiones aparece la melancolía, el dolor de los personajes que quieren hacerlo desaparecer con parches, como descubrimos ya en el primer capítulo de la novela,
en el que aparece ese abuelo solitario en la inmensidad de muebles funcionales hasta que todo cobra sentido al leer la última frase de este interesante íncipit que tiene la novela.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

Comenta esta noticia
Normas de uso
  • Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial
  • No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
  • La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.
  • Tu dirección de email no será publicada.
  • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.