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ETA es de izquierdas

miércoles 28 de septiembre de 2011, 21:30h
La misma semana del Gudari Eguna -fecha en la que el nacionalismo vasco celebra las hazañas de sus asesinos- ha sido la elegida por Bildu y Aralar para hacer pública su intención de presentar una lista conjunta a los próximos comicios. Nada nuevo, por otro lado. De hecho, si Sortu no fuera ilegal, seguro que la entente del crimen contaba ya con un tercer socio. Y es que entre ellos existe una enorme comunión de ideas. Basta echar un vistazo al programa electoral de los partidos nacionalistas, PNV incluido, para darse cuenta de que apenas hay diferencias entre unos y otros.

Son los mismos perros con distinto collar. Su ideología ha segado ya la vida de casi un millar de inocentes -todas las víctimas de ETA lo son, llevasen o no uniforme- y ha arruinado la de otras tantas familias, que se han visto en la obligación de hacer las maletas si no querían que el terror nacionalista siguiera destrozándoles. Nacionalista, sí, porque eso es lo que es ETA. Y de izquierdas. Curiosa paradoja la suya: quieren una Euskadi “socialista”, pero maman de la más rancia tradición vascongada, iglesia incluida.

Como católico, me avergüenzo del mamporreo que determinados canallas con sotana han llevado a cabo en nombre de sabe Dios qué. Pastores como Setién o Uriarte que se deleitaban viendo a los lobos devorar al rebaño, mientras bendecían sus tropelías. Claro que, a sus ojos, tales tropelías no eran sino “acciones en defensa de la agresión perpetrada por el estado”; literalmente, así calificaba un Zutabe -boletín interno de ETA- el atentado contra una casa cuartel de la Guardia Civil.

Más de uno se cree este discurso. En efecto, la banda terrorista tiene su público. Empezando por el PNV -“compartimos los fines; no necesariamente los medios” o “unos tienen que mover el árbol para que otros recojan los frutos” como dijo Arzallus- todas las formaciones nacionalistas vascas han considerado siempre “de los suyos” a Batasuna, ANV, Bildu o como quiera que ETA quiera denominar en cada momento a su brazo político. Tampoco la izquierda les ha hecho ascos. El PSE abrió sus puertas de par en par a ETA Político Militar, terroristas con miedo al gatillo. Izquierda Unida siempre se ha opuesto a la Ley de Partidos, una de las herramientas legales que más daño ha hecho al entorno abertzale. Esquerra Republicana de Cataluña pidió la semana pasada en el Congreso la libertad de Arnaldo Otegui, condenado a 10 años de cárcel por colaboración con banda armada. Y Zapatero le dio aire con un proceso negociador tan vergonzante como inmoral. Su regalo de despedida, Bildu.

Hoy, afortunadamente, ETA no mata, pero no porque no quiera, sino porque no puede. Su fin está ahora más próximo que nunca, a pesar del nacionalismo y de una buena parte de la izquierda. Ojalá llegue pronto aunque, cuando lo haga, será ya tarde. Sobre todo, para los casi mil inocentes que perdieron su vida por los desvaríos de un tal Sabino Arana.

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