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La negociación con Eta, arma electoral

viernes 30 de septiembre de 2011, 13:35h
Después del fracaso de la negociación a cara descubierta con Eta de la primera Legislatura de Zapatero, en la segunda el Gobierno y el PSOE han cambiado de táctica.

Mientras la negaban en público de forma airada, la mantenían con otro formato: el intercambio de mensajes aparentemente inconexos. Una estudiada secuencia de gestos con un plazo prefijado: la fecha de las elecciones.

Paulatinos mensajes que han procedido a dos bandas del propio aparato “militar” de Eta, y de su aparato “político”. Unidos ambos por el colectivo de presos, que al no poder utilizar las armas por razones obvias, se han situado como si fueran también una instancia de opinión política.

Y mensajes que han sido contestados por el Ejecutivo o por destacados socialistas no sólo con expresiones de aprobación “por los significativos pasos” que estaban dando los terroristas, sino también con decisiones gubernativas, la más importante de ellas con la aquiescencia por vías indirectas de la legalización del entramado terrorista que ha tenido como consecuencia un inusitado poder político en democracia para quienes quieren destruirla.

Los intercambios se han intensificado a medida en que se aproxima la fecha de los comicios. Eta continúa poniendo el caramelo en la boca de su final al PSOE, y éste insiste en la seguridad del final del terrorismo (llamado más suavemente violencia).

De nuevo, una organización intermediaria (antes fue suiza, ahora es holandesa) que flota sobre la negociación como interlocutora en la sombra. De nuevo, un leit motiv: el Estado debe dar algo para recibir algo. De nuevo, en fin, concesiones políticas y penales para que los etarras tengan la gracia de no matarnos.

El Gobierno y el PSOE tienen prisa por recibir el regalo de los terroristas, dada su situación desesperada. Eta también tiene prisa, porque sabe que las concesiones que puede obtener de este Gobierno terminal serían mucho más difíciles con otro. A ambos se les agota el tiempo, porque si los socialistas necesitan un comunicado que pueda enseñar como de fin de terrorismo, los etarras tienen que rentabilizar sus victorias políticas en esta legislatura y consolidarse en parcelas de poder y de influencia que justifiquen en su potencial clientela nacionalista por qué han matado tanto.

Rubalcaba y Eta tienen prisa. Los únicos que no la tienen son los condenados a la paciencia de los cementerios.
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