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¿Y si gana Rubalcaba?

domingo 02 de octubre de 2011, 17:00h
Es probable que ni Rubalcaba sueñe con ganar las elecciones, pero va a luchar hasta el último segundo para torpedear al PP y para sacar votos de debajo de las piedras. De momento, no parece que su estrategia le esté dando resultados, pero el partido acaba de comenzar. Lo que pretende es emplear todas las artimañas para acortar distancias y sólo él sabe si sería capaz de pactar hasta con el diablo para evitar que Rajoy gobierne, en caso de que el PP no logre la mayoría absoluta.

Aunque parezca una contradicción, el primer elemento que favorece al PSOE son las encuestas. Todas, hasta las de sus medios afines, otorgan al PP una ventaja descomunal. Ya se habla de resultado histórico que Rajoy obtendría, según la encuesta de El Mundo de este domingo, el 47,4 por ciento de los sufragios, superando incluso la mayoría absoluta de Aznar, y Rubalcaba se quedaría por debajo del 34,1 por ciento quedando por debajo del ridículo 31,8 por ciento que obtuvo Almunia. Y aunque en el PP ya tienen el champán en la nevera, es conveniente recordar que las encuestas las carga el diablo.

En 2004, aunque la diferencia de los sondeos no era tan exagerada, nadie dudaba de que Rajoy se alzaría con la victoria. Y se quedó con las ganas. La holgada ventaja, que dos meses antes le daban las encuestas, se fue reduciendo. Y luego, claro, estalló el atentado del 11M, donde Rubalcaba y sus amigos policías tomaron el pelo a Acebes para que asegurase que el atentado era obra de ETA y dos días antes de las elecciones, la investigación dio un giro hacia los radicales islamistas que aprovechó Rubalcaba para decir que “España no se merece un Gobierno que miente” y, de paso, movilizar a la izquierda, que rodeó y acosó las sedes del PP al grito de “Aznar asesino”. Sólo porque el entonces presidente del Gobierno había apoyado verbalmente el ataque de EEUU a Irak y por haberse despatarrado junto a Bush en Las Azores. Porque España, que hay gente que todavía no se ha enterado, no participó en la guerra. Ni un solo soldado español se unió a las tropas que combatieron contra Sadam Hussein, aunque ya al final de la contienda, el Gobierno envió tropas de apoyo para la reconstrucción del país y médicos y material sanitario.

Las encuestas que ahora dan esa holgadísima mayoría al PP, además, pueden provocar la apatía en el electorado del partido de Rajoy, apático de por sí, y en cambio movilizar a la izquierda para impedir que la derechona gobierne. Muchos de los que ahora declaran en las encuestas que votarán a IU, cuando llegue la hora de la verdad, cuando vayan a depositar su papeleta en la urna lo harán por el PSOE, pues prefieren a Rubalcaba que a Rajoy.

Y, por último, está ETA, que, como siempre, pero más que nunca, se está erigiendo en el protagonista de la campaña electoral que, aunque nadie lo sepa, todavía no ha empezado. Los etarras van a hacer lo posible para apoyar al PSOE, porque saben que con el PP en el poder les va a costar mucho campar a sus anchas como hacen ahora. El acercamiento de presos se atajaría y la legalización de Bildu, y quizás todavía de Sortu, puede enfrentarse con un Fiscal General del Estado que cada vez que un proetarra haga apología del terrorismo, como hacen ahora cada día los alcaldes y concejales de la coalición, se encuentre con una denuncia y con una condena. Y las calles del País Vasco dejarán de ser suyas, como ocurre ahora. Que en San Sebastián gobiernen los proetarras supone una de las mayores vergüenzas de la Historia de España.

Rubalcaba y compañía están haciendo también todos los esfuerzos para que los comunicados de ETA se parezcan cada vez más a un alto el fuego definitivo, a un amago de entrega de armas. Y los etarras, que además de asesinos son unos tramposos, están deseando satisfacer los deseos del candidato socialista por eso, porque creen que así puede ganar las elecciones y ellos seguir incrustados en la política llenándose los bolsillos con suculentos sueldos y, en cualquier momento, financiado a ETA para que se rearme. Porque ya no les quedan ni cuatro tirachinas.
El propio Rubalcaba, listo y tenaz como nadie, es el primero que sabe que su victoria es prácticamente imposible después del desastre del Gobierno de Zapatero, donde él ha terminado de vicepresidente, un Gobierno que ha arruinado a España, la ha vuelto a partir en dos y ha despilfarrado como nadie.

Rajoy, que ha sido un jefe de la Oposición bastante blandito, puede, en cambio, convertirse en un buen presidente del Gobierno. Fue un excelente ministro del Gobierno de Aznar, es un hombre inteligente, sensato, un político experto y moderado. Todo, pues, apunta a que esta vez ni las maniobras de Rubalcaba, ni los comunicados de ETA, ni la movilización de la izquierda pueden impedir la victoria del PP. Pero, lo dicho, el partido acaba de comenzar y no hay que dormirse en los laureles. Hasta la última papeleta todo puede ocurrir.
¿Y si gana Rubalcaba?

Joaquín Vila

Director de EL IMPARCIAL

JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL

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