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Hacia las primarias socialistas francesas

viernes 07 de octubre de 2011, 21:45h
El próximo domingo los simpatizantes de la izquierda francesa están invitados a participar en unas “primarias de la ciudadanía” para elegir al candidato del Partido Socialista a las elecciones presidenciales de la primavera de 2012. El PS francés recupera así una formula italiana que llevó, en octubre del 2005, a Romano Prodi a liderar la coalición de centro-izquierda que ganó las elecciones generales de abril del 2006. La novedad del sistema es efectivamente llamar a todos los ciudadanos y ensanchar pues el cuerpo electoral más allá de los militantes con carné. Según los sondeos y las audiencias de televisión, estas elecciones primarias han despertado un verdadero interés. Queda por ver si se traducirá en una participación elevada y si el resultado será lo suficientemente claro para impulsar una dinámica a favor del elegido.

Seis son los candidatos : Martine Aubry, secretaria general del Partido, alcade de Lille (10ª ciudad francesa), antiguo ministro de Trabajo con Mitterrand y de Asuntos Sociales con Jospin ; Ségolène Royal, excandidata del partido en las presidenciales del 2007 (fue designada en unas primarias cerradas y ¡arrasó con una ventaja de 40 puntos sobre Dominique Strauss-Kahn y Laurent Fabius!); François Hollande, exsecretario general del Partido ; Manuel Valls, diputado y alcalde de Evry en las afueras de París; Arnaud Montebourg, diputado de Saône-et-Loire y Jean-Michel Baylet, diputado del centenario Partido Radical y sobre todo dueño del grupo de prensa La dépêche du Mid.

Múltiples son los sondeos que auguran una segunda vuelta entre François Hollande, designado como favorito por la prensa y el aparato propagandístico de la nomenklatura francesa, y Martine Aubry. Queda por ver el acierto de unos sondeos cuya muestra media es de 850 personas, de las cuales entre 70 y 100 se declaran dispuestas a votar… ¡Es decir que la base de cálculo es sobre estas 70 o 100 respuestas! No hay que ser gran experto para poner en duda las cifras avanzadas (un 43% para Hollande, un 23% para Aubry, un 11% para Royal, un 10% para Montebourg, un 5% para Valls y un 1% para Baylet)… sobre todo teniendo en cuenta que el perímetro del cuerpo electoral es la gran incognita que se despejará este próximo domingo. Todas las conjeturas oscilan entre el arte de predecir el futuro o el de comunicar a toda costa para que las profecías sean autorealizadoras.

Mucho más interesante es señalar la muy reciente publicación de un libro del sociólogo y filósofo francés Jean-Pierre Le Goff, titulado La gauche à l’épreuve 1968-2011. Discípulo de Claude Lefort, autor de varios artículos en la revista Le Débat que dirigen Pierre Nora y Marcel Gauchet, Le Goff representa esta corriente crítica antitotalitaria venida de la izquierda radical cuyas obras han renovado profundamente el pensamiento político teórico pero cuya influencia en la renovación del pensamiento de la izquierda militante sigue siendo muy débil. El libro de Le Goff recoge varios artículos que permiten recorrer la historia de la izquierda, de sus modelos culturales, de sus logros (en sentido neutro) de sus gobiernos desde la crisis de mayo de 1968 hasta nuestros días. Le Goff sostiene la tesis de que la izquierda se ha descompuesto, víctima de sus raíces culturales (el ideal revolucionario) y de la no adaptación de su aparato teórico a los cambios globales que, bajo el nombre de mondialisation en francés o globalización en español, han cambiado las estructuras de nuestras sociedades y de nuestro mundo. Sería excesivamente largo dar detenida cuenta de la riqueza de los argumentos presentados por Le Goff y me permito pues remitir al lector a la lectura de estas sugestivas páginas.

Sin embargo, hay que mencionar la idea clave, la explicación fundamental que da Le Goff de la situación de la izquierda francesa. Incapaz de adaptarse, la izquierda se ha aferrado a un discurso moral lanzando una verdadera OPA mental y cultural sobre la moral. “La izquierda dispone de una superioridad moral sobre sus adversarios. Es la depositaria de la idea del Bien” escribe el ensayista. Para él, es el encerramiento en esta convicción lo que ha llevado la izquierda francesa a sus mayores fracasos, tanto electorales como políticos e ideológicos. En 1983, cuando el gobierno, bajo la presión de los mercados, decidió anclar Francia en Europa y cambió drásticamente el rumbo de su política ecónomica, el PS no modernizó su programa ni sus bases intelectuales. Entonces una verdadera esquizofrenia debilitó el partido que tal un dios Jano presentaba dos rostros. Solo la reivindicación de la superioridad moral del proyecto izquierdista permitía sino tapar por lo menos intentar ocultar esta división fundamental …y, según Le Goff, fundadora de la actual dinámica socialista.

La tesis me parece más que acertada… y creo que se podría intentar aplicar a la situación de la izquierda española. ¿No es el zapaterismo el nombre español de esta manera de proclamarse moralmente superior? ¿No es el zapaterismo el que ha presidido a la mayor reorientación de la política ecónomica?

En Francia, el socialismo democrático sigue arrastrando la herencia calamitosa desde el punto de vista programático del giro de 1983 y, peor aún, del verdadero rostro del mitterandismo, una mezcla de aventura personal, de cinismo absoluto, de mentiras permanentes, de corrupción política del funcionamiento del Estado y a la vez de algunos logros (sobre todo en el terreno europeo). Lionel Jospin intentó “limpiar” políticamente esta herencia… sin gran éxito. No hay que ser gran clero para sospechar que el PSOE arrastrará durante muchos años la herencia de Rodríguez Zapatero. No es exactamente la misma que la del presidente Mitterrand, pero peca del “buenismo” que en su tiempo supo denunciar Gustavo Bueno y sobre todo del agotamiento del proyecto económico y social de la izquierda socialista.
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