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La educación de Mariano Rajoy

domingo 09 de octubre de 2011, 21:09h
Lógico y evidente es constatar que el principal problema de los españoles hoy no es otro que los efectos de la crisis económica. El nuevo gobierno que salga de las elecciones generales del 20 de noviembre va a tener que hacer ingentes esfuerzos para afrontar el mal estado de nuestra economía. La suma de una crisis mundial, aunque con efectos variopintos según las regiones y los países, más la incompetencia manifiesta de los gobiernos Zapatero para hacerle frente, han abocado a España y a los españoles a una muy difícil situación. Como quiera que sea, este enorme problema no debería hacernos olvidar la existencia de otros, en algunos casos más estructurales que coyunturales.

Pienso, sobre todo, en la educación. Los resultados de los informes internacionales o las tasas de fracaso escolar, además de los conflictos identitarios que se proyectan en las aulas –identidades no occidentales versus occidentales, pero también identidades intrahispánicas en colisión-, constituyen algunos signos preocupantes. No son, sin embargo, los únicos. Los efectos de la dictadura de los psico-pedagogos, la masificación de los estudios superiores y las feroces resistencias a combinar igualdad y excelencia –algo no incompatible en absoluto- han sido nefastos. Estamos ante un problema de gran calado, que condiciona nuestro presente y va a condicionar, en un sentido u otro, el futuro.

Me ha sorprendido gratamente comprobar que para uno de los candidatos con más posibilidades de presidir el futuro gobierno de España, Mariano Rajoy, del Partido Popular (PP), la educación es un tema fundamental. Hace no muchas semanas salió a la calle su libro En confianza. Mi vida y mi proyecto de cambio para España (Barcelona, Planeta, 2011), en el que repasa su vida y acción política y expone las líneas fundamentales de su ideario y de su alternativa política. La combinación de los dos planos, esto es, una línea biográfica en la que se insertan, en cada estadio, las propuestas de hoy para mañana, funciona adecuadamente. De esta manera, el pasado se vuelve presente y se proyecta, al mismo tiempo, hacia el futuro. De su propia educación habla Rajoy en el primer capítulo del libro: “La educación, el factor esencial”. El colegio de los jesuitas de León (el mismo que unos años después frecuentaría José Luis Rodríguez Zapatero) y el colegio público y el instituto de Pontevedra, además de la Universidad de Santiago de Compostela, en donde estudió derecho, se combinan con el ejemplo familiar, en el que se destacan los valores de esfuerzo y exigencia. El ejercicio de recordatorio se acompaña de algunas reflexiones sobre sus ideas en el terreno de la educación, partiendo de la premisa siguiente: “En el cambio de rumbo tan urgente que necesitamos habrá que comenzar por la educación. Educar es adquirir conocimientos, pero también transmitir actitudes y valores, fomentar hábitos y capacidades; entre otras fundamentales: la curiosidad intelectual y la capacidad crítica.” Todo un programa.

Tras reconocer los grandes avances en educación de las últimas décadas, en especial en el nivel de la universalidad y la gratuidad, el candidato a la presidencia del Gobierno reconoce que hay mucho por hacer: seleccionar a los mejores maestros; recuperar la valoración social de los maestros y profesores, así como el respeto en las aulas y un sentido positivo de la educación; transmitir valores; recuperar el sentido de la exigencia, del esfuerzo y del mérito; combinar el papel de los maestros y la familia; avanzar hacia la excelencia; insistir de nuevo en la historia común, española y europea, y en el conocimiento de idiomas extranjeros (Rajoy confiesa que dedica varias horas a la semana al estudio del inglés, una de las asignaturas pendientes de su generación); desburocratizar e internacionalizar la universidad; y, entre otras cosas, fomentar la formación profesional. La conclusión de todas sus reflexiones, en este interesante capítulo inicial, es la que sigue: “Pienso que en España todavía no somos, en general, plenamente conscientes de la importancia central de la educación. Todos los esfuerzos que dediquemos a mejorar la educación en España en sus diferentes niveles serán pocos. Ahí necesitamos concentrar lo mejor de nosotros mismos. De la educación depende nuestro presente, pero sobre todo nuestro futuro.”

De la educación vuelve a hablar Mariano Rajoy en otros pasajes del libro. Cuando nos recuerda, por ejemplo, que fue nombrado ministro de Educación, en 1999, por José María Aznar. De aquella experiencia extrae, entre otras ideas, que la educación, en el mundo actual, es el elemento básico para competir, encontrar empleo, avanzar socialmente y favorecer la igualdad. En el centro de la educación, sostiene Rajoy, se encuentra la libertad. El autor vuelve sobre la educación -en fin de cuentas, una “prioridad absoluta”- en las conclusiones del libro (“Crecer en tiempos difíciles”), insistiendo en su esencialidad. Las propuestas concretas que expone se resumen en tres: para la escuela, establecer objetivos concretos de mejora de los alumnos en matemáticas, ciencias, inglés y capacidad lectora, así como dar más autonomía a los centros y más posibilidades de elección a los padres; en el nivel medio, prestigiar socialmente el sistema de formación profesional, acercándolo más a las empresas; y, por último, para la universidad, facilitar incentivos para atraer y retener talento, además de romper las inercias que impiden la excelencia y burocratizan el sistema. Las propuestas de Mariano Rajoy en el terreno educativo merecen ser discutidas y debatidas. Cierto es que estamos acostumbrados a que muchos políticos, una vez en el poder, no cumplan con sus promesas o su programa. No pienso que esta vaya a ser la actitud del candidato del PP. En cualquier caso, solamente el hecho de poner en letras de molde y proclamar de manera tan clara la importancia decisiva de la educación es un evidente signo de esperanza. Nuestro futuro y, sobre todo, el de nuestros hijos depende, sin ningún lugar a dudas, de su reforma consciente y en profundidad.

Jordi Canal

Historiador

JORDI CANAL es doctor en Historia y profesor en la Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales de París

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