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Los árabes: Del Imperio Otomano a la actualidad

viernes 14 de octubre de 2011, 21:40h
La tradición británica en el campo de los estudios centrados en el mundo árabe en general, y en oriente próximo y medio, en particular, se remonta al siglo XIX. Sin necesidad, empero, de buscar proyección pretérita algo distante de este primer decenio del siglo XXI que acaba de iniciarse, bastaría remontarse a la segunda postguerra mundial para divisar dos viveros universitarios destacados en el Reino Unido.

Uno de ellos tuvo doble incubación. London School of Economics, de una parte; y de otra, School of Oriental and African Studies, con sede ambas, en la capital del Reino Unido. El segundo vivero encontró un entorno favorable en la universidad de Oxford: en St Anthony´ s College en concreto. La acogida que prestamos en esta columna de EL IMPARCIAL a la obra de Eugene Rogan, que lleva por título “Los árabes. Del imperio otomano a la actualidad”, impone hacer una referencia mínima a los antecedentes del orientalismo arábigo- islámico de cuño oxoniense.

En rigor, la línea historiográfica arabista posterior a 1945, se incuba en el seno del orientalismo británico de los profesores Lambton, Lewis y Hamilton Gibb, entre los más destacados. Con ellos se profundizó en aspectos jurídicos, religiosos, consuetudinarios, literarios y culturales del mundo árabe sobre los que no se había abundado a fondo con anterioridad en lengua inglesa.

Fue precisamente Hamilton quien cosechó en la universidad de Oxford una siembra fecunda: Albert Hourani, su discípulo, fue la figura emblemática de la historiografía arabista oxoniense desde los años cincuenta hasta la muerte del profesor Hourani en 1993. “La historia de los pueblos árabes”, publicada en castellano por la editorial Ariel (1991), ha sido hasta hace pocos años, el volumen de referencia general más solicitado por generaciones de jóvenes estudiosos que se adentraban en el terreno de la historia moderna y contemporánea de los pueblos árabes de la mano de Albert Hourani - a quien traté ocasionalmente en un par de encuentros celebrados en London School of Economics hace la friolera de unos veinte años-.

Es contra este telón de fondo académico como procede encuadrar el volumen de Eugene Rogan que ha alcanzado en España una acogida favorable y venta fluida durante el transcurso de un año.

Rogan es profesor de la universidad de Oxford y fellow (miembro del Consejo de Gobierno) del St. Anthony´s College. Es, pues, un vástago académico de la tradición arabista británica, que disfruta precisamente de buena reputación.

Constituye una parámetro histórico de referencia imprescindible evocar la trayectoria del imperio turco-otomano durante el periodo de la reformas a lo largo del siglo XIX para entender mejor los avatares del norte de África y oriente medio entre 1830 y 2001. Es esa la tarea que el profesor Rogan lleva a buen fin en los primeros cuatro capítulos de su manual, al tiempo que relato narrativo que se lee con fruición.

Los países, imperios, y más tarde naciones independientes del mundo árabe nos aparecen envueltos en el dilema central del reformismo inveterado: ¿cómo avanzar en el sentido del progreso sin hacer una revolución contra el fardo de la herencia recibida?. He aquí la imposible cuadratura del círculo que también le ha caído en suerte a los gentes del LIBRO.

Cuando el autor desliza su relato histórico por los senderos del siglo pasado, vuelve a aparecer al lector un par de incógnitas: ¿porqué no consiguieron los pueblos y países árabes superar sus carencias y atavismos en una centuria de frenesí tecnológico y bélico como fue el siglo XX entre 1914- 1945, primero; y más tarde, durante el paréntesis dilatado de guerra fría 1947 -1991?. En caso de lograrlo en el futuro venciendo tanto al imperialismo franco-británico, como soviético- estado-unidense , y finalmente al Estado de Israel (maestro en aplicar las enseñanzas del divide e impera). ¿Qué papel jugará el mundo árabe en el marco internacional? . La tarea será ciclópea, y aunque todavía sigue abierto el acceso al campo del juego, las predicciones al respecto no pueden ser favorables, si sigue prevaleciendo una voluntad empedernida que impida sopesar con mesura los factores determinantes del éxito y el fracaso de los pueblos en la historia.

En la segunda parte de la obra, Eugene Rogan conduce al lector por los meandros históricos que llevan desde la hora de la independencia y el auge del nacionalismo árabe hasta las horas de disolución del panarabismo en un micro-universo de estados con frecuencias enemistados.
La era del petróleo y el ascenso del Islam político vienen a culminar la trayectoria narrativa que fijara el autor en su momento, culminándola con el tramo histórico posterior al final de la guerra fría; y last but not least, con el decenio enmarcado por el 11 S de 2001 y la primavera árabe que el autor de estas líneas prefiere definir como año de los levantamientos populares que han tenido lugar en el norte de África y en oriente próximo contra varios regímenes políticos autoritarios.
En casi ningún momento del relato histórico desfallece la narrativa del autor. La documentación en que bebe (casi siempre bibliográfica, más que archivística), la fluidez de la prosa y los ineludibles complementos fotográficos (escasos en el terreno cartográfico), hacen de este volumen un instructor fehaciente en la tarea de descubrir desde dentro hacia fuera, el fenómeno histórico del mundo árabe, al menos durante los dos últimos siglos.

Para cerrar estas líneas, parafraseemos al profesor Rogan en el comentario que cierra su obra: para superar obstáculos y círculos viciosos, el mundo árabe necesita el comienzo de todo un conjunto de reformas políticas… para dejar atrás, además, una historia marcada por enfrentamientos y decepciones y lograr, de esta manera, materializar sus cualidades potenciales y colmar las aspiraciones que le han venido animando durante la edad moderna.
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