www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Delenda est Hispania

Estampar tus pensamientos en negro sobre blanco te exorciza de los males cotidianos. La escritura constituye una catarsis individual en el que el escritor, ser miserable y atormentado donde los haya, expulsa sus demonios interiores aplastándolos violentamente contra el virginal folio.

La columna, el articulismo, ese género literario tan español que consiste en hacer Literatura en el soporte fungible y pesetero de un periódico, va perdiéndose día a día, con las columnas que dejan de leerse cada mañana, con esos artículos encargados a ex políticos que escriben en el lugar donde antes había un Larra o un Ruano. Pero sigue siendo, mientras queden tres o cuatro valientes, el mágico lugar en el que convertir la triste cotidianeidad urbana en algo sublime, tal y cómo hacía aquel Baudelaire castizo de la prosa que era Francisco Umbral.

La columna, el artículo, que vienen a ser lo mismo, en esta ocasión al menos, ha constituido desde su nacimiento una de las pocas armas con las que cuenta la sociedad española para defenderse de sus enemigos: un reducto de Libertad desde el que luchar, escaparnos de la triste y enfangada realidad política, o en el que hacer ambas cosas a la vez.

Tuvo la columna su apogeo en la Transición, al igual que nuestra democracia, y los nombres de grandes escritores columnistas se extendían por las páginas de innumerables publicaciones, convirtiéndose en auténticos líderes de opinión. Hoy al declive de nuestra salud política y económica se le une el declive moral e intelectual de nuestra sociedad, en la que sólo lo liviano tiene peso, en la que sólo importa lo “light” y lo políticamente correcto.

En la época de las Redes Sociales, del aparentar ser ingenioso en 140 caracteres, de lo rápido, de todo aquello que no tiene poso, la columna en los periódicos, con algunas notables excepciones, degenera hacia lo anecdótico sin talento y la escasez de fondo intelectual.
Quedan ya muy pocos escritores de esos que nos alegraban el día con sus artículos diarios, al igual que quedan ya muy pocos intelectuales capaces de remover los resortes del país con sus escritos. Ya nadie escribe en un papel “Delenda est Monarchia”, y cae un Rey, pero es que ya no nos quedan ortegas, ni tampoco marañones.

Ya no queda nadie que concluya un artículo diciendo “¡Españoles, vuestro Estado no existe! ¡Reconstruidlo!”, o quizás sí. Puede que quede algún ortega dispuesto a levantar la voz en esta España cainita y sectaria, probablemente esté exiliado en alguna universidad extranjera, cobrando mucho menos que Leire Pajín.


Cristóbal Villalobos
www.cristobalvillalobos.com
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (1)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Desarrollo Editmaker

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.