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Reseña

Nicanor Vélez: La vida que respira

domingo 20 de noviembre de 2011, 15:05h
Nicanor Vélez: La vida que respira. Pre-Textos. Valencia, 2011. 80 páginas. 12 €
La figura de Nicanor Vélez es más reconocida por su labor como ensayista y loable editor de poesía, con ediciones fundamentales en Galaxia Gutenberg, que como poeta. Ello pudiera deberse al sosiego en el ritmo de sus publicaciones, alejadas de prisas modernas y funestas consecuencias editoriales. Tras la aparición de dos hermosos poemarios La memoria del tacto. Instantes para Gruchenka y La luz que parpadea nos llega este tercer libro, de elocuente título, La vida que respira, dedicado también a esa mujer ya refinada en motivo literario.

El libro queda compuesto por tres partes autónomas, pero al mismo tiempo engarzadas entre sí por una irredenta búsqueda de originalidad en el lenguaje, por una concepción de la mujer como alteridad en la que reflejarse, por la presencia oscura de la muerte y una constante dimensión social, temas todos presentes en la obra del colombiano. La segunda parte y tercera contienen poemas (algunos dedicados a ciertos “lectores ideales”, como Andrés Sánchez Robayna o Jenaro Talens) más extensos que los de anteriores libros, aunque no se renuncie del todo a la concisión del poema breve que cultiva con regularidad, como el logrado “Vida”:

“A ciertos nubarrones
sigue lluvia,
detrás
hay un sol que resplandece.”


No solo contiene poemas de hermosa factura como “La levedad del peso”, “El lugar del canto” o “Umbral”, sino que esta poesía aquilata un poder de condensación que nutre de sentido al lenguaje lo cual permite expandir el significado textual hacia una realidad donde “el existir se hace visible” pudiendo así “escuchar/ lo que el silencio calla”. Para ello hay un trasvase de sensaciones y sentimientos que van de la más sutil observación, con la preferencia de los sentidos del tacto y la vista, hacia un estadio poético quintaesenciado en “música y silencio” que conforma “otra realidad” quizá más auténtica, cuando el verbo poético consigue acertar, como bien expresa y resume en forma casi de poética el poema “Decir”:

“Todo cambia cuando el verbo dice,
Es otra cosa
Es otra realidad […]”


Frente a poéticas pueriles y versos insustanciales que menudean y falsean nuestro panorama editorial, como comentamos hace poco a raíz de una infausta antología, se alza la obra de otros autores más sustanciales que reconocen como “El poema no dice: / crea el misterio con su trazo”; difícil resulta sintetizar más la realidad poética y al mismo tiempo expresarla con bella formula. En estos tiempos de desguace, con cierre incluido de míticas librerías de poesía, pues mala tempora currunt, es consuelo ver aumentar colecciones, de clásica factura y respeto máximo a las cuestiones, tipográficas nunca banales en poesía, como La cruz del sur, que publica con gusto y acierto Pre-Textos y al que se suma este digno poemario de Nicanor Vélez.

Por Francisco Estévez
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