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crítica de cine

El justificado regreso de Lisbeth Salander y [i]Millennium[/i]

sábado 14 de enero de 2012, 12:16h
La primera entrega de Millennium, Los hombres que no amaban a las mujeres, vuelve a los cines con una acertada versión made in Hollywood, “The girl with the dragon tattoo”, que cuenta con razones más que suficientes para “revisar” una vez más la poderosa intriga narrada por Stieg Larsson.
No es la primera vez que Hollywood hace su propia versión de un éxito importado poco tiempo después del estreno del “original”. Normalmente ocurre, por ejemplo, con películas de terror japonesas que un sabio guionista de Los Ángeles adapta a la personalidad estadounidense para darle mayor credibilidad frente a su público, con actores de allí y ambientada en alguna de sus cinematográficas ciudades. Con el cine europeo no se hace tan a menudo, seguramente porque, al final, todo queda entre occidentales y se supone que no hay mucho que explicar, aunque también podamos encontrar algunos ejemplos como la adaptación de la cinta de Amenábar, Abre los ojos, que Hollywood decidió “llevarse” a su tierra con Tom Cruise como protagonista, junto a Penélope Cruz que ya había trabajado en la primera. En el caso de Millennium, la realización de una cinta norteamericana cuando ha pasado tan poco tiempo desde que se estrenó la película sueca llama mucho más la atención por la fama alcanzada a nivel internacional. La mayoría del público acudió a ver las cintas suecas basadas en las novelas de Larsson cuando se estrenaron en todo el mundo hace poco más de dos años e incluso ha vuelto a verlas en televisión. Por eso, ¿qué motivo puede existir para ver de nuevo la historia del periodista de Millennium y su extraña compañera de aventuras? A priori, ni siquiera Daniel Craig parecería tan buen motivo. Para algunos, de hecho, podría significar incluso todo lo contrario.

Y, sin embargo, pocos de los que acudan a verla se sentirán decepcionados, a pesar de que ya saben cómo termina. El casting encabezado por la cara más famosa, la de Craig, es, desde luego, afortunado y la presencia de Rooney Mara, la joven y desconocida actriz norteamericana que encarna el complejo papel de Lisbeth Salander, justifica con nota la nueva versión. Sólo la habíamos visto hasta ahora en un pequeño papel de “La red social”, pero el primer y gran acierto del director David Fincher a la hora de emprender este proyecto fue, sin duda, darle el personaje en perjuicio de otras actrices mucho más famosas que también se habían presentado al casting, como Scarlett Johansson o Carey Mulligan. Rooney Mara es, en definitiva, una excelente Salander, logrando mezclar con una precisión tremendamente natural los diferentes matices - algunos tan contrapuestos - de esta extravagante heroína postmoderna; su frialdad y su dureza brotan igual de creíbles que su fragilidad y su ternura. Resulta imposible no comparar su trabajo con el de la anterior Lisbeth, Noomi Rapace, y pocas veces disfrutaremos tanto con un ejercicio comparativo.

Por otra parte, su unión con Daniel Craig funciona. Mejor que la de Rapace con Michael Nyqvist, porque, además, el guión de Steven Zaillian se encarga de añadirle las escenas con la química necesaria. Ambos personajes parecen muy distintos y, a la vez, extrañamente hechos el uno para el otro. El actor británico se despoja por completo de cualquier papel anterior y encaja sorprendentemente bien en los moldes de un personaje que se mueve convincente en la pantalla. Junto a ellos, secundarios de los de lujo, de esos que cargan sobre sus hombros un papel más corto pero igual de perfilado que el de los protagonistas, como así ocurre de hecho en las novelas del malogrado escritor sueco: Christopher Plummer, Robin Wright, Stellan Skarsgard y Steven Berkoff.

David Fincher ha demostrado una vez más que tiene mucho que dar al público, ha bordado sin convertirlo en barroco un proyecto que ya parecía más que bordado y su cámara es de una precisión y una eficacia altamente apreciables. Su currículo, claro, avala la clase que destila en este thriller. Desde que en 1995 dirigiera Seven, con Brad Pitt y Morgan Freeman, los thrillers con más empaque de los últimos años han venido acompañados de su firma: The Game, con Michael Douglas; La habitación del pánico, protagonizada por Jodie Foster; Zodiac, Allien 3 o El club de la lucha. Y su anterior trabajo, La red social, fue uno de los mejores largometrajes de 2010, galardonado con tres Oscar.
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