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RESEÑA

Gustavo de Arístegui: Encrucijadas árabes. Lo que España y el mundo se juegan

domingo 15 de enero de 2012, 13:26h
Gustavo de Arístegui: Encrucijadas árabes. Lo que España y el mundo se juegan. Singular. Barcelona, 2011. 352 páginas. 18 €
Sin ninguna duda, las agitaciones, revueltas y cambios sociopolíticos ocurridos en el mundo árabe han constituido una serie de acontecimientos por los que será recordado el año que acabamos de dejar atrás. Cuando el 4 de enero de 2011 la opinión pública supo que un joven tunecino se acababa de inmolar a lo bonzo en protesta por haberle sido destruido el carro de frutas con el que se ganaba la vida nadie pudo aventurar que, acto seguido, Oriente Próximo se vería sacudido por una oleada de movilizaciones callejeras. Y aún sería mucho más difícil adelantar que tales revueltas terminaran provocando, tras una previsible respuesta represiva inicial, el anuncio de diversas reformas políticas, la renuncia de dos longevos dictadores y una guerra civil con involucramiento occidental que concluiría con la ejecución cruenta del sátrapa Muamar El Gadafi, bien conocido en todo el mundo por sus múltiples crueldades y extravagancias. Todo esto ocurrió, en efecto, en el plazo de unos pocos meses, posicionando al mundo árabe en una coyuntura nueva e incierta cuyo desenlace aún está lejos de concluir. Como no podía ser de otro modo, durante los últimos meses han ido llegando a las librerías varios textos, de calidad variable, dedicados a estudiar y analizar ese proceso abierto, esperanzador por un lado, e inquietante por otro, en el que aún se encuentran inmersos la mayoría de los países árabes. Concretamente, esta reseña atiende al libro publicado por Gustavo de Arístegui, bien conocido por su dilatada trayectoria diplomática y política (portavoz de exteriores del Grupo Parlamentario Popular durante tres legislaturas).

El trabajo de Arístegui reúne varios méritos que merecen ser subrayados, siendo el primero la propia relevancia del tema elegido; un asunto mucho más relevante para España, Europa y el mundo de lo que seguramente cree el ciudadano occidental de a pie, como se apunta una y otra vez en este libro. Otra ventaja suya es que lo firma un autor español que dispone de un amplio conocimiento del mundo árabo-musulmán, basado en un contacto frecuente con ese mundo y reflejado en frecuentes colaboraciones periodísticas y en varios libros anteriores. Es decir, al opinar sobre las revueltas árabes Arístegui no escribe de oídas, lo cual le permite sortear el mar de tópicos (optimistas unos, pesimistas otros) en el que han naufragado no pocos profesionales de la opinión e incluso algunos observadores académicos. En tercer lugar, el texto podrá ser reprochado por cierta reiteración en sus contenidos que, en efecto, cabría haber sido aligerada (aunque quizá haya sido deliberada y didácticamente buscada). Empero, lo que no puede afirmarse con rigor es que su aproximación no haya sido exhaustiva. Antes bien, lo es de forma evidente y para comprobarlo no hay más que revisar el índice del texto y su bien organizada estructura. El asunto, en verdad, se trata desde casi todos los frentes posibles: la evolución de las naciones árabes afectadas por las revueltas desde su constitución como países independientes, las causas que activaron dichas revueltas y los protagonistas involucrados en cada escenario y, por último, el papel adoptado por los países occidentales a lo largo del proceso y el que deberían desempeñar en lo sucesivo.

No es lugar este para detallar el punto de vista mostrado en el libro, aunque para poner al lector sobre aviso sí parece lícito resumir algunos de los postulados y actitudes que informan la interpretación de Arístegui. Lo que se ofrece, ante todo, es una lectura informada, moderadamente optimista, prudente y matizada de las revueltas árabes. No se duda de su impulso de apertura, pero se advierte sobre los escollos que ese impulso debe afrontar aún para concluir en un verdadero efecto modernizador y democratizador. Se contemplan los problemas comunes a todos los países afectados, pero se señalan con detalle las especificidades de toda índole que distinguen a cada uno de aquéllos. Se alaba (quizá excesivamente) la actitud tomada por Estados Unidos y Europa pero se admiten también algunos errores y responsabilidades. En suma, una lectura muy conveniente para cualquiera que aspire a formarse una representación fiable de uno de los procesos de cambio político y social de los últimos años y del tiempo presente.


Por Luis de la Corte Ibáñez

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