www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Crónica económica

Rajoy abraza la tasa Tobin

martes 17 de enero de 2012, 21:47h
Mariano Rajoy apoya los planes de Nicolas Sarkozy de implantar una tasa sobre las transacciones financieras en Europa. Una nueva renuncia ideológica de Rajoy, en el momento menos adecuado: La tasa de paro era ya en noviembre del 22,9 por ciento.
Hay una cadena extraña que va desde el votante francés hasta el parado español. Y no nos es nada favorable. En Francia hay elecciones presidenciales en abril y mayo. En el cuarto mes del año en primer vuelta, y en el quinto si no hubiera un ganador claro. Lo que parece más que probable, dado el apoyo que está concitando Le Pen hija. Nicolas Sarkozy, que ganó brillantemente las anteriores elecciones a la presidencia de la República Francesa, tiene muy complicado repetir. El candidato socialista, Holande, le supera en las encuestas consistentemente. Sarkozy necesita demostrar ante el electorado que él y Angela Merkel, en pie de igualdad, están dirigiendo Europa.

Esa es la clave política en la que Sarkozy ha tomado la iniciativa de imponer en todo el continente la tasa sobre las transacciones financieras, la llamada tasa Tobin porque fue el premio Nobel James Tobin quien primero la propuso, a mediados de los años 70’. Esa tasa por un lado le ofrece la posibilidad de proponer una medida concreta. Y por otro, con un electorado tan escorado hacia la izquierda como el francés, una medida que resulta atractiva.

Aquí entra el papel de Mariano Rajoy. Él y su partido fueron críticos con la tasa Tobin. No le dedicó muchas palabras en la campaña. Tampoco era una cuestión candente. Pero sí la despachó con suficiencia. Hoy la apoya. ¿Por qué?

Por un lado porque, como dijo Rajoy este lunes, nada es para siempre. Se refería a su compromiso de no subir impuestos. Es cierto. Se comprometió a no subirlos antes de las elecciones y lo hizo en el primer consejo de ministros importante.

Por otro, porque necesita el apoyo de Francia para varias cuestiones. Necesita que le apoye (Sarkozy ya ha mostrado su aquiescencia) para que a González Páramo le sustituya otro español en el Consejo del BCE. Y son seis consejeros, no más. También le necesita para que le apoye en mantener a España en la Europa “de primera” si finalmente va a haber, también, de segunda. Por todo ello, Rajoy ha enterrado sus críticas a la tasa Tobin y hoy la apoya.

La tasa sobre las transacciones financieras no es una novedad. La adoptó Suecia en 1984. Aquélla Suecia que se había convertido en un país rico. No lo fue nunca. Pero desde finales del siglo XIX abrazó el comercio internacional, sin trabas, lo que aunado a los usos de los suecos de tener una alta ética de trabajo y capacidad de ahorro les llevó a una prosperidad antes desconocida. Suecia abrazó el Estado de Bienestar y lo llevó hasta lo máximo. En los años 80’ el sistema ya daba señales de tener graves problemas, pero el apoyo no había remitido. Y la tasa Tobin entroncaba perfectamente en esa visión de lo que es la economía y el papel del Estado.

La experiencia sueca no pudo ser más clara. Las transacciones financieras eran mucho más caras en Suecia que si, las mismas, se realizaban en otra parte. Y de hecho eso fue lo que ocurrió, que se desplazaron a otra parte. A Londres, que ya entonces era el centro financiero de Europa. La mitad de esas transacciones suecas se hacía desde la capital de Gran Bretaña. El Estado recaudaba la tasa Tobin, pero dejaba de recaudar otros impuestos, como el de plusvalías, que se generaban en Gran Bretaña. Los ingresos públicos, en Suecia, lejos de subir, bajaron. Y, finalmente, abandonaron dicha tasa.

Europa se juega la posibilidad de que ocurra lo mismo. Hay otras partes del mundo que estarían encantadas de recibir toda la actividad financiera que nosotros entorpeceríasmos, y encareceríamos, con la tasa Tobin.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios