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Los Guanches se enfrentan a una crisis

William Chislett
sábado 04 de febrero de 2012, 21:01h
Las Islas Canarias son un microcosmos, aunque de una forma extrema, de la economía española, con un modelo económico desequilibrado por estar basado excesivamente en el ladrillo y en el turismo. Igual que en el resto de España, el sector de la construcción se ha hundido, pero el turismo en las Islas en 2011 registró su mejor año en una década. Como consecuencia, el modelo productivo en las Islas esta aún más torcido.

Gracias a una invitación para dar una conferencia del Foro Gran Canaria, que integran una serie de personas representantes de entidades privadas, públicas y profesionales significativas, visité Las Palmas el mes pasado por primera vez, y me di cuenta de la situación critica en las Islas.

Las Islas recibieron el año pasado unos 12 millones de visitantes, 1,5 millones más que en 2010 (+18,4%, el incremento más alto de todas las autonomías), en parte debido a las revoluciones en varios países árabes que forzaron a bastantes personas cambiar sus planes vacacionales a favor de las Canarias. Para ponerlo en su debido contexto, el número de turistas fue casi seis veces mayor que la población de las Islas y los 12 millones representaron el 21% del total de visitantes a toda España.

Las Islas juegan un papel desproporcionado en el sector turístico español. A pesar de este éxito, sin embargo, la tasa del desempleo en las Islas ronda el 30%, la segunda más alta detrás de Andalucía, y el paro juvenil se acerca al 50%. Ambas cifras son más altas que los respectivos promedios para toda España (el 23% y el 44%).

No hay cifras precisas para el stock de nuevas casas en venta que no se han vendido, pero es de suponer que, como en el turismo, es una proporción bastante alta del total de unas 750.000 para toda España, más un número indeterminado de casas de segunda mano.

Los canarios se enfrentan con el problema, de muy difícil solución, de diversificar su modelo productivo pero sin descuidar el sector turístico (la gallina de los huevos de oro). No es casualidad que las Islas tienen una tasa de abandono escolar de los más altas en España (más de 30% de los jóvenes entre 18 y 24 años habían dejado de estudiar sin haber conseguido, al menos, un título de bachillerato o de formación profesional). Este lastre está muy ligado al ladrillo: en la década dorada de la economía española hasta 2007, los chicos (más que las chicas) pudieron dejar las aulas después de los 16 años con cierta facilidad y encontrar un trabajo, especialmente en el sector de la construcción. Con tal nivel de educación, difícilmente se puede progresar hacia una economía más basada en el conocimiento. Los jóvenes que dejaron las aulas y se encuentran hoy en paro están, en términos generales, infra cualificados.

En el otro extremo, las universidades en las Islas están produciendo licenciados que están sobre cualificados para la economía, salvo que haya éxito algún día en diversificarla hacia sectores donde se necesiten cerebros más que brazos. Además, pocas personas están dispuestas a salir de las Islas a sitios donde hay trabajo.

Llama la atención que un creciente número de extranjeros están trabajando en la gestión de hoteles porque, a diferencia de los canarios, dominan idiomas relevantes, como el alemán y el inglés (dos de los grupos turísticos más importantes para las Islas). Dado el papel predominante del turismo en las Islas durante décadas, es vergonzante que el sistema educativo no haya sido capaz de enseñar idiomas al nivel requerido por la economía. Una de las personas con quien hablé durante mi estancia (una catedrática de economía) me contó que no tuvo más remedio mandar a sus dos hijas a un colegio inglés, y, por ende privado y con cierto sacrificio económico, convencida de que el sistema público no iba a satisfacer sus deseos. ¿Cómo es que ningún gobierno autonómico de las Islas en los últimos 30 años ha sido capaz de resolver este grave problema?

Mientras tanto, el sector público – los ayuntamientos, los cabildos (una entidad administrativa moderna exclusiva de las Islas), el gobierno autonómico (que divide su sede durante el año entre Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife), entidades públicas y hasta la policía están, como en todas las autonomías, sobre dimensionadas.

Hasta la policía coincide con otro cuerpo creado hace unos años – la policía autonómica conocida como la Guanchancha en alusión a la Ertzaintza en el País Vasco y los guanches (los habitantes originales de las Islas).

¿Qué se puede hacer para resolver la crisis en las Islas? La solución más fácil (y más populista para la clase política) sería desarrollar el sector turístico aún más, pero se estima que solo un 5% de las playas de primera línea (que tanto atraen el turismo masivo a las Islas) quedan disponibles para construir hoteles.

África le queda más cerca que Europa (las Islas son el punto más al sur de España) y hay algunas oportunidades para hacer negocios con un continente que está empezando a crecer, por ejemplo en el sector de la salud. El hospital Juan Negrín en Las Palmas es el más lujoso que he visto. Pero los africanos, sean ricos o pobres, no pueden viajar a las Islas libremente.

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William Chislett

Escritor

WILLIAM CHISLETT es escritor y colaborador del Real Instituto Elcano

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