www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Sin solidaridad no hay evangelización

miércoles 15 de febrero de 2012, 21:35h
Es la Iglesia, por medio de infinidad de instituciones, el instrumento social que más y mejor está colaborando a que las consecuencias de la crisis que nos domina, encuentren algún paliativo en materia de alimentación, cobijo y recuperación personal, mientras tantas otras referencias posibles y esperables se mantienen completamente al margen. Una vez más, la Iglesia, la denostada Iglesia, ha tomado el liderazgo llegada la penuria de las vacas flacas y con las arcas del estado vacías. Agradecer al cuerpo eclesial esta eficacia un día y otro día, sobre todo por medio de Cáritas, es una obligación de todo bien nacido en esta España que sufre tras haber reído tanto durante largos años.

Pues bien, que tantísimas instituciones eclesiales procedan así y tantos católicos colaboren monetaria y personalmente en la realización del apoyo a los golpeados por la crisis en curso, es precisamente una de las tareas obligatorias del Cuerpo de Cristo en la historia humana. Porque la frase de Juan sigue en pie como normativa fundamental para los creyentes: “Quien dice amar a Dios a quien no ve y no ama a su hermano a quien ve es un mentiroso”. Así de claro y así de referencial para quien dice, precisamente, que ama de verdad a ese Dios oculto en su misteridad. Nos adentramos en el misterio en la medida en que nos sumergimos en lo evidente. O dicho de otra manera, contactamos con Dios porque lo hacemos con quienes conviven a nuestro lado. Todo lo demás es una farsa o una ilusión irrelevantes.

Ojalá la Iglesia jamás se fatigue de que, por una parte, la zahieran sin descanso, pero ella, a su vez, se mantenga firme en donde debe de estar: evangelizando desde la solidaridad, es decir, desde la caridad. No en vano, Dios es Caridad. Amor. Donación gratuita.

Norberto Alcover

Profesor de la Universidad Pontificia de Comillas

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios