Varias tragedias sacuden el mundo, ya fueran naturales o humanas. Por Borja M. Herraiz
A punto de concluir, 2014 ha sido un año trágico, tanto en lo que se refiere a catástrofes naturales como a accidentes humanos. Quizás sea el año más negro que se recuerda para la industria de la aviación, pues hasta tres sucesos mortales han tenido lugar a lo largo de estos últimos doce meses.
El primero tuvo lugar el pasado 8 de marzo, cuando el
avión MH370 de Malaysian Airlines con 239 ocupantes a bordo y con salida desde Kuala Lumpur (Singapur) y destino Pekín
desaparecía misteriosamente en algún lugar del sudeste asiático. Toda clase de teorías se han expuesto a lo largo de estos nueve meses de incertidumbre, pero el misterio sigue sin resolverse y las últimas investigaciones apuntan a que pudo desviarse y estrellarse en mitad del océano Índico.
Meses más tarde, en pleno verano, una doble tragedia aérea copó los informativos de medio mundo. El 17 de julio, un avión también de Malaysian Airlines era
derribado por equivocación por fuerzas prorrusas mientras el aparato sobrevolaba la conflictiva zona de Donetsk, en el este de Ucrania. El aparato, que llevaba a 295 personas a bordo y tenía como destino Kuala Lumpur, fue confundido por los separatistas con un avión de transporte militar ucranianoy abrieron fuego con una batería antiaérea al parecer de origen ruso.
Apenas una semana más tarde, otro avión, esta vez por causas naturales, caía en mitad del desierto de Mali. La aeronave de
Air Algerie AH5017 volaba con 166 pasajeros y tripulantes se dirigía a Argelia desde Burkina Faso.
La tragedia del SewolA finales del mes de abril, el mundo ponía el foco sobre lo que tenía lugar en Corea del Sur. En sus aguas, el barco de pasajeros 'Sewol' naufragó provocando
la muerte y la desaparición de 300 personas. La punible gestión del naufragio, que ha llevado a varios miembros de la tripulación ante la justicia, entre ellos al capitán del barco, que dejó la embarcación antes de poner a salvo al pasaje y por lo que ha sido condenado a 36 años de prisión, provocó, días más tarde, la dimisión del primer ministro surcoreano, Chung Hong-won.
El suceso conmocionó especialmente a la opinión pública del país asiático, pues la gran mayoría del pasaje la conformaban estudiantes que tomaron el barco para irse de excursión.
Al otro lado del Pacífico, en Estados Unidos, la naturaleza se cebó por partida triple. Nada más comenzar el año, el 6 de enero, 26 estados del norte y el noreste del país se vieron afectados por
la ola de frío polar más dura en más de un siglo. Las bajas temperaturas, inferiores en algunos puntos a 30 grados bajo cero, dejaron tras de sí una veintena de muertos.
La tradicional y mortífera
temporada de tornados tuvo lugar a finales del mes de abril. Al menos 35 personas perdieron la vida y centenares resultaron heridas y perdieron sus casas en el centro y sur de Estados Unidos.
Apenas dos meses después, en el pequeño pueblo de Oso, en el estado de Washington, tuvo una de las mayores tragedias que se recuerdan en Estados Unidos. Al menos 41 personas fallecieron como consecuencia de un
gigantesco corrimiento de tierras que arrasó la pequeña localidad rural sepultándola bajo toneladas de barro y piedras. Esto mismo sucedió en Hiroshima (Japón) el pasado 20 de agosto con el trágico balance de medio centenar de muertos y decenas de heridos.
El mayor accidente de la minería turcaA mediados de mayo, un incendio en la mina de Sona, al oeste de Turquía, causó la mayor tragedia minera en la historia del país: al menos
301 trabajadores fallecieron asfixiados o sepultados. La indignación de las familias se vio incrementada después de que el primer ministro Recep Tayip Erdogas, que poco tiempo después sería reelegido en el cargo, restara importancia al suceso.
Pocos días antes, más de
2.000 personas perdían la vida en Afganistán en diversos corrimientos de tierra provocados por las lluvias torrenciales que cayeron sobre el país.
También la tierra, en esta ocasión un
terremoto de 8,2 grados Richter, fue la responsable de la muerte de seis personas y casi un millón de evacuados en Chile a comienzos del mes de abril. Precisamente el país andino fue víctima de un pavoroso incendio cuando
las llamas arrasaron parte de la localidad de Valparaíso a mediados del mismo mes dejando un saldo de 12 muertos, 8.000 afectados y 2.000 viviendas destruidas.