Adam McKay (1ª nominación: dos categorías) Ha sido una de las sorpresas del año. Adam McKay (Denver, EUUU, 1968) ya había dado qué hablar por el humor irreverente de algunas de sus comedias, especialmente con las dos partes de
El Reportero (2004 y 2013). Sin embargo, su primera nominación al Oscar le llega con su primera incursión en un tipo de humor más oscuro, pegado a la realidad y con una carga de necesidad en la era en que vivimos. Con
La gran apuesta, McKay ha explorado los turbios orígenes de la crisis financiera global y ha dado una lección de economía, siendo capaz de traducirla al idioma del común de los mortales y haciendo gala de una labor de dirección brutal, con un ritmo vertiginoso y una acidez que gusta y escuece al mismo tiempo.
McKay empezó su trayectoria profesional haciendo un casting para
Saturday Night Live. No logró el puesto, pero los guiones que presentó durante su audición llamaron la atención de los ejecutivos del programa, en el que finalmente trabajó como guionista entre 1995 y 2001. Fue durante su etapa en este espacio donde conoció al cómico Will Ferrell, con quien ha desarrollado muchos de sus trabajos (
El Reportero, 2004;
Pasado de vueltas, 2006;
Hermanos por pelotas, 2008; o
Los otros dos, 2010). Es, además, productor de otra quincena de títulos.
Además de al mejor director, opta al Oscar al mejor guión adaptado por
La gran apuesta, un reconocimiento que ha conseguido en los últimos Bafta.
Alejandro G.Iñárritu (7ª nominación, tres Oscar)Probablemente pasará a la historia como uno de los grandes cineastas del siglo XX, sobre todo porque su cine transmite la sensación de ser único e irrepetible. Ninguna de las películas de Alejandro González Iñárritu (Ciudad de México, México, 1963) ha pasado desapercibida, radicalmente cuidadas, con un halo de obra de arte que conjuga el sello indiscutible del mexicano con la sensación de que cada vez que estrena, rompe el molde, e interesantes propuestas temáticas.
Antes de cumplir los 20, González Iñárritu recorrió parte de Europa y África como trabajador de un carguero. En 1985 empieza la carrera de Comunicación en la Universidad Iberoamericana al tiempo que se une al equipo de la emisora mexicana de rock WFM. Dos años tardó en abandonar las clases para centrarse en la radio, de la que llegó a ser director en 1987 y a la que convirtió en los siguientes cinco años en la emisora número uno de Ciudad de México. Paralelamente, empezó a escribir bandas sonoras para películas. Ya en los noventa, crea Z Films, con la que empieza a producir cortometrajes y publicidad para televisión mientras estudia dirección de teatro. Lo primero que Iñárritu escribe y dirige es el piloto de un proyecto para televisión,
Detrás del dinero, que protagoniza en 1995 el artista español Miguel Bosé. En 1999 llegó su extraordinario debut cinematográfico con
Amores Perros, un fresco de la sociedad mexicana en un esquema de historias cruzadas que establecería ya dos de las consecuencias fundamentales del cine de Iñárritu: alabanzas para sus actores (en su debut descubrió al mexicano Gael García Bernal) y reconocimiento internacional (
Amores Perros fue nominada al Oscar a mejor película de habla no inglesa). Llegar y besar el santo. Después vendrían
21 gramos (2003), con Sean Penn, Benicio del Toro y Naomi Watts;
Babel (2006), con Brad Pitt, Cate Blanchett y Gael García Bernal, rodada en 3 continentes, 4 países y 3 idiomas, y que le valió su primera nominación al Oscar como mejor director; con
Biutiful, protagonizada por Javier Bardem, Iñárritu volvió al castellano y consiguió una nueva nominación a la mejor película extranjera; y la excepcional Birdman, con Michael Keaton, una comedia urbana que reflexionaba sobre Hollywood y la interpretación que le valió hace tan sólo un año su primer Oscar a la mejor dirección.
Ahora, con
El Renacido, Iñárritu se sitúa como uno de los favoritos, pudiendo lograr la hazaña de hacerse con la estatuilla en dos ediciones consecutivas. La labor de dirección en su sexta película es desbordante, con largos planos secuencia -ya le cogió el gusto en
Birdman-, una naturaleza explosiva y un realismo crudo. Los Globos de Oro y los Bafta le avalan en esta temporada de premios que podría ser histórica para el mexicano.
George Miller (6ª nominación, un Oscar)Puede decirse que George Miller (Queensland, Australi, 1947) ha cerrado un ciclo. Debutó como director en 1979 con
Mad Max: furia en la carretera, una cinta distópica de ciencia ficción que se rodó con un pequeño presupuesto, arrasó en la taquilla de medio mundo y se convirtió en película de culto para los amantes del género. Sólo dos años después rodó la secuela,
Mad Max 2: el guerrero de la carretera, y una tercera en en 1985,
Mad Max, más allá de la cúpula del trueno. Desde entonces, y tras rodar otro símbolo de una época como
Las brujas de Eastwick (1987), Miller se ha centrado en películas para un público familiar, como las segunda entrega de
Babe, el cerdito valiente (1998, en la primera, fue guionista y productor) o las dos de
Happy Feet (2006 y 2012). En 2015 decidió retomar aquel primer trabajo que tantas alegrías le trajo y estrenó
Mad Max: furia en la carretera, la cuarta incursión en ese futuro post-apocalíptico que ha hecho las delicias de los fans de la saga y ha reenganchado a una nueva generación al universo de Miller.
Es su primera nominación como director, aunque ya había recibido anteriormente otras nominaciones como guionista por
Lorenzo's Oil en 1992 y por
Babe en 1995. Como productor,
Babe también optó ese año a mejor película y
Happy Feet le dio su primer y hasta ahora único Oscar en 2006, al hacerse con la estatuilla a la mejor película de animación. Ahora,
Mad Max le lleva a la gala con doble opción: mejor director y mejor película.
Lenny Abrahamson (1ª nominación)Tras una meteórica carrera en su Irlanda natal, Lenny Abrahamson (Dublin, 1966) llega a los Oscar con
Room, una potente historia basada en la novela de Emma Donoghue con la que el cineasta ha conseguido el reconocimiento internacional. Pero el saber hacer de Abrahamson, sobre todo en lo relativo a la dirección de actores y la capacidad para lograr películas genuinas, viene de largo. Aunque se marchó a EEUU a estudiar Filosofía, pronto se dio cuenta de que lo que quería era trabajar con la imagen y volvió a Irlanda para formarse en dirección. Empezó en publicidad -algunos de los anuncios más recordados de la cerveza Carlsberg llevan su firma- y realizó su primera película,
Adam & Paul, en 2004. En 2007 filmó su segundo trabajo para el cine,
Garage, y la miniserie para televisión
Prosperity, en la que tuvo el tiempo y espacio suficientes para expandir la visión de la sociedad irlandesa que ya había retratado en sus dos largos. En 2012 llegó
What Richard Did. Hasta este momento, sus cuatro trabajos recibieron el reconocimiento en los Premios Irlandeses del Cine y la Televisión. Su proyección internacional se incrementón con
Frank (2014), galardonada en el Festival de Sundance. Un año después,
Room ha cautivado a los académicos de Hollywood.
Tom McCarthy (3ª nominación, ningún Oscar)Junto a Iñárritu, Tom McCarthy es uno de los directores que más suenan este año para llevarse el Oscar a casa, por trasladar a la gran pantalla la investigación periodística de un equipo del
Boston Globe que destapó el mayor escándalo de pederastia en el seno de la Iglesia. El director, que también opta a la estatuilla al mejor guión original, ya pisó la alfombra roja de los Oscar como nominado en esta categoría en 2009 por el libreto de
Up.
Spotlight es la quinta película de McCarthy como director, después de
Vidas Cruzadas (2003),
The Visitor (2008),
Ganamos todos (2011) y
The Cobbler (2014). Además, tiene un puñado de títulos en su filmográfia como actor, profesión con la que empezó en el mundo del cine:
Ahora los padres son ellos, Fair game, 2012, Desde mi cielo, Duplicity, Banderas de nuestros padres, Todos los hombres del rey, Buenas noches y buena suerte, Los padres de ella o
Conspiración, entre otros.