Los madrileños fueron mejores y se autolesionaron en un duelo vibrante. Por Diego García

El Atlético de Madrid trituró las opciones de supervivencia de un titubeante Bayer Leverkusen en el primer pestañeo. Los españoles aplicaron una versión tecnificada del modelo de repliegue, robo y mordisco que comprometió al escuadrón alemán en un arranque de eliminatoria que resultaría determinante. Los goles de Saúl y Griezmann antes de la primera media hora sellaron el cariz de una plácida visita a territorio teutón que despejó las dudas rojiblancas. Los defensores de la ribera del Manzanares se gustaron al volver a imperar con jerarquía imperial en el Viejo Continente. Como si La Liga resultara un campo de pruebas para recoger la cosecha extramuros. Aunque se dispararon en el pie en el segundo acto, la maleta de vuelta al Calderón porta un resultado muy favorable.
Se enfrentaba el cuarto clasificado español al octavo de la Bundesliga. Los locales, que se presentaban a este examen tras encadenar dos victorias seguidas después de un prolongado socavón de rendimiento, confeccionaron una apuesta por su tradicional libreto: intensidad, ritmo acelerado y profundidad. No obstante, el técnico Schmidt -que se encaró hace 12 meses con la dupla Simeone-Burgos en aquella eliminatoria que se resolvió en los penaltis- apostó por suplir la baja fundamental de su cerebro Çalhanoglu (para toda la temporada) con un once demasiado tierno e inexperto para una cita de esta altura.
La idea era disponer de la pelota para combinar con celeridad por la vía del talento de Kampl, Brandt y Havertz -su producto personal, de 19 años-. 'Chicharito' Hernández (marcó cinco goles en sus tres últimos partidos después de sufrir una sequía de 18 duelos) aguardaría turno para rematar y Bellarabi detectaría espacios para volar. Y cumplirían su intención monopolizadora de la posesión con rigor, aunque se notaba que esa estratagema no era más que una argucia impostada para disfrutar de su verdadera alma: el contragolpe en tromba. Sin embargo, los radicados en el estruendoso BayArena (plagado de carracas en su graderío) no podrían completar el epígrafe de salida ardorosa, pues el infortunio del ausente Lars Bender -sustituido por Aranguiz, campeón de América pero fuera de su posición- despoblaría de equilibrio a su sistema, dejando huecos para que el Atlético hiciera caja.
Los colchoneros no tardarían en marcar territorio. Antes del minuto 10 ya había avisado de sus intenciones. Esperarían ante la circulación inocua en estático del oponente para probar su balance tras pérdida en cada robo. De este modo se fue destapando el agujero del sistema de Schmidt y los pupilos del Cholo, que había sacado un 4-4-2 preventivo (con Carrasco en una banda y Saúl en la otra), se dieron cuenta. Y en cuanto olieron la sangre se lanzaron. Gabi, Koke y Saúl se convirtieron en maestros de ceremonias como lanzadores de transiciones que ponían en un brete a la zaga local en cada ocasión en la que los visitantes daban tres pases y superaban la medular con lucidez. Se iba a despeñar un Bayer Leverkusen dominador pero expuesto en cada imprecisión. Los laterales (Wendell y Henrichs) estaban muy arriba y no llegaban a bajar. Sin coberturas de la línea del centro del campo, Gameiro y Griezmann asaltarían el área contrincante en repetidos escenarios de tres para tres y hasta dos para dos.

Toprak salvó la primera intentona en el minuto 8. El central despejó, en el último instante, una escapada de Carrasco que inició y pretendió terminar Griezmann. La movilidad de los puntas rojiblancos amenazarían a la endeble y desasistida pareja de zagueros rival durante todo el partido. A continuación, el punta máximo goleador de la Eurocopa francesa afrontaría el primero de los dos manos a mano que le sacó Leno en el primer acto. Se filtró a la espalda de todos y la combinación visitante le puso frente al acertado meta alemán. En el rechace, Filipe dribló y centró para que Wendell despejara hacia su portería. El larguero salvó a los alemanes del primer trance y síntoma de su debacle. El segundo tú a tú de Antoine arribaría en el 34, a pase de Gameiro.
El amilanado Leverkusen trató de recomponer la figura aumentando su verticalidad, y llegó a las inmediaciones de Moya, aunque acusaría su falta de puntería. De hecho, un despeje envenenado de Koke a centro de Brandt sería su mejor oportunidad. Pero las sensaciones de superioridad atlética iban en aumento y en paralelo a una aceleración teutona que facilitó sus pérdidas en los últimos metros. Y un cabezazo desviado de Savic ejerció de telonero del brillante 0-1 que contrastaba el aspecto de unos y de otros. Saúl recibió una pelota al galope, desbordó en potencia a su par, se adentró en el pico del área y dibujó una rosca que batió a Leno por el palo largo -minuto 17-. La bella parábola asentó la mejor ocupación del verde colchonera y disparó su confianza.
'Chicharito' respondió con un intento que estrenó los guantes de Moyá en el respingo, irregular, que pretendía un Bayer descompuesto. Dominaba la pelota pero nada más. Y seis minutos más tarde, en la enésima contra explícita autografió Griezmann la sentencia. Savic sacó un despeje/pelotazo desde la cueva y Dragovic cometió un error garrafal que lanzó a Gameiro, que aglutinó a los dos zagueros que restaban de la defensa local. El ex sevillista contemporizó, detectó a su compañero y ofreció a su compatriota un remate claro que ajustó al larguero para el 0-2 -minuto 25-. La fiereza española y eficacia (el entretiempo llegaría con 2-4 en tiros entre palos y 6-4 en llegadas) preponderó en un duelo conducido al toma y daca salpicado de oportunidades para el disparo.
Simeone no rehusó el intercambio alegre, pues la idea de marcar goles en cancha ajena le embelesaba. De esta manera prosiguió un partido en el que Kampl asumió, con un par de chuts, la reacción local que sería cercenada por la excelente atención táctica visitante para abortar los efervescentes contraataques ideados por el sistema de Schmidt. Se encaminarían los futbolistas a vestuarios con un Atlético cómodo, que imponía el listón rítmico a su antojo y pudo alcanzar una cifra abultada de goles sin conceder en su repliegue. 'Chicharito' y Carrasco también sacarían la cabeza en un acto inicial de control rojiblanco: el centro del campo era madrileño, aunque el balón pertenecía a los alemanes.
Había domesticado con severidad el esquema de Simeone al espíritu vertical de los locales, pagándoles con su misma moneda. Havertz era transparente entre líneas y Brandt no salía de su intrascendencia. A Schmidt le urgía generar una convulsión en la convicción de los suyos y lograría que su mensaje sintonizara, pues sus jugadores salieron con un par de escalones de esfuerzo y atino más en la reanudación. Fruto de esa transformación consiguieron rebatir, de inicio, la ventaja capitalina. Brandt apareció en el 48 para abrir a la incorporación -perpetua- de Henrichs. El carrilero centró y Bellarabi, más centrado, remató a la red el 1-2 en una jugada asociativa de tempo relampagueante. Sufría un revés el apaciguado anochecer de la delegación colchonera, pero su carácter rebosaría para minimizar el arreón local hasta la categoría de anécdota.

Tras el tanto anheló el bloque teutón mantener el compás. Pero sus grietas tácticas refrescaron lo árido de su realidad en esta eliminatoria. A pesar de haber pasado de ronda en un grupo exigente -ganaron a Mónaco y Tottenham para mandar a estos últimos a la Europa League-, su coordinación colectiva en fase defensiva seguía respondiendo a la lógica del ida y vuelta. Y Gameiro afilaría su colmillo para seguir ganando legitimidad. El iluminado delantero se toparía con la cruceta, primero; de inmediato esbozaría un desmarque al espacio que usaría para sentar a Dragovic con un túnel y forzar un polémico penalti -el agarrón del defensor, en la línea de fondo y en el minuto 58, empezó fuera del área- que transformaría con sencillez, por el centro; y concluiría su tríptico rematando de forma fallida otro contragolpe.
Con el 1-3 en el electrónico y la relación de fuerzas restablecida en lo estadístico, el enfrentamiento bajó sus revoluciones para que el Bayer y el Atlético alternaran la posesión. A estas alturas, en el prolegómeno del desenlace, las aguas bajaban muy quietas para los visitantes. Daba la impresión que la zaga del Cholo basculaba correctamente y que su red de ayudas inutilizaba el avance de los centros laterales oponentes. Pero, entonces, Moyá justificó las conjeturas que hablaban de una prematura vuelta a la acción de Oblak. El meta balear afligió a los suyos con un despeje calamitoso a un centro desde la izquierda de Brandt que rebotó en Savic para colarse en su portería. Sólo un error o desatención propios traerían nubarrones a los madrileños. Así ocurrió.
El fallo de un guardameta -minuto 67- que no atraviesa su mejor momento en este 2017 hizo reconvertir el planteamiento exitoso de Simeone. El técnico argentino, contrariado, buscó terminar con lo florido de la anarquía atacante y sacó a Gameiro para introducir a Thomas. Más control en el centro del campo para imponer un ritmo más bajo, con la gestión de la ventaja a través de la pelota. Le llegaría la iniciativa sólo para colar un oasis en el epílogo contaminado de los tiros en el pie rojiblancos. Los alemanes, crecidos ante la perspectiva cercana de un empate que les devolvía sus opciones de competir por algo más que el orgullo, forzarían a Moyá y al achique visitante en una conclusión de tensión inesperada, visto lo visto. Schmidt inyectó el desborde y remate de Pohjanpalo y Volland para un asedio postrero en el que 'Chicharito' chutaría de forma asidua y Filipe sacaría bajo palos uno de sus remates.
Correa y Torres entraron por Griezmann y Carrasco para amortiguar unos últimos minutos en los que se pretendía resistir la ventisca y tener pulmones para pescar un gol definitivo. El cansancio jugaría su papel para favorecer la enmienda del Cholo, y su maniobra confluiría en una transición posterior al encierro que Correa llevó hasta la cabeza de Torres. El Niño cruzó su testarazo con clase para que el 2-4 subiera al marcador como síntesis acertada de lo ejecutado sobre la hierba por ambos sistemas. No fue la versión más ofensiva la que condujo al Atlético a anotar cuatro goles fuera de casa -en siete llegadas-, ni tampoco resultó su versión más defensiva la que cedió dos dianas -y 14 disparos-. La mentalidad y el trabajado término medio en la concepción de este deporte encumbrarían a los madrileños en un vibrante regreso de la Liga de Campeones.
Ficha técnica:
2 - Bayer Leverkusen: Leno; Henrichs, Toprak, Dragovic, Wendell; Aranguiz, Kampl; Bellarabi (Pohjanpalo, m. 65), Havertz (Volland, m. 55), Brandt; y 'Chicharito' Hernández.
4 - Atlético de Madrid: Moyá; Vrsaljko, Giménez, Savic, Filipe; Saúl, Gabi, Koke, Carrasco (Torres, m. 77); Griezmann (Correa, m. 77) y Gameiro (Thomas, m. 70).
Goles: 0-1, m. 17: Saúl. 0-2, m. 25: Griezmann. 1-2, m. 48: Bellarabi. 1-3, m. 59: Gameiro, de penalti. 2-3, m. 67: Savic, en propia puerta. 2-4, m. 86: Fernando Torres.
Árbitro: William Collum (Escocia). Amonestó a los locales Henrichs (m. 15), Dragovic (m. 58), Wendell (m. 63) y Aranguiz (m. 73) y a los visitantes Gabi (m.89) y Filipe Luis (m. 90).
Incidencias: partido de ida de los octavos de final de la Liga de Campeones, disputado en el Bay Arena de Leverkusen ante unos 30.000 espectadores.