Los napolitanos fallaron un penalti y tuvieron tres lesionados. Giroud marcó y falló otra pena máxima. El portugués decisivo. Osimhen marcó el tanto de la honra local. El Milan vuelve a semis tras 16 años de asuencia.
El fútbol italiano ha vuelto a la élite europea. En la última década no se había marchado del todo, aunque las dos presencias de la Juventus en la final de la Copa de Europa corresponden más al microclima 'juventino' de la época que al 'calcio' en sí mismo. El cruce entre Nápoles y Milan de los cuartos de final de esta edición de la Liga de Campeones certifica el regreso del gigante dormido, con el Inter esperando en la frontera de las semifinales. Y en esta noche con expectativas históricas fueron los 'rossoneri' los que cantaron victoria. Traían de la ida, de San Siro, un triunfo por la mínima basado en el 'catenaccio' moderno -ese que no pauta encierros ortodoxos- y en el contragolpe. Con esa receta rudimentaria ha construido Stefano Pioli al vigente campeón del 'Scudetto' y ha dejado atrás al Tottenham en los octavos de final continentales. Este martes amplió el rango en el Diego Armando Maradona. Con orden, Rafael Leao y poco más.
Los partenopeos se frotaban las manos ante la posibilidad de llegar, por vez primera en su vida, a las semis de la máxima competición de clubes. Atrás han quedado los años gloriosos del 'Pelusa', que nunca vieron un viaje tan largo en la cima del Viejo Continente. Para este envite recuperaron dos factores que no estuvieron presentes en las derrotas previas ante los milanistas: volvía de lesión Victor Osimhen -ausente en todos los partidos de este curso contra el Milan- y regresaba el ambiente al antiguo San Paolo -los ultras estaban enfrentados a la directiva cuando los lombardos les ganaron hace semanas, por 0-4, ante una tribuna silente-.Todo eso reforzó la convicción del rutilante líder de la liga transalpina. En casa marchan líderes y con 15 puntos de ventaja. Sin embargo, en las últimas jornadas les persigue una falta de chispa considerable que les ha conllevado algunos tropiezos imprevistos -empataron a cero con el Hellas Verona, antepenúltimo, hace días-. Y en la prueba de esta fecha tampoco alcanzaron a escapar de la densidad descrita. Les afectaron, como no podía ser de otro modo, las bajas de los fundamentales Kim Min-Jae y André Zambo-Anguissa.
Arrancaron con el furor que se les presuponía, presionando con efectividad y acumulando centros hacia el delantero nigeriano. Los avances fluyeron por el perfil diestro, el de Politano, que probó suerte con varios zurdazos que se marcharon cerca del palo -minutos 6, 13, sobre todo, 20-. En el otro costado yació Khvicha Kvaratskhelia, el fenómeno georgiano que ha encandilado a Italia y a los mandamases internacionales. Pero al georgiano le preparó Pioli un triple marcaje. Brahim Díaz -sacrificado al trabajo colectivo- y Krunic se añadieron a la marca personal, obra de Davide Calabria. El capitán milanista lució, tapando siempre la salida diagonal al genio diestro del bloque partenopeo. La solidez de este marcaje coral dictó una calma a los visitantes que alimentaron Simon Kjaer y Fikayo Tomori. Ambos ganaron el cuerpeo a Osimhen.
Se fue quemando el minutaje con el 60% de la posesión para un escuadrón local al que le faltó más participación entre líneas de Zielinski. Cuando participó el polaco le llegaron mejores balones a 'Kvara', mas no gozó de consistencia esa conexión. La comodidad de los lombardos se tornó nítida a medida que se acercó el descanso y a esa causa se sumaron las lesiones de Politano y Marco Rui en el primer tiempo. En el entretanto, esperó pacientemente la ofensiva visitante. Y despertó cuando Leao entró en ebullición. Parecería que sólo con su asombrosa potencia le basta para destrozar a quien se le ponga por delante. Sus escasas arrancadas terminaron de acomplejar a los partenopeos y fabricaron un penalti que Meret le detuvo a Giroud -minuto 23-. No tuvo su noche el delantero francés, que en el minuto 28 marró un mano a mano a pase de Tonali. Siempre en transición.
Y cuando se encaminaban a vestuarios apareció Leao para definir la eliminatoria. Como tantas veces, controló el cuero en su campo, corrió 50 metros dejando atrás rivales -cayeron en el camino, por pura energía, Ndombele, Di Lorenzo y Rrahmani- y cedió para que Giroud marcara a placer. Fue en el minuto 44. El golpe perfecto en el momento perfecto. Pero el esquema dirigido por Luciano Spalletti no tiró la toalla. Compitió con orgullo a pesar de tener que meterle tres goles a la roca milanista. Se marchó al camarín pidiendo un posible penalti -de Leao a Hirving Lozano- y con gol bien anulado al rematador nigeriano. Y aceleró en la reanudación, en busca de una diana que regara la convicción. El que más amenazó fue Kvaratskhelia. En este lapso sentó a Calabria y disparó muy cerca del larguero dos veces -minutos 46 y 58-.
También bordearon el festejo Lozano, Di Lorenzo y Rrahmani, en el ataque total napolitano. El zaguero kosovar conectó un testarazo que tocó la parte alta de la red de la meta protegida por Maignan antes de retirarse lesionado -minuto 75-. Su gallardía, que ejemplificó la de su delegación, no llegó a la orilla. 'Kvara' falló un lanzamiento del penalti en el minuto 82 -se lo detuvo el arquero francés- y Osimhen sólo anotó en el 93. El poderoso achique 'rossonero' triunfó y el Milan vuelve a las semifinales de la Liga de Campeones. Dieciséis años después.
Ficha técnica
1- Nápoles: Meret; Mario Rui (Olivera, min. 34), Rrahmani (Ostigard, min. 74), Di Lorenzo; Lobotka, Ndombele (Elif Elman, min. 63), Zielinski (Raspadori, min. 74); Kvaratskhelia, Politano (Lozano, min. 34) y Osimhen.
1- Milan: Maignan; Theo Hernández, Tomori, Kjaer, Calabria; Tonali, Bennacer, Krunic; Brahim Díaz (Junior Messias, min. 59), Rafael Leao (Saelemaekers, min. 84); y Giroud (Origi, min. 68).
Goles: 0-1, min. 44: Giroud; 1-1, min. 93: Osimhen.
Árbitro: Szymon Marciniak (Polonia). Amonestó a Theo Hernández, Maignan, Di Lorenzo y a Olivera.
Incidencias: partido correspondiente a la vuelta de los cuartos de final de la Liga de Campeones, disputado en el estadio Diego Armando Maradona (Nápoles, Italia).