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OCTAVOS | VUELTA

Liga de Campeones. El peor Real Madrid consigue llegar a cuartos de final

Liga de Campeones. El peor Real Madrid consigue llegar a cuartos de final
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(Foto: EFE)
miércoles 06 de marzo de 2024, 23:12h
Actualizado el: 07 de marzo de 2024, 03:17h
Partido muy pobre de los merengues, víctimas del miedo de Ancelotti (1-1). El cansancio ya es un problema oficial. El Leipzig fue mucho mejor y no pasó por falta de puntería. Por Diego García. Estadio Santiago Bernabéu

El Real Madrid ganó en Leipzig hace dos semanas. El golazo de Brahim Díaz le brindó una ventaja notable en los octavos de final de la Liga de Campeones. Todo eso es cierto, pero también lo es que Andriy Lunin realizó nueve paradas -igualando un récord de intervenciones de Courtois en partido continental- y que los alemanes remataron 14 veces y lanzaron siete saques de esquina. Esa relación estadística/resultado disparó el optimismo merengue aunque de forma imprudente. Y este miércoles, el Santiago Bernabéu pitó a sus muchachos en el final del primer tiempo.

Carlo Ancelotti debió sentir algo de miedo tras lo visto en la ida. El bloque muy bien preparado por Marco Rose es uno de los que más disparan de Europa -y uno de los que más ocasiones conceden de la Bundesliga, por eso viajan en plena irregularidad-. Su potencial atacante sobresale en la élite y el técnico italiano optó por protegerse esta noche. Inventó al colocar a Camavinga y Tchouaméni al lado del imprescindible Toni Kroos, con Fede Valverde ocupando la línea delantera. Decidió el estratega transalpino sentar a Rodrygo y lo pagó caro. Quiso controlar, se olvidó de crear y no se evitó los sustos.

Mala entrada al partido

La consecuencia de ese movimiento, entendible ante la sequía de cuatro duelos seguidos sin marcar del brasileño, se comprobó rápido: echaron de menos la movilidad de Goes y se declaró el bloqueo creativo. Sólo un centro de Tchouaméni conectado por Vinicius cerca del travesaño -minuto 12- inquietó al portero Peter Gulácsi antes del descanso. Bagaje pobrísimo dada la relevancia de la cita y testimonio del planteamiento de 'Carletto'. Además, el Madrid tampoco pudo contener la fluidez de las transiciones visitantes. La delegación germana vuela a la contra y ahí sobresale Dani Olmo. El extremo español se subrayó como el más peligroso de su equipo gracias a su astucia posicional entre líneas y a lo afilado de sus pases. Su agilidad y visión de juego regalaron oportunidades claras a sus delanteros, siempre desde la espalda del trivote merengue. Si hubieran gozado de puntería sus compañeros, habrían remontado en el cuarto de hora inicial.

Sesko marró un mano a mano ante Lunin -anulado por fuera de juego y síntoma del declive de la confianza del prometedor atacante, minuto 10-, Loïs Openda perdonó al chutar mal otro relámpago alemán -minuto 13- y Xavi Simons remató desviado en otra contra generada por la iluminación de Olmo -minuto 16-. Asimismo, la lentitud en la posesión madridista abonó la comodidad de un Leipzig que dominó por amplios segmentos con su buena presión y zaga adelantada. Conocía este ramillete de virtudes ajenas el Madrid, pero erró la hoja de ruta y no aplicó la intensidad debida.

El área rival quedaba sin amenaza cuando Bellingham bajaba a recibir, Vinicius permaneció en una isla, lejos de su centro del campo -y descentrado, pudo ser expulsado por su enésima salida de curva-, y Fede Valverde peleó desnortado, demasiado arriba. Lunin les sostuvo con un despeje apurado ante el derechazo combado de Simons y Openda conectó un tiro que rozó la madera -minuto 42-. Sobrevivieron los madridistas sin haber tirado entre palos, más por demérito visitante, y Ancelotti dio el volantazo necesario en el camarín. Camavinga cedió el turno a Rodrygo, el motor uruguayo regresó al eje y la armonía volvió al juego local. O eso parecía.

Peligrosamente poca intensidad

Se había nublado el 122º centenario de la entidad de Chamartín y siguió con este pelaje el duelo porque el Madrid no elevó nunca sus revoluciones. Mantuvo el aplomo flácido, en un despliegue muy arriesgado que les colocó a una pérdida de otear la prórroga, mientras que los germanos llegaban por ambas bandas -y no finalizaban de manera correcta-. Le vino muy bien a Rose la recuperación para la causa del equlibrio de Schlager y su idea compitió en plenitud. Con personalidad. Aun así, el mejor orden de los locales derivó en el latigazo angulado de Rodrygo que golpeó el lateral de la red justo antes de que Bellingham le regalase a Vinicius el 1-0 -minuto 65.

Un robo de Kroos bastó para que los estiletes se desperezasen. El astro inglés condujo durante 60 metros, hipnotizó a los zagueros y esperó a que el regateador carioca se desmarcara por el centro para dejarle con todo a favor. El veneno dictó sentencia una vez más. La calidad minimiza la relevancia de la actitud. Calidad entendida como pericia en el remate y, también, como eficacia en el achique de última hora, como demostraron Nacho, Rüdiger y Carvajal en la reanudación. Su excepcional derroche salvó in extremis a su escuadrón, mas Willi Orbán le puso pimienta al desenlace con un cabezazo certero, a centro de Raum, para el empate -minuto 68-.

Hubo más trabajo para Lunin y más silbidos que bajaban desde la tribuna. Porque los madridistas se partían cuando cometían imprecisiones en tres cuartos de cancha. A estas alturas de curso, el cansancio ya contamina definitivamente las piernas de los jugadores merengues y en eventos como éste se evidencia. Compareció Modric, a sus 38 años, para oxigenar en pleno asedio germano y al arquero ucraniano le tocó multiplicarse, como en el cañonazo raso de Sesko desde la frontal -minuto 74-, en el zurdazo lejano de Henrichs -minuto 80- o en el centro punzante de Raum -minuto 82-. Una vaselina de Olmo que escupió el larguero -minuto 92- apagó el sufrimiento capitalino. El Madrid, desnaturalizado primero y agotado después, llegó a la orilla como pudo. Le hicieron 21 disparos esta noche. En su peor versión del año.

Ficha técnica

1- Real Madrid: Lunin; Mendy, Nacho, Rüdiger, Carvajal; Tchouaméni, Kroos (Modric, min. 78), Camavinga (Rodrygo, min. 46); Fede Valverde, Vinicius y Bellingham (Joselu, min. 85).
1- Leipzig: Gulácsi; Raum, Orbán, Lukeba, Henrichs; Haidara (Kampl, min. 90), Schlager (Elmas, min. 85), Dani Olmo, Xavi Simons; Openda (Poulsen, min. 77) y Sesko (Baumgartner, min. 85).
Goles: 1-0, min. 65: Vinicius; 1-1, min. 68: Orbán.
Árbitro: Davide Massa (Italia). Amonestó a Schlager, Raum, Vinicius, Orbán, Tchouaméni y a Kroos.
Incidencias: partido correspondiente a la vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones, disputado en el estadio Santiago Bernabéu (Madrid).
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