Cuatro años después, el equipo azulgrana está entre los ocho mejores de Europa tras vencer al cuadro italiano por 3-1.
Cuando sufres y consigues un objetivo añorado, el premio sabe mejor. El Barcelona, con sufrimiento, cumplió en el partido más importante de la temporada para volver a estar entre los ocho mejores equipos de Europa cuatro años después.
El equipo de Xavi Hernández, en un encuentro comandado por Lamine, Cubarsí y Fermín, noqueó al Nápoles repitiendo el mismo resultado de la temporada 2019/2020, última campaña en la que disputó los cuartos hasta la noche mágica de este miércoles con la que retornó a esta ronda.
El Nápoles reacciona a los tres minutos mágicos del Barça
Era el “partido más importante de la temporada”. Con el estadio repleto, el Barça empezó muy enchufado. En el primer minuto generó su primera ocasión, culminada por Lamine Yamal, su jugador más en forma, con un golpeo defectuoso al borde de la frontal del área. A la perla de 16 años, decisivo ante el Mallorca, el Barcelona no tardó en buscar en los primeros compases, imponiéndose a Mario Rui, única novedad en el Nápoles respecto al duelo de ida, en su primera conducción por el flanco derecho.
Agresivo en la presión, ejercida en campo contrario con hasta siete jugadores, el elenco blaugrana dificultó el juego del cuadro partenopeo, que optó por filtrar pases verticales en busca de Osimhen y Kvaratskhelia, su mejor jugador en esta irregular campaña. La zaga culé, de nuevo con Cubarsí en el once, estaba atenta a esos pases. El defensa de 17 años, junto a Fermín y Raphinha, fueron las novedades locales.
Ambas escuadras protagonizaron una fase disputada a partir del minuto 5’. El club catalán tuvo más tiempo el cuero y pilló la espalda napolitana con un pase al espacio para Fermín que no estuvo preciso en su tiro, como tampoco en su primera ocasión merced a una recuperación cerca de la frontal que finalizó con un derechazo cruzado desviado.
El centrocampista español cumplió la máxima de “a la tercera va la vencida”. Fermín finalizó la primera acción vertical exitosa azulgrana: combinación que habilitó a un Raphinha en el perfil izquierdo donde centró al corazón del área y el canterano culé batió a Meret con un remate raso ajustado a su lado derecho. Era su segunda diana en Champions.

En el choque de ida, el Barça pagó caro su contundencia en las dos áreas. Xavi ya avisó de esta cuestión en la rueda de prensa previa. Su equipo sí fue efectivo al anotar el segundo en su primera contra iniciada por Lamine, continuada por Raphinha cuyo remate con su pierna mala se estrelló con el palo largo y Cancelo hizo bueno el rechace empujando a placer para poner el 2-0 en apenas 17 minutos de juego.
El 2-0 dio tranquilidad al bloque español. No se descentró, como evidenció en su arriesgada y alta defensa con la que dejó a Osimhen en más de una ocasión en fuera de juego. Kvaratskhelia, su socio en ataque, protagonizó el primer chut a puerta con un centro atajado por Ter Stegen en su centenario continental como culé.
El actual campeón de la Serie A se recompuso en pocos minutos del resultado y ganó protagonismo en campo rival. El Barcelona, en un escenario reñido, perdió amenaza ofensiva. Cancelo finalizó una aproximación con un disparo desviado. Tras esta ocasión, el combinado de Calzona era más protagonista con el balón y acortó distancias gracias a su profundidad por el sector izquierdo en el que Politano centró al área aprovechando que Araujo habilitó la acción y Rrahmani superó al portero alemán con un golpeo cruzado para que el Nápoles se reenganche a la eliminatoria.
El 2-1 consolidó el pase al frente del club transalpino, más peligroso por las bandas. Por la izquierda creó otra ocasión de gol: Rui centró al área y Di Lorenzo remató de testa encontrándose con Ter Stegen que voló para rechazar el testarazo. El teutón evitó el 2-2 con una gran parada en un tramo final de primer periodo de dominio visitante ante un Barça precipitado con balón y sin sabiendo interpretar su mínima renta. Lewandowski tuvo dos ocasiones en los instantes finales: la primera no cogió portería y la segunda impactó en la zaga italiana.
Lewandowski sentencia al Nápoles
El actual campeón de LaLiga acabó la primera mitad a merced del Nápoles y el guion de la segunda parte fue similar. Los de Xavi sufrían con la presión alta de su rival, con la que recuperó más de un balón en el terreno de juego local. Impreciso en su elaboración de juego y menos vertical, la escuadra de Calzona, dominador con el esférico, finalizó su primera ocasión por medio de Kvaratskhelia cuyo tiro frontal se fue cerca del lado izquierdo de la meta española.
Sin cambiar el rumbo, el Barcelona, nada cómodo, arriesgó con un posible penalti de Cubarsí a Osimhen que Makkelie no consideró suficiente para señalar pena máxima. Tras librarse de esta decisión, Raphinha protagonizó la primera ocasión manifiesta de gol blaugrana de forma tímida al disparar manso al palo corto de un Meret que blocó el chut.
La oportunidad del extremo brasileño fue aislada, puesto que el Napoli seguía llevando la iniciativa en el juego. Xavi buscó soluciones para frenar el dominio partenopeo e hizo una doble permuta en la medular: se fueron Fermín y Christensen por Sergi Roberto y Oriol Romeu. Los cambios no trajeron de primeras la reacción deseada por Xavi.
Calzona también movió el banquillo renovando sus carriles metiendo a Lindstrom y Olivera por Politano y Rui. El lateral uruguayo era el encargado de contener a un activo Lamine que provocó su cartulina amarilla tres minutos después de entrar en el terreno de juego.
Lamine lideró el paso al frente del combinado blaugrana. Su presión adelantada guió la nueva fase con mejores sensaciones al sufrir menos en defensa y volviendo a generar peligro. Meret tuvo trabajo al atajar cuatro ocasiones consecutivas: dos a Raphinha, una a Lewandowski en el área chica y otra a Gündogan.
El conjunto barcelonés llevó el choque a donde quería y solo la efectividad le privó del 3-1. Lamine se quedó cerca de estrenarse en la máxima competición continental de clubes finalizando una recuperación en campo contrario con un zurdazo ajustado que se marchó próximo del lado derecho de un Meret que había hecho la estatua.
El séptimo de la Liga italiana asumió riesgos al continuar por debajo en la eliminatoria. No pudo aprovechar un error defensivo de su contrincante en el remate de cabeza de Lindstrom, libre de marca dentro del área, que salió cerca del palo izquierdo de Ter Stegen. Una oportunidad que pagó caro al anotar el Barcelona el tercero en la siguiente ocasión nacida desde el sector izquierdo, clarificada por Gündogan con un excelso pase entre líneas para un Sergi Roberto que cedió el balón para Lewandowski y éste empujó a placer para desatar la locura de Montjuïc.
En la recta final, Cubarsí confirmó su sobresaliente debut en la Champions -fue designado MVP del partido con 17 años- cortando otro pase vertical. Olivera, por el lado de Koundé y Araujo, se internó y metió el miedo en el cuerpo a la afición ‘culer’ al estrellarse su golpeo con el palo derecho. En el descuento, Kvaratskhelia lamió el 3-2 con un chut frontal muy cercano del lado derecho de Ter Stegen. Fue la última ocasión de un Barcelona que volvió a protagonizar una noche mágica en Europa.
Este viernes, con 10,6 millones de euros ganados por regresar a cuartos, claves para su delicada situación económica, conocerá a su rival en cuartos.
Ficha técnica
3 - Barcelona: Ter Stegen; Koundé, Araujo, Cubarsí, Joao Cancelo; Christensen (Romeu, min. 60), Gundogan, Fermín (Sergi Roberto, min. 60); Lamine Yamal, Lewandowski y Raphinha (Joao Félix, min. 81).
1 - Nápoles: Meret; Di Lorenzo, Rrahmani, Juan Jesus, Mario Rui (Olivera, min. 63); Zambo Anguissa, Lobotka, Traorè (Raspadori, min. 81); Politano (Lindstrom, min. 63), Osimhen y Kvaratskhelia (Ngonge, min. 92).
Goles: 1-0, min. 15: Fermín. 2-0, min. 17: Cancelo. 2-1, min. 30: Rrahmani. 3-1, min. 84: Lewandowski.
Árbitro: Danny Makkelie (NED). Mostró cartulina amarilla a Christensen (min. 21), Lamine (min. 44), Juan Jesús (min. 47+), Traoré (min. 63) y a Olivera (min. 67).
Incidencias: 50.301 espectadores en partido de vuelta de los octavos de final disputado en el Estadio Olímpic Lluís Companys de Barcelona.