En la clínica habrían muerto más de 100 bebés
Miércoles 17 de abril de 2013
El caso contra el médico acusado en Filadelfia (EEUU) por la muerte de siete bebés en abortos de embarazos en gestación mucho más avanzada de la permitida por las leyes y de una mujer por sobredosis de anestesia está a punto de concluir. El proceso está conmocionando a la opinión pública tras conocerse los métodos de una clínica en la que habrían muerto más de 100 bebés.
El caso contra el médico Kermit Gosnell, acusado por la muerte de siete bebés y de una mujer que falleció por sobredosis de anestesia tras supuestos abortos ilegales está a punto de concluir, según señalan en su versión digital varios medios de comunicación. El proceso está conmocionando a Estados Unidos tras conocerse que en la clínica, a la que se ha denominado como la “casa del horror”, habrían muerto más de 100 bebés en abortos de embarazos en gestación mucho más avanzada de la permitida por las leyes que regulan el aborto.
Hay que recordar que Kermit Gosnell, de 71 años, fue arrestado en enero de 2011 en Filadelfia. El fiscal Seth Williams indicó que en al menos siete ocasiones los bebés nacieron con vida durante el sexto, séptimo y octavo mes de embarazo y el médico los asesinó cortándoles con tijeras la médula espinal en la parte trasera del cuello. Ya entonces, el abogado público sostenía que probablemente cientos de bebés murieron en la clínica que Gosnell dirigió en el oeste de Filadelfia entre 1979 y 2010.
Ahora, las imágenes de cientos de bebés decapitados y sus restos están llamando la atención sobre el juicio. "Había bolsas y botellas con los fetos abortados repartidos alrededor del edificio", señaló Williams en el momento de la detención del médico. Apuntó, igualmente, que los investigadores también encontraron frascos con pies amputados de bebés.
Williams presentó también cargos contra ocho trabajadores del sanatorio de Gosnell, así como contra su esposa de 49 años. Algunos de ellos carecían de formación y las licencias necesarias. Entre ellos había un estudiante de secundaria que llevó a cabo una sedación con narcóticos potencialmente letales. Kermit Gosnell se enfrenta a la posibilidad de ser condenado a la pena de muerte.
Los abogados del médico han destacado que “este es un proceso selectivo, elitista y racista de un médico por hacer el bien a los pobres y el pueblo de West Philadelphia”. El abogado de Gosnell ha llegado a asegurar, ante el jurado predominantemente negro, que se estaba “ante un linchamiento del doctor Kermit Gosnell”.
El fiscal de Filadelfia Seth Williams aseguró que muchas de las pacientes de Gosnell, la mayoría inmigrantes y pobres, pagaban alrededor de 300 dólares por abortos realizados durante el primer trimestre de embarazo y entre 1.600 y 3.000 por interrupciones ilegales del embarazo tras la 24 semana de gestación.
La investigación también reveló que pese a la existencia de quejas contra Gosnell y su clínica durante más de 20 años, el médico nunca recibió una sanción oficial.
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