Ferran Adrià y Yukio Hattori recibieron la semana pasada el III Premio de la Fundación Consejo España-Japón, de la mano de su presidente Josep Piqué i Camps. La ceremonia homenaje, en la que tuve el honor de intervenir tiene el objetivo de destacar la labor de una personalidad española y otra japonesa en su misión de crear puentes entre ambas sociedades.
En coherencia con dicho objetivo, la Fundación hace un reconocimiento a través de la concesión de estos Premios a aquellas personas, instituciones, o entidades de nacionalidad española o japonesa que hayan destacado por su contribución a un mayor conocimiento mutuo o un mayor nivel de interrelación entre ambos países, en este caso, en el ámbito gastronómico.
Mi enhorabuena a la Fundación Consejo España-Japón porque para mí los dos chefs tienen un lugar destacado en la historia de la gastronomía y son absolutos merecedores de este premio: Ferran –que lamentablemente no pudo asistir al acto, por lo que recibió el premio Oriol Castro en representación suya– es el arte, la creatividad y la innovación y Hattori es la ciencia, la capacidad de organización y gestión.
Un dúo armónico que se apoya en sus diferentes periplos gastronómicos Mientras que Ferran se consagró por completo en cambiar la historia de la cocina, promoviendo la cocina de autor, libre y creativa, Hattori se planteó la necesidad de crear una gastronomía saludable que pusiera de relieve no solo la posibilidad sino la obligación de comer satisfactoriamente y de combinar salud y placer. Al mismo tiempo, dedicó la mayor parte de sus esfuerzos al mundo de la educación, dirigida no solo a futuros profesionales de la gastronomía sino también a comensales, ciudadanos y personas.
De izquierda a derecha: Alonso Dezcallar, secretario general Fundaciones Consejo Asia-Pacífico; Josep Piqué i Camps presidente de la Fundación Consejo España-Japón; Yukio Hattori, fundador de la Escuela Hattori de Cocina y Nutrición; Oriol Castro, cocinero y mano derecha de Ferran Adrià en elBulli; Rafael Ansón, presidente de la Real Academia de Gastronomía.Ferran Adrià, innovación y creatividad Cuando conocí a Ferran con 23 años, ya demostraba que no le interesaba la rutina ni la mediocridad.
A partir de ahí, su vida ha sido y es un esfuerzo permanente por situar la cocina en un mundo artístico, creativo e innovador. Un momento clave de su carrera fue cuando preguntó a Jacques Maximin “¿Qué es crear?” y este le contestó “crear es no copiar”.
Si eso es así, Ferran es sin duda el gran creador en la historia de la cocina y en algo más como lo demuestra su invento de la Bullipedia y su gran aventura por encontrar el GENOMA DE LA COCINA.
Hattori, un camino hacia la excelencia El chef Yukio Hattori me demostró su capacidad de aspirar a la excelencia y de luchar siempre por lo mejor en una famosísima cena que le ofreció a Ferran Adrià en elBulli solo para 10 comensales.
Para esta cena Hattori se trajo desde Japón a los cocineros, los productos, el agua y los elementos de decorativos.
Recuerdo perfectamente un cuadro blanco con una raya negra que había pintado durante años una monja y que nunca había salido de Japón.
Aquel cuadro fue el escenario final para un plato sugestivo: una bandeja muy plana con hielo, agua de las montañas azules que el propio Hattori quebraba con una cuchara y servía al comensal con diferentes ingredientes para degustarlo.
Aquella cena fue una prueba de excelencia y una demostración de que la buena mesa es algo más de lo que a cada uno le ponen en el plato (esa es la tarea de Ferran), sino que también influyen mucho en la satisfacción del comensal elementos como la decoración, el ambiente, el cambio de escenario, la explicación previa de los platos, la liturgia, el simbolismo y, por supuesto, la compañía.
Dos personajes para la historia
Fue el broche de oro para un día en el que Ferran y Hattori demostraron que son, sin duda, dos personajes para el futuro.