Eduardo Madina llevaba largo tiempo esperando una jornada como la de este pasado domingo. Su intención de liderar el partido es más reciente. Preguntado años atrás, su respuesta siempre era la misma: aseguraba no verse maduro, necesitar aún de bagaje antes de plantearse mayores aspiraciones. Ya con alguna cana, dilatada trayectoria pese a sus 38 años y con el socialismo pidiendo a gritos una renovación para no morir como gran fuerza en España, Madina vio el momento de encabezar las siglas que ha mamado desde la cuna y de las que es parte desde hace más de dos décadas.
Su ilusión era indisimulable, como lo es ahora -en realidad, desde hace algunas semanas- su disgusto. Autodescartadas Carme Chacón o Susana Díaz, o su admirado Patxi López, Madina acariciaba la secretaría general. Surgió un tal Pedro Sánchez, diputado raso por Madrid, pero no era rival, era desconocido. La clave, sin embargo, estaba en los patrocinadores. En un principio sólo era comidilla de mentideros que Sánchez era la elección de destacados integrantes del llamado 'aparato', como el exministro José Blanco. Pero, principalmente, Susana Díaz.
Para mayor desazón de Madina, su sueño no sólo se ha truncado por culpa del sur. El vasco se impuso en Cataluña –dato no irrelevante-, Castilla y León, Asturias, Extremadura, Navarra, Cantabria y Ceuta y perdió en el resto, incluida su región. Sánchez venció cómodamente, rozando el 50 por ciento de los apoyos, y Madina se pregunta qué ha pasado, si realmente el citado 'aparato' tiene tanto peso en las bases -que estaban de su lado, según encuestas internas-, cómo ha podido superarle alguien que partía de cero. Y se siente decepcionado, cargado de dudas, preguntándose qué hacer ahora.
A tenor de sus promesas, no "dará la lata". Garantizó respetar el resultado, respaldar al ganador y no presentarse a la carrera por la candidatura a la Presidencia del Gobierno a finales de año. Aunque herido, se espera que así sea, al fin y al cabo sabe desenvolverse en el segundo escalón. Su primera experiencia en el más elevado le ha ayudado a comprender el terreno en que se mueve y es probable que crea necesarios algunos años más para armarse de cara a una nueva tentativa. Eduardo Madina llevaba largo tiempo esperando una jornada como la de este pasado domingo, pero en sus planes no entraba esa resolución. En busca de las mieles de la política, se ha topado con su cara más desagradable.