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"En Cataluña hay una voluntad de marginar la lengua española"

CONVIVENCIA CÍVICA: SÓLO EL 5,2% DE LAS SEÑALES EN CATALUÑA INCLUYE EL CASTELLANO

María Cano | Jueves 05 de marzo de 2015
Los conductores que no dominen el catalán lo tienen difícil en Cataluña, según el volumen de quejas recibidas por Convivencia Cívica Catalana. Por María Cano

Imagine la siguiente situación: va usted conduciendo o de copiloto por una carretera catalana y se encuentra con carteles con palabras como "esglaó", "voravia", "tallat", "estrenyiment", "moll", "esllavissada", "vehicles aturats", "encreuament", "revolt", "cediu el pas", "xaragall", "lliscant", "cruïlla", "glaç", "ressalt", "eix" o "gual", por poner algunos ejemplos. ¿Sabría acertar a cumplir la orden que se indica?

"En Cataluña hay una voluntad de arrinconar, marginar y eliminar todo lo que tenga que ver con la lengua española", según ha declarado a El Imparcial Jesús Sanz, coordinador de Convivencia Cívica Catalana. Esta entidad ha hecho público este jueves que menos del 6 por ciento, en concreto el 5,2 por ciento, de las señales viales verticales en Cataluña cumple con la legalidad vigente, que establece que en las Comunidades autónomas con lengua autonómica propia la señalización debe ser bilingüe. O lo que es lo mismo, las señales deben estar escritas en castellano y en catalán.

Así lo indican tanto la Ley de Seguridad Vial en su artículo 56: "Las indicaciones escritas de las señales se expresarán, al menos en el idioma español oficial del Estado", como el Reglamento General de Circulación en su artículo 138: “Las indicaciones escritas que se incluyan o acompañen a los paneles de señalización de las vías públicas, e inscripciones, figurarán en idioma castellano y, además, en la lengua oficial de la comunidad autónoma reconocida en el respectivo estatuto de autonomía, cuando la señal esté ubicada en el ámbito territorial de dicha comunidad".

La exclusión de la lengua española de la señalización viaria no sólo contraviene la legalidad y lesiona los derechos lingüísticos de la mitad de los ciudadanos de Cataluña, sino que dificulta la comprensión de los mensajes viarios a conductores no catalanohablantes. De hecho, Sanz ha explicado que en los últimos meses de 2014 y primeros de 2015 han aumentado entre un 40 y un 50 por ciento las quejas que reciben de ciudadanos sobre este asunto.

Esta entidad explica también que dado que las señales monolingües en Cataluña no se adecúan a la legislación, los ciudadanos pueden recurrir las sanciones de tráfico relacionadas con ellas al no ser legales y ponen a disposición de los conductores un modelo de alegaciones descargable en Internet, así como asesoramiento legal a través del correo electrónico: multas@convivenciacivica.org. También ha denunciado Convivencia Cívica Catalana que las notificaciones de las multas son emitidas sólo en catalán.

Se trata de uno más de los intentos de Cataluña de eliminar el castellano, según Sanz, al igual que ocurre en la Educación o en lo que afecta a la rotulación de los comercios. Tanto es así, que el alcalde de Barcelona, Xavier Trías, "prefiere que no se paguen las multas a tener que cambiar las señales para que incluyan la lengua española, algo que supone un claro síntoma de intolerancia lingüística", ha insistido Sanz. Por todo ello, dice Sanz, “el Gobierno de la nación tiene que actuar”.

Mientras tanto, Convivencia Cívica Catalana promueve una campaña por una señalización vial bilingüe en Cataluña y solicitarán al conjunto de las administraciones con competencias en materia vial en Cataluña que la señalización de las vías de las que sean titulares sea respetuosa con el bilingüismo, tal como exige la ley y el respeto a los hablantes de ambas lenguas oficiales.

También el Defensor del Pueblo ha reflejado en uno de sus últimos informes que el Ayuntamiento de Barcelona sigue sin cumplir la normativa en las señales y los rótulos de tráfico.