Aunque la tecnología y el conocimiento para llegar a la superficie marciana existen, es necesaria voluntad política, dicen, y sitúan la llegada del hombre a Marte no antes de 2040, probablemente después de volver a la Luna. Por Laura Crespo
El próximo día 16 se estrena Marte, el último trabajo de Ridley Scott, en el que Matt Damon se mete en la piel de un náufrago espacial. En un futuro no demasiado lejano, el hombre ha alcanzado la superficie del planeta rojo. Tras sufrir un accidente ocasionado por una tormenta de arena, el equipo de Damon lo da por muerto y abandona el planeta sin él. En un evento organizado en la sede del Centro de Astrobiología (CAB)-dependiente del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y asociado a la NASA-, en Madrid, expertos en la exploración de Marte y sus condiciones de habitabilidad han presentado la cinta, repasando los hitos de la investigación marciana y haciendo balance de la realidad y la ficción en torno a la exploración espacial.
En sendas entrevistas con El Imparcial, el actual director del CAB, Miguel Mas Hesse, y su predecesor en el cargo, Javier Gómez-Elvira -que además es el responsable de la estación meteorológica española que, a bordo del Curiosity, estudia actualmente las condiciones ambientales del planeta vecino-, han repasado la motivación y la importancia de la investigación en Marte, un planeta en el que se dan las condiciones adecuadas para que exista la vida, y han elaborado un mapa futuro en el que sitúan la llegada del hombre a la superficie marciana no antes de 2040.
A diferencia del impulso que obtuvo el programa Apollo de la NASA en los sesenta, que puso al hombre en la Luna gracias al empeño político de EEUU por superar los logros soviéticos en plena Guerra Fría, unas hipotéticas misiones tripuladas a Marte dependen de la cooperación internacional y del abaratamiento de las tecnologías necesarias. Según los responsables del CAB, la comunidad internacional dispone ya del conocimiento tecnológico y científico para mandar al hombre a Marte, pero ven muy complicado que ningún país vuelva a invertir en programas espaciales en la medida en que se hizo durante aquellos años de la carrera espacial. Estados Unidos dedicó un 4 por ciento de su presupuesto general al programa Apollo, frente al 0,5 por ciento que recibe ahora la NASA. Cuantos menos recursos, menor velocidad, y si el ser humano pisó la luna en ocho años, la huella en Marte se hará esperar un poco más. Pero llegará. De eso están seguros los astrobiólogos del CAB, que indican que ese proceso pasará, probablemente, por volver a enviar primero astronautas a la Luna, un viaje que requiere unos días frente a los seis meses que, en la mejor de sus posiciones, se tarda en llegar a Marte.
Pedro Duque: la llegada del hombre a Marte dependerá del “entusiasmo de los Gobiernos”
Sigue siendo la voz en castellano más influente y popular en lo que a la exploración espacial se refiere. El astronauta Pedro Duque intervino este martes por videoconferencia desde Colonia (Alemania) en la presentación de la última película de Ridley Scott, Marte, para abordar los mitos y realidades del cine de ciencia ficción desde la experiencia.
Asegura Duque que en la cinta “está bastante bien reflejada la relación entre los astronautas y el control” de la misión. Reconoce que Scott les “ha hecho sonreír” en ocasiones al verse identificados con situaciones casi cotidianas –dentro de lo cotidiano que puede ser el trabajo de un astronauta-, y recuerda, por ejemplo, el debate sobre si debían decirle o no a un compañero que su madre, a miles de kilómetros en la Tierra, había fallecido. “Este tipo de cosas son elementos que pasan habitualmente desapercibidos en el cine”, señaló.
Sobre la posibilidad de, como refleja la cinta, enviar humanos a Marte, Pedro Duque asegura que llegará “relativamente pronto”. Tras defender que las misiones robóticas al planeta rojo, a pesar de haber evolucionado hasta una tecnología de alto nivel, “son ineficientes a largo plazo”, el astronauta afirmó que la llegada del hombre a Marte “dependerá del entusiasmo que pongan los Gobiernos en estas iniciativas que, por el momento, no son rentables comercialmente”.
En cuanto al escenario político internacional que podría impulsar esa voluntad gubernamental por Marte, Duque cree que se están dando en la actualidad dos procesos paralelos y aparentemente contrarios: por un lado, dice, “se barrunta una nueva competencia entre las potencias espaciales”, especialmente entre EEUU y China, “por hacer su industria más competitiva”; por otra parte, la colaboración entre agencias, sobre todo entre la NASA y la ESA.