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Tensión y graves acusaciones entre Rusia y Ucrania por el MH17

Carmen Alvarez-Guerra | Domingo 18 de octubre de 2015
Los informes sobre el suceso incendian las relaciones entre Kiev y Moscú. Por C. A-G.




El informe presentado el pasado 10 de octubre por el Consejo de Seguridad de Holanda sobre del accidente del vuelo MH17 de Malaysia Airlines derribado el 17 de julio de 2014 ha reavivado la tensión entre Ucrania y Rusia.

Tras quince meses de pesquisas , el Presidente del Consejo , Tjibbe Joustra anunció los resultados de la investigación concluyendo que el vuelo se estrelló a causa de un misil Buk de fabricación rusa, más concretamente de un proyectil tipo 9N314M y que explosionó en el exterior del avión en la parte izquierda de la cabina de mando.

Como consecuencia de estas declaraciones, la comunidad internacional ha solicitado que se abra paso a un proceso penal sobre la culpabilidad de los responsables del accidente. En este sentido, Australia ha solicitado al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) la creación de un tribunal internacional para procesar a los responsables del derribo del avión. Sin embargo, el veto de Rusia ha impedido la creación de dicho tribunal. La Unión Europea ha lamentado esta acción y solicita la cooperación de todas las partes, al tiempo que mantiene su determinación en que se juzgue a los responsables "directos o indirectos" del siniestro. Con todo, la investigación penal avanza en paralelo a cualquier otra cuestión y se estima que tendrá sus conclusiones a finales de año o a principios del 2016.

Este reclamo internacional de responsabilidades penales ha incrementado la tensión ya existente entre los dos principales sospechosos del derribo MH17: Rusia y Ucrania.

Ucrania acusa a los servicios secretos rusos

El informe del Consejo de Seguridad de Holanda no entra a determinar la autoría del lanzamiento del misil y, por tanto, se abstiene de señalar un posible culpable, pero, tras el estudio minucioso de los restos del avión, sí especifica el tipo de proyectil detonado: un 9N314M, que se instala sólo en los misiles Buk de fabricación rusa.

Por otro lado, el informe también determina el área de lanzamiento del proyectil. Según los ejercicios de simulación llevados a cabo durante la investigación, el misil fue disparado desde un área de 320 kilómetros cuadrados en la parte este de Ucrania, donde se encontraban los rebeldes pro-rusos. Aunque ésta es un área extensa y Holanda no ha podido concretar con exactitud la zona del lanzamiento, Ucrania no ha tardado en acusar a Rusia de ser el autor del derribo del vuelo y acusa a los servicios secretos rusos de planear el derribo del avión.

El primer ministro ucraniano, Arseni Yatseniuk, afirma que “el ataque se perpetró desde territorio controlado exclusivamente por los guerrilleros rusos y no hay duda alguna de que los separatistas borrachos no saben manejar los sistemas Buk” y añadió “luego esto significa que esos sistemas fueron manejados exclusivamente por militares rusos”.

Así mismo, el presidente ucraniano Petró Poroshenko abordó telefónicamente el asunto con el primer ministro holandés, Mark Rutte, y durante la conversación entre ambos se trató la creación de un mecanismo para que los culpables de la catástrofe comparezcan ante la Justicia. Ucrania no está dispuesta a verse implicada en el asunto y demostrará con todas las pruebas posibles la implicación de Rusia en los hechos.

Sin embargo, y a pesar de haberse determinado que el tipo de proyectil y su fabricación son rusas, tampoco Ucrania queda fuera de las críticas del Consejo de Seguridad de Holanda. Según el informe, el Gobierno de Kiev actuó de manera pasiva e imprudente al no cerrar el espacio aéreo sobre la zona de su país que estaba en conflicto. “Los riesgos que corría la aviación civil no fueron identificados adecuadamente ni por Ucrania, ni por los operadores civiles, ni por otros países, ni tampoco por las organizaciones internacionales.

“Nadie pensó en una posible amenaza a la aviación civil". El Conejo añadió que, entre el 14 y el 17 de julio, un total de 61 aerolíneas de 32 países operaban en el espacio aéreo del este de Ucrania y que el día de la tragedia se realizaron 160 vuelos en esa zona hasta que se decretó el cierre del espacio aéreo tras el accidente, algo que pudo haber sido previsto por el Gobierno Ucraniano antes de la catástrofe.

“Una investigación imparcial”

Por su parte, Rusia ha mostrado su rechazo al informe calificando la investigación de “parcial” y sometida a “órdenes políticas”. El viceministro de Exteriores, Serguei Riabko, ha calificado de “lamentable” el hecho de que, pese a los numerosos llamamientos rusos a completar una investigación “imparcial”, la parte holandesa no tuviera en cuenta en ningún momento la información de primera mano aportada por Rusia. Riabko sostiene que Holanda debería haber contado con diferentes partes de la información antes de presentar su informe concluyente, y es por esto que Moscú está dispuesto a presentar todos los datos que obran en su poder para reconducir una investigación que “presenta conclusiones parciales y, en resumen, cumple con un determinado encargo político”.

Con este objeto, y en respuesta al informe del Consejo, el consorcio ruso de defensa antiaérea Almaz -Antei, fabricante de los misiles Buk, ha afirmado que el misil que derribó el Boeing malasio fue lanzado desde una localidad controlada por las fuerzas ucranianas. Su conclusión se basa en los estudios realizados de la trayectoria del misil en un simulacro real realizado con un II-86.

“ Podemos decir sin duda alguna que el Boeing fue derribado por un sistema antiaéreo Buk, recibió el impacto de un misil 9M38 lanzado desde la localidad de Zaroschenkoye, controlada por las fuerzas ucranianas”, dijo Mijail Malisshevski, uno de los responsables del consorcio Almaz-Antei. Moscu acusa de esta forma a Kiev de haber sido quien derribó el aparato con uno de sus cazas.

Además, el fabricante niega que estos misiles hayan podido ser lanzados por militares rusos, como afirma Kiev, ya que el último misil Buk M938 fue fabricado en 1986 y su vida útil es de 25 años, por lo que su utilización está prohibida en el Ejercito uso.

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