La estimación de voto que muestra no dista mucho de los resultados de diciembre, si bien muestra varianzas respecto a los mismos que vislumbran las tendencias de voto y podrían llegar a ser significativas para la conformación de gobierno. Por una parte, el PP pierde 1,3 puntos respecto a los resultados del 20D, pero seguiría siendo el vencedor indiscutible de los comicios.
Podemos con sus confluencias no superaría al PSOE en unas hipotéticas elecciones, si bien, su previsible alianza con Izquierda Unida, que crece en casi dos puntos (5,4% frente al 3,6% de diciembre), podría dar lugar al tan comentado sorpasso, situándose en un 23,1% frente al 21,6% del PSOE, sin que ello vaya a suponer una superioridad en escaños. Podemos y afines, por su parte, vería reducidos sus resultados en casi 3 puntos, pasando del 20,66% del 20 de diciembre al 17,7%.
La estimación de voto de Ciudadanos lo sitúa en 1,7 puntos por encima de los resultados obtenidos en las anteriores elecciones (15,6% frente al 13,93%), lo que podría acercar una coalición PP-C’s a la mayoría absoluta en cuanto a escaños se refiere.
Las dos posibles coaliciones quedarían de la siguiente manera: PP y C’s lograrían el 43% de los apoyos y PSOE junto a Podemos (con sus confluencias) e IU lograrían hasta el 44,7%.
Nuevamente, las fuerzas nacionalistas tendrían cierto peso para decantar la balanza, a la vista de la cercanía entre las distintas fuerzas, sin que haya lugar a una mayoría absoluta clara. Así, se observa un pequeño ascenso también para ERC, que pasa de 2,39 a 2,5 por ciento mientras que Convergéncia (que acudió al 20D como Democracia y Libertad) cae del 2,25 por ciento al 1,9. PNV se mantiene en una franja muy similar (del 1,20 al 1 por ciento), igual que Bildu (del 0,87 al 0,7) y Coalición Canaria (0,33 a 0,4 por ciento).