Más de la mitad de los senadores ya se han pronunciado a favor de procesarla.
Desde las 14.00 (hora peninsular española) el Senado brasileño se encuentra reunido para someter a votación el
proceso de impeachment al que podría verse sometida la presidenta de la República,
Dilma Rousseff, por el supuesto desvío de fondos estatales en el marco del
macrocaso Petrobras. A falta de la votación final -que podría demorarse aún tres horas más-, más de la mitad de los senadores ya se han pronunciado a favor de procesar a la presidenta brasileña por lo que, si ratifican la postura expresada desde la tribuna con su voto, Rousseff será separada del cargo este mismo jueves.
El proceso contra Rousseff llega este miércoles al a la Cámara Alta después de que el pasado 17 de abril el Congreso brasileño aprobara continuar con el
impeachment gracias a
367 de sus 513 diputados, alcanzando así los dos tercios requeridos para ello.
En una maratoniana jornada, que ya supera las 18 horas de sesión, 81 senadores tendrán en su mano la decisión de someter a juicio a Rousseff, cuyo Ejecutivo ha intentado hasta última hora impedir este proceso de impeachment o juicio parlamentario ante las más altas instancias judiciales del país sin éxito.
Los pronósticos daban por buena la aprobación del inicio del proceso, toda vez que se necesita una
mayoría simple, la mitad más uno, de los senadores (41) para sacar adelante el
impeachment. Por el momento, de los 58 senadores que tomaron la palabra,
41 declararon su inclinación a aprobar el juicio político, 16 se manifestaron en contra y sólo uno no aclaró sus intenciones. Los pocos senadores que arroparon a Rousseff insistieron en la tesis de que en Brasil está en marcha un "golpe contra la democracia", a pesar de este miércoles el Tribunal Supremo avaló el proceso al negar un último recurso presentado por la Abogacía del Estado.
Todavía
falta que se pronuncien trece senadores que se han inscrito para hablar, por lo que la sesión puede prolongarse por lo menos otras tres horas y media antes de que se celebre la votación.
Emisión en directo de la sesión plenaria del Senado brasileño.La extensa jornada está desarrollándose
en un ambiente de tensión tanto dentro como fuera la Cámara Alta. El edificio senatorial, en Brasilia, se encuentra blindado y acordonado por decenas de policías en previsión de altercados entre defensores y detractores de la presidenta. Es más, en los últimos días cuadrillas de reclusos han levantado un muro de seguridad para separar a ambos bandos.
Dentro, las cosas no están mucho más tranquilas. Los miembros del
Partido de los Trabajadores, al que pertenece Rousseff y el también investigado
Lula da Silva, han hablado de una sesión muy caliente en la que cada senador tiene
quince minutos para pronunciarse, diez para hablar ante la Cámara y otros cinco para emitir su voto.
En caso de que se alcanzara o superase la barrera de los 41 votos, inmediatamente se abriría un
periodo de 180 días en los que el Senado juzgará la implicación de Rousseff, que estaría suspendida cautelarmente del cargo y reemplazada por el vicepresidente
Michel Temer, en la trama de corrupción de Petrobras, en la que la justicia brasileña investiga el
desvío y blanqueo de miles de millones de euros de la petrolera estatal en favor de decenas de políticos, funcionarios y empresarios.
Una vez pasados esos 6 meses de
impeachment, supervisado por el presidente del Tribunal Supremo,
Ricardo Lewandowski, el Senado volvería a votar, esta vez para destituir a la presidenta de la República. En este caso se necesitarían
dos tercios del total de senadores (54) para ejecutar la orden, de aplicación inmediata.
De llegar a este punto, Rousseff abandonaría el cargo de manera definitiva y asumiría la Presidencia el propio Temer, que también está siendo investigado por corrupción política y es acusado de cometer los mismos crímenes financieros que la presidenta.
De no llegarse a la barrera de la mayoría simple este miércoles o la de los dos tercios dentro de seis meses, Rousseff mantendría su cargo y el proceso quedaría
clausurado.