Cultura

Crónica gastronómica. El nuevo horizonte de Zalacaín

CRÓNICA GASTRONÓMICA

Rafael Anson | Viernes 31 de marzo de 2017

El madrileño Zalacaín es uno de los restaurantes más conocidos de nuestro país, porque fue el primero que consiguió las míticas tres estrellas Michelin y, en los años 80, los tres soles Repsol.



Durante décadas, toda la gente que nos visitaba quería conocer “ese” lugar que ofrecía una autentica nouvelle cuisine francesa, elaborada por el magnífico Benjamín Urdiaín; en compañía de un gran director de sala, Blas, de un extraordinario sumiller, Custodio y con Jesús Oyarbide (quien se consagró en Príncipe de Viana, en su Navarra natal, y después en Príncipe de Viana en Madrid) como propietario y director.

En los años 70, Jesús significó la gran revolución de la oferta gastronómica en España, en una época en la que coincidió el impulso de la nueva cocina vasca y con la aparición de los nuevos brotes de la cocina moderna en Cataluña. No obstante, Zalacaín, sin motivo aparente, fue perdiendo las estrellas, a pesar de que aún conserve sus tres soles.

Es cierto que, en el mundo actual, todo necesita renovarse, innovar, cambiar; quizá por ello la propiedad ha decido aprovechar los meses de verano para hacer reformas y crear una nueva escenografía. Los resultados podremos verlos a partir del mes de septiembre, cuando veamos ese nuevo horizonte para un local que cumplirá, en 2018, 45 años.

Aprovechando ese paréntesis veraniego, la dirección de Zalacain, muy especialmente su director, Carmelo, ha pensado que los responsables de las cocinas salada y dulce pueden desplazarse a uno de nuestros grandes templos del País Vasco, el famosísimo Akelarre de Pedro Subijana. El cocinero, curiosamente, estuvo en el equipo que abrió Zalacain en 1973.

Reconozco que espero con absoluta expectación ese nuevo Zalacaín, donde seguro darán de comer muy bien, nos sorprenderá y nos emocionará.

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