Cuando Einstein formuló por primera vez su "Teoría de la Relatividad" se topó con un problema al que nunca acabaría de dar solución: la fuerza de la gravedad, una de las fuerzas fundamentales de la naturaleza, junto con la fuerza nuclear (fuerte y débil) y el electromagnetismo; no encajaba con las demás, y por tanto la teoría no era tan elegante como le hubiese gustado al físico alemán. No obstante, Einstein logró definir en modelos teóricos las ondas gravitacionales, que aparecen cuando ciertos objetos masivos son acelerados, oscilados o perturbados de manera violenta.
Los científicos llevan décadas intentando demostrar su existencia más allá del campo teórico, y aunque ha habido avances en observatorios en tierra como LIGO, la única manera de detectarlas de verdad es en el espacio. Precisamente para esta tarea se concibió la misión LISA, para poder constatar que la misión podía llevarse a cabo, era necesario desarrollar una misión previa que lo demostrara, lo que dio lugar a LISA Pathfinder, un interferómetro que debía ser capaz de registrar las más mínimas perturbaciones en el tejido espacio temporal y cuyas operaciones acaban de finalizar.
“El objetivo de Pathfinder era que la gente no creía que pudiéramos construir LISA; la tarea era tan difícil, que debíamos construir primero esta pequeña prueba”, afirma Paul McNamara, científico de proyecto de LPF. Pathfinder no necesitaba ser tan sensible como LISA, pero su rendimiento deparó alguna que otra sorpresa, como reconoce McNamara: “la primera vez que lo encendimos para comprobar su funcionamiento, habíamos cumplido todos los requisitos. Y eso, para mí, fue impresionante”.
El objetivo de la Pathfinder era confirmar que la idea base de LISA (el uso de un interferómetro láser) podía llevarse a cabo. Damien Texier, jefe de operaciones de la misión, explica que “el principal objetivo de LPF era situar un cuerpo en caída libre de tal manera, que cualquier fuerza externa se reduzca a niveles menores de los esperados por el paso de una onda gravitacional. Paul McNamara resume el rendimiento de Pathfinder en que “nos comparamos con lo que necesitamos para la misión principal, para LISA. Ahora estamos un factor o dos mejor en todos los aspectos y, en altas frecuencias, mejoramos en un factor de 30, más o menos. Toda la empresa se ha completado de manera brillante”.