Los Lunes de El Imparcial

Cecilia Dreymüller (ed.): Handke y España

ENSAYO

Domingo 10 de septiembre de 2017

Alianza. Madrid, 2017. 335 páginas. 22 €. Libro electrónico: 15,98 €. Se recogen varios textos -pasajes de obras de Handke, entrevistas a él y a uno de sus traductores al español, artículos de escritores de hoy -Ray Loriga, Vila-Matas, Juan Villoro…-, que nos permiten un mejor conocimiento del autor austriaco, teniendo como centro su relación, y admiración, por nuestro país y nuestras letras. Por Ángela Pérez



Peter Handke (Griffen, Carintia, Austria, 1942) es uno de los grandes escritores actuales que más relación tiene con España, a donde ha viajado en numerosas ocasiones, y con su literatura, sobre todo la clásica, que admira profundamente, empezando por Cervantes y El Quijote, ante el cual, confiesa, “le hago una reverencia y me quito el sombrero que no tengo”. Nadie mejor que el propio autor de La mujer zurda para aclarar ese interés: “Es porque el paisaje es tan vacío. Allí uno se puede imaginar historias. Hay una energía, no sé, erótica. Es un país con espacios enormes donde no hay nada, donde piensas: ‘si alguien viniera por aquí, pasaría algo, estaríamos abiertos el uno al otro’. Tal vez es esto. Luego también es porque soy un lector de Juan de la Cruz y Teresa de Ávila, que he leído palabra por palabra en castellano, y de fray Luis de León, el sucesor de Horacio”.

Esta explicación se recoge en uno de las entrevistas a Handke que aparece en el volumen Handke y España, coordinado por la escritora, traductora y crítica literaria alemana afincada en España, Cecilia Dreymüller. El libro surgió a raíz de la concesión, el pasado mayo, del doctorado honoris causa a Peter Handke por la Universidad de Alcalá de Henares -aunque ya lo tenía en mente Dreymüller., momento en el que, además de esa distinción, recibió numerosos homenajes. Entre otros, se le otorgó el título honorífico de “Visitante Ilustre del Real Sitio y Villa de Aranjuez”, en cuyo Teatro Real Carlos III pudo verse una estupenda lectura dramatizada de su obra Los hermosos días de Aranjuez -aunque menos conocido en esta faceta, Handke es un nada desdeñable dramaturgo-, a cargo de la compañía Galanthys. Pieza que, por cierto, Wim Wenders llevó al cine el pasado año, con guión suyo y de Handke, en la que no es la única colaboración entre los dos, que se extiende a filmes como el especialmente célebre Cielo sobre Berlín.

De igual forma, en los tributos, se insertó la presentación de dos libros. Este que ahora nos ocupa, y Contra el sueño profundo -que comentamos en su día en este mismo suplemento de Los Lunes de El Imparcial-, colección de ensayos de Handke, publicado por Nórdica y preparado y traducido por Cecilia Dreymüller-, en torno a diversos asuntos sobre arte, política y literatura. Si Contra el sueño profundo es una recomendable del ensayismo handkeniano, no lo es menos este Handke y España que nos facilita, con la recopilación de varios textos, conocer mejor al autor austriaco. La obra se compone de varios apartados. En el primero se incluyen fragmentos tomados de una decena de títulos de Handke -El año que pasé en la bahía de nadie, La pérdida de la imagen o Por la sierra de Gredos, Don Juan, o La noche del Morava, entre otros-.

El segundo incorpora tres entrevistas a Handke y una a Eustaquio Barjau, no su exclusivo traductor, pero sí uno de los más habituales. La tercera parte recoge trabajos de diversos y destacados novelistas y ensayistas españoles de hoy, junto a uno de México, que dan cuentan de la recepción e influencia de Handke en nuestro país. Así, las contribuciones de los españoles Enrique Vila-Matas, Ray Loriga, José Luis Pardo, Félix Romeo -prematura y lamentablemente desparecido en 2011-, Miguel Morey, Ignacio Vidal-Folch, y el mexicano Juan Villoro.

A través de dichas aportaciones -hubiera sido bueno que se consignara su procedencia, lo que no ocurre en todos los casos, y a quién se deben las entrevistas-, profundizamos en la figura y la producción de Handke desde distintos puntos de vista, sin olvidar el espinoso asunto -lo trata más en concreto Vidal-Folch en su artículo “Handke en Yugoslavia”-, de lo que se entendió como su cerrado y decidido apoyo a la causa serbia, en el devastador y trágico conflicto bélico de la desintegración de la antigua Yugoslavia, que tuvo una enorme repercusión mediática y lanzó a Handke a los infiernos, sobre todo cuanto asistió al entierro de Slobodan Milosevic, sucediéndose las condenas y reproches hasta el punto de que, ante la escandalera, renunció al Premio Heine, pues su concesión a Handke generó una agria polémica que le puso en la picota. De nada le valió a Handke explicar en reiteradas ocasiones que no era el escudero de Milosevic, y que lo que pretendía era llamar la atención sobre la brutalidad y crímenes de la guerra de los Balcanes, no imputables solo a los serbios, como a veces se quería reducir.

Especialmente jugosa es la entrevista a su traductor, Eustaquio Barjau, en la que recuerda significativas anécdotas, como, junto a otras, la que se refiere al título, evocador de san Juan de la Cruz, de una de las novelas de Handke, En una noche oscura salí de mi casa sosegada, y comparte su impresión sobre quien, revela, “no es un hombre de trato fácil; debes saber adoptar el tempo y la manera como a él le gusta comunicar con los demás. Al final resulta ser un hombre profundamente digno de afecto, siempre que estés dispuesto a prescindir de lo sólito y convencional”. Cuando Handke vino a España el pasado mayo declaró: "El proyecto de Cataluña da miedo". ¿Qué pensará de lo que hoy está sucediendo en esa parte de España?