Prólogo y compilación de Ignacio Echevarría. Lumen. Barcelona, 2017. 375 páginas. 22.09 €. E-book: 9,99 €.
Por Ángela Pérez
Es sabido que Juan Marsé (Barcelona, 1933), perteneciente a la denominada Generación de los 50, es uno de los grandes, imprescindibles, novelistas de la literatura española contemporánea. Ha desplegado su mundo -un excelente acercamiento a su trayectoria vital y literaria nos lo brinda Mientras llega la felicidad-, en títulos que están en la mente de todos como Últimas tardes con Teresa -con su impagable creación del personaje de Pijoaparte-, Si te dicen que caí, Ronda del Guinardó, Rabos de lagartija, Caligrafía de los sueños, El embrujo de Shanghai, o Esa puta tan distinguida. Títulos que le han valido numerosos galardones como el Premio Nacional de la Crítica -en más de una ocasión-, el Nacional de Literatura, y el Cervantes.
Pero quizá su labor como cuentista resulte menos conocida. Una tarea que, si bien no muy copiosa -como sí lo fue en algunos compañeros de generación, como Ignacio Aldecoa o Medardo Fraile-, está a la altura en excelencia a la novelística. Por ello hay que saludar la iniciativa de la editorial Lumen de publicar este volumen, que incluye una selección de relatos, junto a un texto inédito, realizada por el propio Marsé, y con edición y prólogo del filólogo y crítico literario Ignacio Echevarría. Los textos se reparten en tres secciones. La primera la forman “Historia de detectives”; “El fantasma del cine Roxy” y “Teniente Bravo”, y se acompaña de unos Apéndices. La segunda recoge “Parabellum”; “El pacto”; “La línea roja en el muslo moreno”; “El caso del escritor desleído” y “Noticias felices en aviones de papel”. La tercera reúne ·Colección particular” y “Conócete a ti mismo, Fritz”, una suerte de esquema de un guion de cine, arte tan presente en Marsé, aunque, paradójicamente, las adaptaciones de sus novelas a la gran pantalla han suscitado su rechazo.
En la narrativa breve del escritor barcelonés, como no podía ser de otra manera en un escritor auténtico, poseedor de una cosmovisión personal-, se ponen de relieve sus asuntos más queridos como esa épica del fracaso, la degradación social y moral a la que arrastra la postguerra de nuestra incivil contienda, o el poder de la imaginación, especialmente la infantil, con esa magistral invención de las “aventis”. Un volumen este que no debe pasar desapercibido. Bien resume Echevarría en el prólogo que “podría ser tomado como un vademécum de la narrativa de Marsé. Algo así como La boîte en valise de Duchamp: un libro en el que parece representada casi toda su obra, por lo demás asombrosamente compacta”.