Opinión

La valentía en el estrado

PENSANDO EN VOZ ALTA

Manuel Sánchez de Diego | Miércoles 07 de marzo de 2018

En este “post-procés” catalán hay varios hechos interesantes que me gustaría compartir. Comenzando con la actitud de personas que dejando atrás el “qué dirán” o la tentación de “nadar y guardar la ropa” o, eso de mantener un perfil bajo para no molestar o no perder amigos independentistas y, que han demostrado tener una valentía y serenidad encomiable, les hacen merecedores de su tratamiento oficial. Ya en su momento hice referencia a los letrados del Parlament catalán cuando su profesionalidad se impuso a la ideología dominante del procés independentista, ahora he de mostrar mi admiración por quienes supieron plantarle cara a Roger Torrent.

Se trata de los magistrados, fiscales y abogados de Cataluña comenzando por el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), el excelentísimo señor don Jesús María Barrientos; el presidente de la Audiencia de Barcelona, el excelentísimo señor don Antonio Recio; el fiscal superior de Cataluña, el excelentísimo señor don Francisco Bañeres y la fiscal provincial de Barcelona, ilustrísima doña Concepción Talón y, siguiendo por algún miembro de la junta de gobierno del Colegio de la Abogacía de Barcelona y por los abogados de dicho colegio que abandonaron la sala ante el discurso sectario del president del Parlament de Cataluña.

En su discurso Roger Torrent afirmó la existencia de "presos políticos" y las "lesiones graves" de los derechos fundamentales en España, negó la separación de poderes entre el ejecutivo y el judicial, pese a que él sí que se permitió invadir las competencias judiciales cuando al referirse a los “acusados de rebelión y sedición” realizó el juicio temerario de delitos inexistentes. Ello justifica el Comunicado de la Comisión Permanente del Consejo General del Poder Judicial en defensa de la democracia y la independencia judicial. El licenciado Torrent debería aprendérsela de memoria.

A todas luces, el señor Roger Torrent ha pisoteado la dignidad institucional del cargo que ocupa en un día señalado para España como fue el 23 de febrero, se ha permitido demostrar no solo su falta sensibilidad, también su falta de conocimiento de lo que es una democracia que en absoluto se puede identificar con un referéndum ilegal y chapucero y, ha mancillado con un discurso político un acto del Colegio de Abogados de Barcelona.

Por cómo se desarrolló el acto y la recriminación (“no era la idea, la has liado, muchas gracias”) de la ilustre decana del Colegio de Abogados de Barcelona, María Eugenia Gay, parece que Torrent incumplió algún tipo de pacto previo sobre su discurso. Lo cierto es que Roger Torrent se vio obligado a aligerar su proclama, desechando otras lindezas que tenía preparadas, al pasar varias páginas sin leer. En todo caso, la actitud de quienes se bajaron del estrado o se levantaron y abandonaron la sala no solo les honran, sino que permitió reducir un bochorno aún mayor para España, Cataluña y el Colegio de Abogados de Barcelona.

El Ministro de Justicia, el excelentísimo señor don Rafael Catalá Polo, que asistía al acto ha sabido estar a la altura de su responsabilidad aguantando el tipo y realizando unas medidas y cautas manifestaciones: “Ante jueces, fiscales y abogados decir que en España no hay derechos, no hay libertades y no hay garantías del Estado de Derecho, yo entiendo que haya personas que al escuchar eso se han sentido muy incómodas y manifiesten su disconformidad saliendo de la sala". Eso lo pensamos muchos y aplaudimos.

Quizás podamos pensar que la situación del joven Torrent (39 años) es especialmente delicada dentro del mundo secesionista y necesitaba reafirmar su apuesta independentista y su valía, incluso asumiendo un cierto grado de la condición de mártir. Ha ejercido su libertad de expresión, derecho que no garantiza que no se digan estupideces, pero creo que el tiro le ha salido por la culata. Ya se sabe que unas veces las cosas salen bien y, en otras, se aprende.