La investigación sobre Ana Julia Quezada, detenida por la muerte de Gabriel Cruz, ha sido ampliada a los años que pasó en Burgos, a donde llegó procedente de República Dominicana, su país natal.
Una hija de 4 años de la detenida falleció en 1996 al caer desde una ventana de la vivienda en la que residían a un patio interior, un caso que se cerró como una muerte accidental. La otra hija, que ahora tiene 24 años y reside en Burgos, ha sido ingresada en el Hospital Universitario de esta ciudad por una crisis de ansiedad al conocer la detención de su progenitora por la muerte del niño, según fuentes de la investigación.
Ana Julia Quezada llegó en 1995 a Burgos procedente de su país natal, la República Dominicana, y se instaló en un piso con esta hija fruto de una relación anterior con un hombre de su país.
Un año después, la niña falleció en lo que fue considerada una muerte accidental, según han informado a Efe fuentes de la investigación, quienes han añadido que fue la pareja en ese momento de Ana Julia -que no era el padre de la niña- quien encontró su cuerpo.
Al despertarse a las 7.30 de la mañana del 10 de marzo, él acudió a la habitación donde dormían juntas las dos niñas y se percató de que no se encontraba en la cama la mayor de ellas. Así, se dirigió a un cuarto contiguo que era donde las niñas jugaban y vio que la ventana, de doble hoja y que da acceso a un patio interior, se encontraba abierta y la persiana estaba subida casi hasta arriba. Además, junto a la ventana, se encontraba una mesita de unos 40 centímetros de altura. Al asomarse es cuando pudo ver a la niña tumbada muerta en el patio interior.
Los agentes no pudieron concretar la hora en la que se produjo el hecho, ya que nadie escuchó nada hasta el momento en el que se oyeron los gritos de los padres. La Policía no encontró en toda la vivienda nada "anormal" y no se pudo obtener información de la madre por sufrir una fuerte excitación nerviosa, indica el atestado.
Este domingo, Ana Julia fue detenida por la Guardia Civil mientras transportaba el cadáver del niño en el maletero de su coche. La pareja del padre del niño había participado activamente en la búsqueda del menor y fue quien encontró su camiseta en una depuradora, lo que hizo sospechar a los agentes.