La respuesta de la ex secretaria general, según las mismas fuentes, fue que ella no podía permitir que Soraya Sáenz de Santamaría sea la próxima presidenta del PP. Más allá de su enemistad, Cospedal piensa que la llegada de la vicepresidenta a la cúpula del partido es el fin de esta formación. De hecho, si se presentó a las primarias fue para evitarlo.
Al respecto, Sáenz de Santamaría ha asegurado que desconoce dicha información. "No tengo ni idea, a mí desde luego no me ha pedido nada ni me ha dicho absolutamente nada y yo puedo hablar por mí", ha dicho la candidata.
Tampoco sabe si Rajoy está enfadado. En sus declaraciones en el Congreso ha apuntado en este sentido que no ha hablado con el presidente del partido estos días en los que ella va "de la ceca a la meca por toda España" haciendo campaña, y no tiene "mucho tiempo de hablar con nadie".
En sus declaraciones posteriores en RNE, Sáenz de Santamaría ha insistido en que piensa trabajar por la unidad del partido "hasta el final". "Sin que nadie me lo diga", ha añadido.
Por su parte, el otro candidato a la Presidencia del PP, Pablo Casado, ha asegurado que Rajoy está teniendo una "posición impecable" y está cumpliendo con su compromiso de mantenerse neutral.
En este sentido, ha señalado también en una entrevista en RNE que "en absoluto" le consta que Rajoy haya pedido a Cospedal que apoye una lista unitaria encabezada por Soraya Sáenz de Santamaría. "Me consta lo contrario, que Cospedal está muy cómoda colaborando con este proyecto en el que estamos ya cinco candidatos".
Casado ha dicho estar convencido de que va a ganar este proceso y ha asegurado que necesita a Sáenz de Santamaría porque tendrá que estar rodeado "de los mejores".