El último salto de la valla fronteriza de Ceuta protagonizado ayer miércoles por 116 inmigrantes subsaharianos, en el que resaultaron heridos siete guardias civiles, eleva a 1.400 el número de personas que han entrado este año en España por esa vía.
La agresividad empleada por los migrantes en este asalto masivo ha rescatado las peticiones de las asociaciones de guardias civiles de que se refuerce la protección de los agentes que trabajan en ese perímetro fronterizo entre Ceuta y Marruecos, ya formuladas tras el salto de la valla por parte de 600 personas el pasado 26 de julio.
Según los últimos datos publicados hoy por el Ministerio del Interior, hasta el 15 de agosto, el total de llegadas de inmigrantes a España, tanto a través del mar como por las fronteras terrestres, asciende a 29.541 personas, 16.443 más que en el mismo periodo del año anterior (cuando lo hicieron 13.098).
El nuevo asalto a la valla se produjo alrededor de las 9.00 horas, cuando los inmigrantes consiguieron acceder por la zona de Finca Berrocal, el mismo lugar por donde lograron entrar con gran violencia y a la carrera 602 inmigrantes a finales de julio.
Según el registro de Interior, otros 263 inmigrantes han llegado en 22 embarcaciones a la ciudad autónoma de Ceuta. Respecto a Melilla, los últimos datos sí que destacan un aumento de llegadas, tanto vía terrestre que fueron 2.901 (565 más que en ese periodo de 2017) y como por pateras, 478 (239 más).
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha expresado su apoyo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, en particular a los agentes de la Guardia Civil heridos hoy. En un mensaje en su cuenta de Twitter, Sánchez ha destacado el trabajo de los cuerpos policiales que están "afrontando de forma ejemplar el desafío migratorio"."El #Gobierno trabaja por el diálogo y la cooperación con países de origen y tránsito y por una gestión común, eficiente y humanitaria de la migración", termina el tuit del presidente.
La Guardia Civil ha destacado la gran violencia empleada por los inmigrantes en este asalto, donde han llegado a emplear, además de cizallas, palos y objetos cortantes, cal viva, ácido de baterías y excrementos, que arrojaron a los agentes, al igual que en el último asalto masivo en julio.
De los siete agentes heridos, uno ha tenido que ser trasladado al Hospital Universitario de Ceuta, aunque su estado no reviste gravedad, según la Comandancia de la Guardia Civil. Las demandas de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) pasan porque se permita el uso de medios para el control de masas, como escudos que puedan repeler los productos que los inmigrantes arrojan contra ellos, y material antidisturbios, entre otros.
Esta asociación teme que, de no reforzar los medios de los agentes, sus vidas puedan llegar a correr peligro, sobre todo en asaltos como el producido esta mañana, en el que los inmigrantes han empleado una gran violencia contra los agentes, según ha informado a Efe el instituto armado.
Destaca además "la sensación de abandono institucional, rabia e impotencia" que crece entre los agentes y solicita que también "se solucionen los problemas que afectan a las cámaras de seguridad, el aumento del número de agentes en la zona y la dotación de vehículos y material adecuados".
La secretaria de Estado de Seguridad, Ana Botella, ha asegurado que el último salto a la valla de Ceuta responde "a una escalada que venía larvándose desde hace tiempo", debido al cierre de las puertas de salida de los emigrantes de África por el Mediterráneo más oriental y central.
Ha recordado que el Gobierno trabaja "en una alternativa a las concertinas", lo que no significa que éstas vayan a desaparecer, sino que se busca "una alternativa en la configuración de una valla que puede ser mucho menos lesiva y mucho más efectiva en evitar los saltos". "La valla lo que pretende es frenar los saltos, lo que se puede lograr sin que haya ese nivel de heridos cuando pasan por esos materiales", ha manifestado la secretaria de Estado.
Ha señalado que la circunstancias "todavía son las que son" y aunque ha indicado que la solución pasa por la colaboración con Marruecos para evitar las concentraciones en la frontera en Ceuta y Melilla y que se produzcan los saltos, también se intenta proteger al máximo a los agentes.
Esa protección pasa, según Botella, por aumentar las dotaciones, como han hecho este verano, y dotarlos de todos los elementos de protección que puedan tener. "Estamos reforzado también su seguridad porque son nuestros efectivos y están ahí para poder hacer su trabajo con toda la seguridad", ha afirmado.
Ha señalado que el Gobierno lleva todo el verano trabajando con los cuerpos de seguridad del Estado y con la Unión Europea para activar todos los mecanismos para apoyar a los países ribereños "que quieren colaborar pero que también se ven en muchos casos sobredimensionados por la presión de los subsaharianos que quieren pasar".
En apenas dos meses, el Gobierno "lleva una intensa agenda de trabajo", que incluye a Marruecos, su socio principal y país de referencia en el tema de la inmigración, y con el que en septiembre mantendrá un encuentro bilateral para hablar de este tema. También se trabaja, según Botella, para que este tipo de salidas no sea la solución y que estas personas "no tengan que arriesgar su vida con estas salidas que les sitúan en unos éxodos muy terribles desde todos los puntos de vista".