Editorial

Indignación en el PSOE con Sánchez

EDITORIAL

Miércoles 06 de febrero de 2019

La última humillación de Sánchez, en nombre de España, ante los separatistas catalanes ha indignado a buena parte de la militancia, a innumerables dirigentes, a los barones que se preparan para las elecciones autonómicas y hasta a una parte de su propio Gobierno. La cesión al último chantaje de Puigdemont y Torra de que intervenga un mediador (lo llamen como lo llamen) en las negociaciones “bilaterales” del gobierno español y la Generalidad, como dos Estados en igualdad de condiciones, ha conmocionado a toda España y a la mayoría de votantes del PSOE.

Pedro Sánchez, en su delirio imperial, está dispuesto a todo con tal de permanecer en La Moncloa. Incluso, a que los partidos separatistas se burlen de él, le toreen, amaguen con que le pueden apoyar en los Presupuestos si se atiene a razones, o a derechos de autodeterminación. Le citan en la “cumbre de Barcelona” y Torra le da un manual de instrucciones (hasta 21) que debe cumplir a rajatabla si quiere contar con sus preciados votos. Y el presidente del Gobierno dice a todo que sí. O, al menos, nunca dice que no.

Carmen Calvo anda como loca intentando echar un capote a su jefe. Ahora, dice que no se trata de un “mediador” sino de un “relator”. Retuerce el diccionario para apagar el incendio. Pero da igual “mediador”, que “relator”, que “notario” o “árbitro”. Resulta inadmisible que alguien que no sea del Gobierno español o de la Generalidad tenga que estar presente en sus reuniones y tenga que dar su veredicto final. Igual le llaman “el juez”. El único requisito que debe cumplir ese mediador es que sea catalán y que conozca la Historia de Cataluña, como ha declarado Carmen Calvo sin que le temblara la voz. Falta saber quién lo elegirá y, luego, echarse a temblar.

La indignación no solo ha convulsionado el PSOE. El PP y Ciudadanos ya han exigido al presidente del Gobierno que explique este escándalo. Y Pablo Casado le ha acusado de cometer un acto de “alta traición a España, el más grave desde el 23-F”. Tiene razón el presidente del PP. Aunque no es el único acto de alta traición. Pedro Sánchez, desde que llegó a La Moncloa, no ha dejado de humillarse él y, de paso a España, ante las ofensivas e inconstitucionales exigencias de los separatistas catalanes. Ese es su “manual de resistencia”.