Por eso, señalan a la industria y a la distribución como los responsables de "banalizar" este producto y de establecer estrategias especulativas que lo deprecian.
En su defensa, los olivareros han pedido al Gobierno cambios en la Ley de la cadena alimentaria, para evitar las ventas a pérdida, y a las autoridades comunitarias que permitan activar un sistema de autorregulación voluntaria para almacenar de manera concertada una cantidad de producto en años con mucha oferta.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) aseguró el pasado 25 de septiembre en una reunión con el sector que el objetivo del Departamento es revertir "en el medio y largo plazo" esta situación, a través de acciones como la nueva extensión de norma para la promoción o una norma de calidad del aceite que revalorice el producto.
A esta situación se ha sumado ahora la intención de Estados Unidos de imponer aranceles del 25% a numerosos productos agroalimentarios españoles, entre los que se encuentra el aceite de oliva envasado y las aceitunas verdes de mesa.
La Asociación de la Industria y el Comercio Exportador del Aceite de Oliva (Asoliva) cree que esta tasa los expulsa del mercado estadounidense en beneficio de otros países exportadores no afectados.
En esta situación, a la que se suma la cercanía del brexit, la viabilidad de las explotaciones de olivar tradicional de la que viven más de 250.000 familias y muchos municipios está en juego, según los organizadores de la manifestación.
La protesta ha comenzado a las 11:30 en la puerta de Alcalá y ha finalizado en la glorieta de Atocha, frente a la sede del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
A la concentración han acudido el coordinador general de IU, Alberto Garzón y la portavoz de Ciudadanos en el Congreso, Inés Arrimadas, que ha mantenido un desencuentro con los organizadores sobre su lugar en la primera línea de la manifestación.