El Real Madrid se fue del Camp Nou con un punto. Dominaron los pupilos de Zidane la escena hasta que el físico flaqueó y perdonaron varias oportunidades de gol claras, del mismo modo que el Barcelona, desde el contragolpe, pudo adelantarse. Las tablas reforzaron la confianza de un sistema capitalino que encontró el respaldo a su mejoría en el mejor de los escenarios. Mas su sensación es de ocasión perdida.
Es más, toda vez que concluyó el envite, algunos de sus portavoces destacados verbalizaron de forma explícita el foco de su malestar, a pesar de haber completado un rendimiento formidable. El primer de ellos fue el capitán, Sergio Ramos, futbolista que este miércoles se convirtió en el que más partidos de esta índole ha disputado en la historia del fútbol español.
En declaraciones a Movistar, todavía sobre el césped, el internacional con España expuso de este modo el sentir de su vestuario: "Lo hemos visto en el descanso y se ve bastante claro que son dos penaltis, pero no se puede cambiar nada". Se refiere al pisotón de Lenglet al muslo de Raphael Varane en el interior del área local y al agarrón que sufrió el central madridista en la salida de un córner.
"El VAR está para ayudar y se puede consultar con dudas. No ha sido así. Son cosas que pasan en el fútbol y con lo que nos tenemos que quedar es con que se ha visto a un gran Real Madrid, con personalidad, presionando arriba. A pesar de que no es el resultado que queríamos nos vamos contentos", subrayó Ramos, quien ayudó a mantener su portería a cero.
A continuación, en el palco del coliseo catalán, Emilio Butragueño ahondó en esa perspectiva de lo acontecido. El director de relaciones institucionales del Real Madrid expuso lo siguiente: "Nosotros somos partidarios del VAR. Entendemos que la tecnología tiene que estar presente para ayudar al árbitro porque es imposible que pueda ver todas las jugadas. El VAR interviene cuando la jugada es clarísima y es desconcertante que no haya intervenido porque entendemos que son jugadas clarísimas que el árbitro no ha podido ver".
Así de rotundo se manifestó un directivo que se caracteriza, precisamente, por resultar moderado sea cual sea el contexto. Ese rol lo jugó, en zona mixta, Casemiro. El brasileño señaló que "nos vamos enfadados porque el árbitro podría haber revisado la jugada. No hay problema alguno en perder 30 segundos en ver en el VAR si era penalti o no".
"Vimos totalmente que fue penalti, pero no podemos echar la culpa al árbitro. Creo que hizo un buen trabajo, es de los mejores de España, es un árbitro FIFA y hay que respetarlo", concluyó el capitán de la selección brasileña, que preponderó las buenas sensaciones colectivas a la actuación del colegiado Hernández Hernández, un trencilla del que el Real Madrid mostró su recelo cuando supo que iba a pitar este Clásico. Zidane, en su caso, evitó hacer comentario alguno sobre las dos situaciones polémicas.
Por último, desde el lado del Barça compareció Guillermo Amor para ofrecer la versión local. El director de Relaciones Institucionales del conjunto azulgrana se limitó a destacar que "no voy a interpretar dos jugadas". "La jugada de Piqué en San Sebastián era clara y el VAR no movió ficha. Si el Madrid considera que lo ha visto de esta manera, pues que entren ellos", especificó.
Amor, el que fuera centrocampista repleto de clase del Barcelona, remató su interlocución proclamando que "el árbitro pita, el VAR decide si entra o no y ya está. El VAR, si se hizo, era para aclarar jugadas. Y hay jugadas que se analizan. El Madrid, si cree conveniente que las jugadas son claras, que entre". En la previa, la directiva barcelonista envió una carta a la RFEF quejándose por el uso del VAR en su empate del pasado fin de semana en San Sebastián -cita en la que les pitaron un penalti en contra por agarrón y no señalaron uno a su favor por otro agarrón-.