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JORNADA 10

Real Madrid y Barcelona empatan en un Camp Nou en paz

Real Madrid y Barcelona empatan en un Camp Nou en paz
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miércoles 18 de diciembre de 2019, 21:54h
El equipo de Zidane exhibió personalidad y rigor táctico, mas le faltó puntería (0-0) y dejó vivo a un coloso catalán que salió a flote desde Stegen y la contra. Tsunami Democratic fracasó: convocó sólo a 5.000 y no boicoteó el Clásico. Por Diego García

Barcelona y Real Madrid concurrieron este miércoles en el Camp Nou para disputar que venía Clásico vaciado de contenido futbolístico y rellenado por la politización. El relato muestra que el partido fue aplazado por la agresiva resaca de la sentencia del procés y este 18 de diciembre volvía a planear el fantasma del boicot independentista sobre un evento que batiría récords de audiencia (650 millones de espectadores en 180 países). Y que asistió a otra circunstancia insólita: los dos clubes se hospedaron en el mismo hotel y compartieron el recorrido hacia el estadio. Todo esto con el liderado de LaLiga en juego y con otro capítulo de la íntima rivalidad que examinaría la convicción y dudas de los punteros del fútbol español.

Al término del duelo, el balance de la maniobra de Tsunami Democratic devino en el triunfo del deporte sobre la política. El movimiento separatista sólo pudo aglutinar a 5.000 simpatizantes en los alrededores del templo barcelonés -preveían una asistencia de 30.000-. Asimismo, su hoja de ruta no paso de la interrupción del juego por medio del lanzamiento de balones desde el graderío -un par de minutos- y las escaramuzas se desataron entre activistas independentistas y miembros del grupo ultra culé Boixos Nois -con una detención por agresión a un Mosso d'Esquadra-.

Ernesto Valverde hubo de lidiar con las sensibles bajas de Ousmane Dembèlè y Arthur Melo. El técnico decidió afrontar este envite recuperando al pelaje combativo, y no tan técnico y combinativo, que le ha entregado dos títulos ligueros con los azulgranas. Y tomó una postura tan valiente como arriesgada: sentó a Busquets (por un proceso vírico, según la versión oficial) y compuso una medular más física con De Jong, Rakitic y Sergi Roberto. Recuperó a los laterales Jordi Alba y Semedo -que arrastraban molestias- y Piqué y Lenglet custodiarían a Ter Stegen, con Griezmann, Lionel Messi y Luis Suárez en punta. Arturo Vidal, Aleñá, Ansu Fati y Carles Pérez esperarían turno como revulsivos.

Zinedine Zidane, que nunca perdió como entrenador en el coliseo culé -empatando la plusmarca de Miguel Muñoz-, eligió mezclar posesión y contragolpe al colocar a Bale como acólito de Benzema y a Isco en el rol de creador desde la mediapunta. Pasó a un 4-4-2 el estratega francés por mor de afianzar el equilibrio y maquillar las ausencias de Eden Hazard, Marcelo, Lucas Vázquez, James Rodríguez y Marco Asensio. Casemiro, Kroos y Fede Valverde apuntalaban el centro de campo preferido y Carvajal, Sergio Ramos, Varane y Mendy cobijarían a Courtois. Modric, Jovic, Rodrygo y Vinicius comenzarían en la banca.

Se alzó el telón con un tramo de conocimiento mutuo en el que los repliegues se limitarían a campo propio y los locales tendieron más a aglutinar pelota, mientras que los visitantes no pestañeaban al lanzar pelotazos desde su defensa. En ese intervalo que susurraba el monólogo catalán, Messi abrió su creatividad con una apertura maravillosa hacia el desmarque de ruptura de Jordi Alba. El lateral conectaría un centro al primer toque que no localizó rematador -minuto 5-. Esa constituyó la cima inicial de un Barça que no podría sostener el monólogo en el cortejo de la redonda.

El Madrid desplegaría la personalidad que le ha conducido a no perder en casi dos meses de competición. En primer lugar, amenazando con una presión selectiva que se tornaría en ardorosa y continuada. Se trompicaría el discurrir de la asociación azulgrana, notando la suplencia de Busquets en la salida de juego hasta el punto de erigirse Stegen en el encargado de batir líneas. Y desde esa soga táctica Kroos, Casemiro, Isco y compañía se granjearon un crecimiento en la elaboración que uniformó a los suyos como los patrones de la iniciativa y el tempo. Se jugaría en territorio barcelonés hasta la media hora.

Ter Stegen sería exigido. El acoso se inauguró con un pase interior de Kroos -imperial- que Isco tradujo en asistencia con un taconazo brillante. Benzema chutaría raso desde la frontal y a las manos del arquero germano -minuto 11-. La movilidad entre líneas visitante amortizaría pasillos que desembocaron en un fluir de llegadas desde todos los ángulos. Piqué sacó bajo palos un cabezazo picado de Casemiro en una acción de pizarra -minuto 18-; Ramos engatillaría sin dirección un centro de Bale -minuto 25-; El pivote brasileño encañonó un derechazo desde larga distancia que llevó al vuelo a Stegen -minuto 26- y Varane dirigió mal su testarazo, en otro córner -minuto 27-. Precisamente, el colectivo de Chamartín reclamaría dos penas máximas sobre el central galo -una por un pisotón de Lenglet a la altura del muslo y la otra, debido a un agarrón de Piqué-.

Le costó mucho al Barça retomar el timón y por ello abrazó el achique y el contraataque. Esa fórmula basada en la solidez de su portero y en el veneno de su seis veces Balón de Oro que tantos puntos les ha dado. Y por esa vía, la del galope toda vez que superaban la primera línea de cierre merengue, rozaron el primer tanto. En el minuto 31, Jordi Alba -principal arma ofensiva local- ganó la espalda a Carvajal y centró. Courtois le arrebató el remate a Griezmann, mas el balón fue pescado por Messi. Sergio Ramos repelió el chut rasante in extremis. Y 'La Pulga' imaginó un pase aéreo quirúrgico que dejó al lateral zurdo en mano a mano con Courtois. Cruzó demasiado su tiro, perdonando la mejor oportunidad vista hasta entonces -minuto 42-.

En cambio, hasta el camino a vestuarios replicaría el dominio de la situación ejercido por el Madrid, en las dos facetas del fútbol. Kroos mandaría un derechazo desde la frontal a las nubes -minuto 38- y Fede Valverde probaría suerte. En el minuto 32, el uruguayo se descolgó y empalmó una volea portentosa que lamió el poste; y cerró el primer acto con otro derechazo punzante, desde la mediapunta, que desgastó los guantes de Stegen. El alemán y Piqué sostuvieron el naufragio del medicampo culè. Tenía trabajo Valverde, pues la estadísticas refutaban las distancia con respecto a las sensaciones de cada escuadrón: el Real Madrid tiró 14 veces, 4 de ellas a puerta, al tiempo que los barceloneses llegaron tres veces y sólo una de ellas entre palos. Casemiro y Kroos resplandecieron en el pase y Varane en la destrucción.

No terminaría de evolucionar el sistema del 'Txingurri' y sólo una conducción de Messi, que rebasó a tres rivales, inquietaría a la consistencia merengue. Desprovisto por completo de la posesión y del lanzamiento de contras, el conjunto de la Ciudad Condal seguiría sufriendo desde la incomodidad. Un lanzamiento de Fede Valverde daría coherencia a la exhibición táctica y de derroche visitante, justo antes de que el entrenador local leyera la urgencia de mover fichar. Sentó a Semedo, metió a Arturo Vidal y retrasó a Sergi Roberto.

Y el cansancio entró en escena. Para que las coberturas ambiciosas de la presión madridista no llegaran a tiempo y la trama se descosiera. Amanecieron espacios y ahí, el club azulgrana disparó su confianza. Messi y Luis Suárez remataron al aire en la misma jugada, tras un centro de Jordi Alba, en el anuncio del advenimiento de un ida y vuelta que beneficiaba al vigente campeón liguero. En ese intercambio, correcalles, alcanzó Carvajal a centrar para el testarazo inocuo de Benzema y Valverde, a abrir para el zurdazo al lateral de la red de Bale. El cuerpeo estaba servido, mas la activación tras pérdida capitalina era mejor porque Messi y Suárez desatendieron sus obligaciones defensivas.

Con gallardía, a falta de 20 minutos mantuvo la presión adelantada Zidane. Y Rakitic y De Jong atisbaron carriles para, ahora sí, lucir precisión en la salida de juego. Pero en el entretanto Bale anotó un tanto que sería anulado por fuera de juego de Mendy -VAR mediante-. Respondió Suárez con un chut demasiado cruzado, tras el excelso balance madridista que desconectó a Messi. Antes, De Jong tiró una pared larga y chutó centrado, a las manos de Courtois. En plena metamorfosis del paisaje, 'Zizou' implementaría un doble cambio: saltaron al verde Rodrygo y Modric -por un Isco trabajador y el vaciado Fede Valverde-. Leyó el preparador francés que caía el físico de sus subordinados y aplicó una dosis muy ofensiva de verticalidad.

En el desenlace comparecería Ansu Fati -por un Griezmann transparente-. Se competía desde el poco fuelle restante y el Barça se aseguró más placidez, al fin, desde la posesión. Pero cabecearía fuera Luis Suárez un córner botado por Ansu Fati -minuto 86- y hasta ahí llegaría la producción atacante global. El reparto de puntos quedó sentenciado en una jornada que sólo fue interrumpida -un par de minutos- por un lanzamiento de balones en la reanudación. Los merengues volvieron a su ciudad con más confianza en su plan y los culés no arribaron a sacar lustre a su autoestima coral.

- Ficha técnica:

0 - FC Barcelona: Ter Stegen; Semedo (Arturo Vidal, m.55), Piqué, Lenglet, Jordi Alba; Rakitic, Sergi Roberto, De Jong; Messi, Suárez y Griezmann (Ansu Fati, m. 83).

0 - Real Madrid: Courtois; Carvajal, Ramos, Varane, Mendy; Casemiro, Kross, Fede Valverde (Modric, m. 79), Isco (Rodrygo, m.79); Bale y Benzema.

Árbitro: Hernández Hernández (Comité canario). Mostró cartulina amarilla a Rakitic (m.21), Suárez (m.40), Lenglet (m.45), Casemiro (m. 66), Bale (m. 70), Isco (m. 76), Sergio Ramos (m. 78) y Carvajal (m.91).

Incidencias: Partido aplazado de la décima jornada, disputado en el Camp Nou ante 93.426 espectadores. En el palco se encontraban, entre otros, el presidente de la Generalidad, Quim Torra; el del Parlamento catalán, Roger Torrent, así como diferentes consejeros del Govern; además del seleccionador español, Luis Enrique Martínez, y el presidente del Comité Olímpico Español (COE), Alejandro Blanco. Antes del inicio del partido, los espectadores lanzaron gritos de "Spain, sit and talk" (España, siéntate y habla) y a favor de la indepedencia de Cataluña. El campeón mundial de MotoGP, Marc Márquez, realizó el saque de honor del partido.

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