"Nosotros sabíamos desde hacía tiempo que la dinámica del equipo era mejorable, pese a que los resultados estaban muy bien. Con Valverde teníamos una relación estrecha y de mucha complicidad y lo habíamos hablado muchas veces", expuso Josep Maria Bartomeu en la deslucida presentación de Quique Setién como nuevo técnico del conjunto azulgrana, este martes.
El mandatario está necesitado de imponer su relato a los múltiples críticos que atacan su gestión. "Evidentemente que a mí me habría gustado que las cosas se hubieran hecho de otra manera. El talante de esta junta directiva y del club no es este", se excusó con respecto al desenlace de Ernesto Valverde como entrenador del primer equipo.
Y añadió que "en las ultimas semanas y últimos meses hemos hablado con muchos entrenadores sobre el futuro. El trabajo estaba hecho y por eso era el momento de hacer ahora el cambio". A pesar de haber renovado al 'Txingurri' tras la debacle de Anfield. En aquel entonces, la directiva quiso mostrar su respaldo absluto al preparador extremeño, en línea con la versión dada por los futbolistas.
Esta aparente contradicción no es tal para el presidente azulgrana. "Necesitábamos un impulso para afrontar esta segunda mitad de temporada. Los objetivos son máximos y, con esta nueva dinámica, creemos que podemos ganar la Liga, la Champions y la Copa. Y cuando hubo un montón de peticiones para echar a Valverde tras lo que pasó en Liverpool, yo seguí confiando en él", argumentó en la presentación de Setién.
El caso es que Bartomeu sigue falto de credibilidad y por ello ha concedido una entrevista al diario Sport, acólito cuando menos. "Ernesto Valverde ha hecho un trabajo magnífico en estos dos años y medio. Le agradecemos el trabajo, los éxitos, los títulos, su forma de ser, su talante, su profesionalidad y sobre todo su inteligencia. Ha dejado muchas cosas buenas en el club pero era el momento para dar un impulso nuevo al equipo", desgranó en esta charla, regalando halagos a quien se la jugó cuando quiso contratar a Xavi Hernández.
La voluntad electoralista que encerraba la contratación inmediata del que fuera icono del fútbol español -hay elecciones en Can Barça en 2021 y Xavi es amigo de uno de los posibles candidatos a la presidencia culé- truncó la negociación. El propio entrenador del Al Sadd renegó de su sueño por entender la propuesta como precipitada y por comprender que las formas con respecto a Valverde -el técnico con contrato en vigor en ese momento- dejaban mucho que desear.
Así que Bartomeu ha ahodado en el asunto este miércoles. "Xavi será algún día entrenador del Barça, no tengo ninguna duda. Es muy capaz, es una persona que entiende perfectamente nuestro futbol, tiene unas granas enormes y algún día lo será. Pero ahora lo es Quique Setién. Y creo, y espero, que vaya muy bien porque ha venido con ganas y ha dicho que va a seguir con la filosofía y con los sistemas de juego", ha manifestado. Y, asimismo, ha confesado que en el contrato del cántabro figura una cláusula por la que, a pesar de haber firmado por dos años y medio, podría ser cesado si el nuevo presidente así lo quisiera. Sin mayor disgusto.
Esta maniobra deja en un lugar incómodo a Setién, pues sabe que está en una contrarreloj por ganarse el puesto de aquí a los comicios del año que viene. En todo caso, fue Eric Abidal, director deportivo del FC Barcelona, el encargado de desnudar el matiz populista de la contratación de Setién. "Quique está aquí porque tiene un proyecto. Su ADN y su filosofía de juego nos gustaron", declaró el ex jugador. Quien se negó a especificar lo hablado con Xavi en las conversaciones celebradas en Doha.
A Bartomeu se le ha reprochado de forma continuada que se hubiera ido a las antípodas del modelo implantado por Joan Laporta y Pep Guardiola. Esto es: ha arrinconado a la cantera, dando paso a fichajes millonarios; ha mantenido a Valverde a pesar de conocer el estilo industrial y nada colorista ni combinativo de su pizarra; y, sobre todo, ha fallado varias veces en sus movimientos en el mercado. La reclamación masiva de la masa social azulgrana de una vuelta al llamado 'cruyfismo', al fin, ha sido atendida. Aunque se trate de una tirita coyuntural que bien puede ser removida en unos meses.