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Super Bowl LIV. Mahomes apoca la leyenda de los 49ers y crea la de los Chiefs | 31-20

NFL

Diego García | Lunes 03 de febrero de 2020
El quarterback, estelar, remontó la ventaja de la franquicia de San Francisco en el último cuarto. Kansas City anotó 21 puntos en los seis minutos finales para alzar su segundo anillo en 50 años. Con el corredor Damien Williams como protagonista inesperado -su producción fue superior a la del afamado arsenal rival-.

La temporada número 100 de la NFL desembocó, tras cinco meses de batallas en la temporada regular y playoffs, en este lunes. Alunizó en la Super Bowl LIV, con el majestuoso Hard Rock Stadium de Miami como marco. Avisando de la posible extinción de la dinastía llamada New England Patriots -esto es, de la mano de la dupla que forman Tom Brady y Bill Belichick-, con Antonio Brown como estrella enterrada y unas normativas que cada vez complican más el trabajo de las defensivas.

De ese paisaje, aliñado por la competitividad equilibrada que caracteriza a la liga de 'football', sobrevivieron como punteros los Kansas City Chiefs y los San Francisco 49ers. Dos franquicias que supieron sacarse de encima los retos que les fueron saliendo para arribar a esta altura, preludio de la eternidad. Los ganadores de la Conferencia Americana tratarían de lograr el segundo anillo de su historia -tras el cosechado en 1969, antes de la unificación del torneo-, mientras que los patrones de la Conferencia Nacional ansiaban volver a paladear el familiar sabor de la gloria y alcanzar, en seis títulos, a los aristócratas Patriots y Pittsburgh Steelers.

Sus inercias auguraban un partido por el anillo de 2020 apretado. Ninguno de los contendientes lucieron imperiales este curso. Los Chiefs firmaron un escueto récord de 12-4 que les empujó al segundo puesto de la AFC -gracias al cataclismo de New England ante los Dolphins, en la semana postrera-. Ya en la postemporada, se las apañaron para remontar 21 puntos a los Texans (a los que reventaron con una ofensiva que se fue hasta los 51 puntos) y neutralizar al running back estelar Derrick Henry y a sus Titans. El entrenador Andy Reid -veterano y experto en playoffs- volvería a apostarlo casi todo a un ataque comandado por el quarterback Patrick Mahomes -MVP de 2019-.

El pasador se presentó a esta cita con la siguiente tarjeta: 4,031 yardas, 26 touchdowns y cinco intercepciones, para una calificación de 105,3. Le acompañaron su principal aliado, Travis Kelce -uno de los tight ends capitales de este deporte, que acumuló 1,229 yardas-, y el rosario de velocistas que confeccionan el cuerpo de receptores más rápido del presente. Pero la confianza en la creatividad con el balón se tornaba en dudas en la faceta de achique. Su defensa ascendió al séptimo escalón en puntos conseguidos -yacían fuera del Top-20 en 2019- y dispusieron del defensive end Frank Clark, el defensive tackle Chris Jones, el linebacker Anthony Hitchens y el safety Tyrann Mathieu. Todos ellos habrían de sudar para frenar el potente juego de carrera californiano.

Los 49ers, en su caso, contaban con un despliegue más balanceado. Su defensiva es referencial -segunda en yardas permitidas-, con una presión al pasador extraterreste. El defensive end y Novato del Año Nick Bosa y su colega Arik Armstead han aterrorizado a quarterbacks con asiduidad desde septiembre. Y pusieron su diana en ahogar al versátil Mahomes. Si lo lograban, facilitarían la labor a una defensa que ha ido creciendo con el paso de las jornadas, nutrida por el cornerback Richard Sherman-. Su legitimidad se ha corroborado al arrancar el primer puesto de la NFC -por pulgadas ante los Seahwaks en el cierre del calendario- y al sellar a Vikings y Packers de camino a esta madrugada.

Aún así, el récord de 13-3 autografiado por los de San Francisco corresponde, en buena parte, al renacimiento del entrenador Kyle Shanahan y del quarterback Jimmy Garoppolo (3.978 yardas, 27 touchdowns y 13 intercepciones para un ratio de de 102). De la pizarra del estratega brotaría un ataque de carrera de susto. El tridente de running backs conformado por Tevin Coleman, Matt Breida y Raheem Mostert -quien firmó 220 yardas y cuatro touchdowns en la final de la NFC- rubricaron 144,1 yardas por encuentro, el segundo mejor rendimiento del torneo. Además de ellos, competirían a su favor dos piezas que pertenecen a la élite: el tight end George Kittle -1,053 yardas- y el atronador fullback Kyle Juszczyk. Los receptores Emmanuel Sanders y Deebo Samuel esperarían turno si se torcía el plan A (la carrera).

Así pues, con las cartas sobre la mesa, anuncios televisivos de 30 segundos a 5,6 millones de dólares de precio y valores en la reventa superiores a los 7.000 millones de dólares, el ajedrez que entregaría el trofeo Vince Lombardi al término del evento deportivo del año en Estados Unidos echaría a andar. Con el especial simbolismo que emana de la temporada centenaria -que asistió al advenimiento del MVP Lamar Jackson- y el primer drive, obra de Mahomes, que concluiría con un tres y fuera de algo más de un minuto. En la siguiente posesión Gould abriría el marcador con un field goal de 38 yardas (0-3). Un espejismo cruel para los californianos.

La segunda vez que los Chiefs dispusieron de la iniciativa para atacar lo harían hasta conectar un touchdown. Mahomes, de primera mano, corrió hacia la end zone tras amagar un pase (7-3). Finta y carrera de una yarda que culminaban la primera remontada de la noche -no sería la última, ni mucho menos-. Un total de 75 yardas de avance, en un recorrido que mezcló de forma equilibrada el pase -40 yardas, con Hill y Kelce como objetivos- y la carrera -36 yardas, con Williams como foco-. La máxima expresión de la ofensiva del equipo de Missouri, con su quarterback moviéndose con frescura, se presentó en el espectáculo.

No comenzaron del todo enchufados los 49ers. No obstante, Garoppolo lanzaría una grosera intercepción a manos de Breeland -cuando quería sacar el balón del emparrillado para eludir el sack- como colofón a un primer cuarto que daría paso a otro drive largo (se comerían cuatro minutos y medio) y equilibrado del conjunto en ventaja. El primer 'big play' subrayó a Mahomes con un pase de 28 yardas hacia Hill que confluyó en el field goal embocado de Butker (31 yardas para el 10-3). El gran cuerpo defensivo de San Francisco no llegaba a presionar lo suficiente al creador rival y lo estaba pagando caro. Mas no vendería su piel la franquicia con cinco anillos tan rápido.

Respondieron al error de inmediato, poniendo sobre la mesa su carácter. El guión iba de tratar de sobrevivir a los vaivenes con convicción, y Garoppolo despertaría con un drive de 80 yardas que finalizó con pase de 15 yardas para touchdown del valioso Juszczyk (10-10). El quarterback que expulsó Brady de los Patriots (aunque fuera drafteado para ser su heredero) entraría en ebullición desde su fallo. Lanzó para 37 yardas, en una maniobra que hizo amanecer a un Deebo Samuel que no actuó como debutante. El receptor tiraría de los suyos hasta volverse imprescindible. Y entre Mostert y Coleman facilitaron las cosas por el suelo, devolviendo a los 49ers al redil del juego de carrera (37 yardas entre ambos).

El primer desajuste de la pizarra de Reid, que hablaba de centrarse en frenar a los corredores y empujar a 'Jimmy G' a que ganara él el anillo por alto, fue seguido por un apagón del ataque de Kansas City. Creció hasta el techo la labor de Bosa, Armstead y los pass rushers californianos, desde el final de la primera mitad y hasta bien entrado el último cuarto. En ese trecho, de casi 20 minutos, Mahomes fue limitado a correr por su vida, apurado de forma extrema. Y cometió dos intercepciones: una incomprensible, que remató Warner, y la otra debido a un drop de Hill -pase falto de dirección- que fue cazado por Moore. En el tercer cuarto los Chiefs no anotaron, capturados por la zaga rival -Bosa forzaría un fumble-.

En cambio, los 49ers sumarían un field goal de Gould (42 yardas, 10-13) y un touchdown rasante del enrachado Mostert (despedido por siete equipos, firmó una carrera de una yarda para el 10-20). Esta última anotación supuso el aguijón posterior a la primera de las intercepciones. Emmanuel Sanders, Kittle y sobre todo Coleman y Deebo Samuel resplandecieron y ayudaron a mantener la efectividad a un Garoppolo dominador. El afamado libreto ofensivo de Shanahan funcionaba a pleno rendimiento, bien regado por sus defensores. En dos drives amontonarían 115 yardas y más de más de ocho minutos del tercer periodo. Un 'big play' del quarterback -pase de 26 yardas hacia Bourne- corroboraba que el momentum estaba del lado californiano, incluso dejando de lado la carrera por impotencia.

Se fiscalizaba, en este punto, la dureza mental de los aspirantes. Y de Mahomes. A falta de un cuarto sollozaban 10 abajo y sin la posesión. Guerreaban por detectar una jugada que convulsionara el transcurrir. En el entretanto, sus defensivos sacaron de la cancha al ataque ajeno en tres minutos de esfuerzo. Y el quarterback frotaría su lámpara. En el enésimo third down largo que le tocaba combatir lanzó un pase de 44 yardas que Hill atrapó con clase. Una ruta y lanzamiento perfectos. La mejor jugada del partido. Los representantes de Missouri pusieron el lazo haciendo caja de una interferencia de Moore -que dejó el oval al borde de la end zone-. La conexión Mahomes-Kelce acortaba distancias (17-20 gracias a un pase de una yarda, a 6:23 de la conclusión). Acababa de girar la dirección del viento.

La sensación de control y comodidad en ambas fases de los californianos se deshizo. A pesar de gozar de un amplio margen de maniobra para quemar el reloj con sus running backs, sufrieron un tres y fuera abrupto. Esa circunstancia espoleó a un Mahomes que volaba, compitiendo sin miedo a nada, exhibiéndose en su esplendor. Eludiendo sacks por medio de sus piernas, su lectura de la situación y su calidad de ejecución. Y lanzando de maravilla. La temible retaguardia de San Francisco fue victimizada. Los Chiefs completaron la remontada definitiva a 2 minutos y 50 segundos de la extinción del juego. Con su segundo touchdown en cuatro minutos.

La exuberancia de la ofensiva que venía de remontar dobles dígitos en sus dos duelos anteriores en playoffs volvía a leer esa misma página agónica. Un drive con cinco pases -uno de ellos de 38 yardas hacia Watkins- devino en la asistencia para anotación de Mahomes a Williams (24-20). El running back tornó su carrera horizontal y, a pesar del escorzo potente de Richard Sherman, llegó a anotar -la acción, más que polémica, fue revisada pero no anulada-. El pass rush de Santa Clara pereció y trasladó el centro de la escena al de los Chiefs, que lograron su propósito: que Garoppolo decidiera con su brazo. El quarterback de 28 años debía gestionar casi tres minutos y tres tiempos muertos, y el parón de los dos últimos minutos. Una tesitura más que deseable. Pero se desinfló, presionado como nunca.

Llegó hasta el centro del terreno, mas no pasaría de ahí. Sobre el alambre, perseguido muy de cerca por la defensiva oponente -que fue de menos a más-, realizó cuatro intentos para seguir sumando y soñando con anotar siete puntos. En el primero, lanzó un pase que salió bajo, imposible para Samuel; en el segundo, no rimó con Bourne; en el tercero le sobró fuerza en el largo alcance hacia Sanders; y en el cuarto, sufrió un sack crucial de Frank Clark. Él y sus compañeros de línea atormentaron a la precisión de 'Jimmy G' en el desenlace. Sólo un milagro arrebataría la victoria a los Chiefs. No ocurriría. Es más, Williams tenía guardado el postre y explosionó con una carrera de 38 yardas para touchdown (31-20, con 1:20 por jugarse). Los californianos se quedaron a cero en el cuarto parcial, encadenando esta serie de ataques: punt, punt, turnover on downs e intercepción.

Se ganó el anillo, su primero en 50 años, el equipo dirigido por Reid. Kansas City supo navegar mejor por las inseguridades y los obstáculos que se fueron planteando. Restallaron jerárquicos a falta de 10 minutos, para alzar el Vince Lombardi. Mahomes (MVP de la Super Bowl, 26/42 en pases, 286 yardas de pase, 29 de carrera, 2 touchdowns, dos intercepciones y dos fumbles) lució cuando sus secundarios dieron la talla de campeón. Damien Williams corrió para 104 yardas y una anotación, y Tyreek Hill, Sammy Watkins y Travis Kelce recibieron, respectivamente, 105, 98 y 43 yardas. Y la defensiva puso el candado con dos intercepciones -la mencionada de Breeland y la postrera de Fuller-.

En resumen, los campeones fueron más eficientes en los terceros downs (43% a 38%, distancia más grande cuando la posesión quemaba), lograron un 67% de acierto en situaciones de cuarto down, casi empatan en yardas de carrera a unos 49ers muy favoritos en este apartado (141 a 129) y como consecuencia acapararon más tiempo de posesión (33 a 26 minutos). Al nublar la ventaja competitiva contrincante relegaron la tensión a Garoppolo y el pasador naufragó a pesar de su saneada estadística (20/31 en pases, 219 yardas, un touchdown y 2 intercepciones). Kelce fue más determinante que Kittle, y Mostert y Coleman -juntos- no empastaron la producción de Williams. Sólo la relación de sacks correspondió con los esperado (4 a 1). Por todo ello, Shanahan revivió la pesadilla padecida cuando dirigía la ofensiva de los Falcons que se dejaron remontar por los Patriots -el mayor margen en la historia de las Super Bowls-, Reid llegó a la tierra prometida -tras 21 años- y el horizonte se tiñe de dorado para Mahomes, héroe y catalizador del comienzo de su particular leyenda.

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