Lionel Messi confirmó su declaración de rebeldía este domingo. No se presentó a la realización de pruebas PCR que han pasado los jugadores de la primera plantilla del Barcelona antes del primer entrenamiento de la pretemporada. El sábado filtró que no comparecería, como respuesta al portazo dado por Josep Maria Bartomeu al intento de llegar a un acuerdo negociado y amistoso que rime con la voluntad de salir del argentino. Por tanto, los dos bloques en conflicto han constatado en esta fecha que la guerra no afloja.
El mejor jugador de la historia del Barça se encuentra ya, oficialmente, en un problema contractual con el club de su vida. Los letrados del jugador iniciaron la maniobra cuando enviaron un burofax a la entidad azulgrana el pasado martes. Ya entonces expresaron la idea de abandonar el equipo acogiéndose a la cláusula liberatoria que se incluyó en el contrato firmado el 2017 y que le permite irse de forma libre al final de cada temporada.
Sin embargo, desde el palco se niegan a facilitar la salida, gratis o con cantidades inferiores a la cláusula de 700 millones. Defienden que en el contrato firmado se especifica el 10 de junio como la fecha límite para que el delantero informe de su intención de irse. Por el contrario, la trinchera de Messi interpreta que como esta temporada se prolongó por el coronavirus, se retrasó el final de curso hasta el 23 de agosto con la celebración de la final de la Liga de Campeones. Y es ahí cuando enviaron el burofax para hacer efectiva la cláusula liberatoria.
A partir de ese punto de inflexión consideran que el futbolista ya no se debe al Barcelona como trabajador, por es no se presentó a las pruebas diagnósticas PCR. De hecho, ante un escenario de escaramuza en los tribunales, se consideraría contradictoria que hubiera participado en este protocolo y en las prácticas de pretemporada. Además, Bartomeu se ha encontrado con que Samuel Umtiti, al que según han filtrado se ha declarado transferible, también se ha ausentado y no volverá a entrenar en la Ciudad Deportiva.
En paralelo, Arturo Vidal, otro de los nombres que el entorno de la directiva ha colocado la rampa de salida a pesar de su excepcional rendimiento, se ha despachado con el comentarista mexicano Daniel Habif y a través de Youtube. El chileno ha acumulado verdades como puños, por más dolorosas que puedan resultar a la cúpula gestora del club, a sus todavía compañeros de vestuario y al barcelonismo.
"Barcelona tiene que cambiar muchas cosas. Un equipo, que yo pienso es el mejor del mundo, no puede tener 13 jugadores profesionales y que los demás sean menores. Cuando piensas que con tu ADN puedes llegar a ganar siempre, estás muy equivocado. Hay muy buenos jugadores, tenemos a Messi que es el número uno y es un extraterrestre, pero él necesita ayuda, necesita jugadores que mejoren el equipo y den mejores resultados", comenzó. Y, de inmediato, pudo el dedo en la gran herida que ni unos ni otros quieren asumir.
Habló sobre la gestión de Quique Setién, estableciendo un análisis válido para los últimos años -también el último curso con Luis Enrique al mando-. "Han hecho cosas que no van con un equipo de primer nivel. Al final te pasa la cuenta cuando enfrentas a un equipo ordenado, un equipo que tiene la mentalidad ganadora, con jugadores que físicamente se preparan y que tenían un sistema de juego muy fuerte; eso pasa factura cuando uno está débil de cabeza y de energía, eso nos pasó", analizó con respecto a la goleada encajada ante el Bayern. Se unió a la opinión de Abidal, Malcom, Ter Stegen, De Jong o Carles Pérez: los técnicos que han ido pasando han aceptado que los entrenamientos no gocen de la intensidad y duración necesarias. Por mandato de las vacas sagradas y con permiso del palco.
"Claramente esto no es solo de jugadores, sino que es algo mucho más grande de que las cosas no se están haciendo bien. El club tiene que mejorar y hacerlo de la mejor forma. Pero no es fácil, no es llegar y sacar a los más grandes y las cosas van a cambiar. El Barcelona primero tiene que cambiar su forma de pensar, el fútbol ha evolucionado mucho, ya el ADN está quedando atrás; el fútbol en estos momentos es más físico, de más fuerza y velocidad, y la técnica a veces pasa a un segundo plano", diagnosticó Vidal, que se despidió sintiéndose "molesto" porque hayan aireado que es transferible.
Por otro lado, Javier Tebas metió la cabeza en esta histórica polémica para gozar de su anhelada cuota de foco. El dirigente de LaLiga emitió un comunicado en el que expuso que su organismo “no efectuará el trámite de visado previo de baja federativa al jugador (Leo Messi) si no ha abonado previamente el importe de dicha cláusula”. En la nota se arguye que “el contrato se encuentra actualmente vigente y cuenta con una ‘cláusula de rescisión’ aplicable al supuesto de que Leo Messi decidiera instar la extinción unilateral anticipada del mismo”.
Desde la barricada de Bartomeu -y de la suya propia, pues el negocio sin Messi se desinfla-, Tebas se ha visto en la obligación de participar de la discusión, aclara, para ofrecer luz. LaLiga ha tenido que intervenir, al parecer, después de “las diferentes interpretaciones (algunas de ellas contradictorias entre sí) publicadas en los últimos días en distintos medios de comunicación, relacionadas con la situación contractual del jugador Leo Messi con el FC Barcelona”. En resumen, no paran de agregarse ingredientes a la receta. Con voces que avanzan que la esperada charla entre Lionel y el presidente podría desarrollarse este miércoles.