Jorge Messi, representante y padre de Lionel Messi, ha sido el protagonista de este jueves en el culebrón que está protagonizando el verano futbolístico. El agente del jugador más importante en la historia del Barcelona es el que está trazando la estrategia para que su hijo consiga salir del club catalán para recalar en el Manchester City y, así, tratar de ganar la Liga de Campeones. Porque no está para convivir con años de transición en la Ciudad Condal.
Mucho ha cambiado el escenario desde que el equipo jurídico de los Messi enviaran un burofax al Camp Nou, proclamando la voluntad del jugador de salir de Can Barça y, además, gratis. Desde entonces la posición de poder ha ido virando desde el delantero argentino hasta Josep Maria Bartomeu. El presidente azulgrana se ha mantenido siempre en su posición de no negociar y de remitirse a la cláusula de los 700 millones. Y desde ese enroque está ganando.
A lo largo de esta semana ha charlado con Jorge Messi y le ha recordado que no va a facilitar ni la salida gratuita de Lionel -ya que entiende que la cláusula liberatoria del contrato no se podrá activar hasta 2021- ni va a sentarse a negociar con el City. No era un órdago: no va a asumir ni a considerar la oferta de los 100 millones y la adquisición de Gabriel Jesús, Bernardo Silva, Eric Garcia o Angeliño. O 700 millones de euros o nada.
Tampoco le ha venido bien al ganador de seis Balones de Oro que los 'Citizen' no le respalden en su declaración de rebeldía. Se lo dejaron muy claro: se presentara o no a las pruebas PCR y a los entrenamientos, el club británico no iba a enfrascarse en una batalla en los tribunales para conseguir fichar al astro de Rosario gratis. Ni hablar. Y los letrados del futbolista ya dudan en la rigidez de su planteamiento relativo a la extinción del contrato con el Barcelona.
Jorge Messi ha visitado a su hijo en esta fecha, para hacer balance de situación. Y a su llegada a la Fundación Messi, cuando la prensa desplegada le preguntó si estaban trabajando sobre el escenario de quedarse esta temporada en el Barça, respondió con un lacónico "sí". En la vivienda de Castelldefels ha hablado con su hijo del asunto. Y ya se plantean esa posibilidad. En Argentina daban un 90% de opciones de continuidad. Los mismos que accedieron a la primicia del burofax.
La sensación es que poco puede hacer Lionel para salir ya del Barcelona. Sólo le queda profundizar en esa rebeldía e ir a juicio. Porque el fair play financiero elimina al PSG, al Manchester City y al Inter de Milán como posibles compradores. La cláusula del contrato es tan alta que sirve de candado. Bartomeu ha dado un portazo a la petición de conceder la carta de libertad. También en la cara de Jorge Messi. Incluso le ofreció renovar dos años, ante la cara de asombro de los abogados del delantero, que recordaron que su representado quiere irse ya.
De momento se ha perdido las pruebas diagnósticas y tres entrenamientos. En una actitud que está bloqueando el escaso margen de maniobra que el club tiene para responder a las exigencias de fichajes efectuadas por Ronald Koeman. Y es que todo queda condicionado a si Messi sigue o se va. También se está ralentizando la operación salida. En concreto la de Luis Suárez, el amigo íntimo del emblema y capitán azulgrana. A lo largo del día se había susurrado la posibilidad de que desde el entorno del argentino se emitiera una declaración decisiva, pero en la noche se descartó. Todavía se alargará más este zigzagueo.