El 17 de marzo de 2020, la Federación Francesa de Tenis (FFT) emitía un comunicado en el que publicaba la decisión de aplazar Roland Garros del 18 de mayo al 20 de septiembre. El impacto del coronavirus había empujado al presidente Emmanuel Macron a endurecer las medidas restrictivas con el fin de contener la primera ola de la pandemia. Cercenando toda posibilidad de celebrar eventos deportivos -con público o sin aficionados-.
"Aunque nadie puede saber cuál será la situación para entonces, las medidas de confinamiento en vigor hacen imposible su preparación y, por ello, su organización en las fechas previstas. Se ha tomado esta decisión para garantizar la salud y la seguridad de todos los que participaban en la preparación del torneo", rezaba la nota. La federación y la organización del Grand Slam, que se habían pasado semanas manifestando que no se plantaban la suspensión, finalmente la certificaron.
El presidente de la FFT, Bernard Giudicelli, dijo esto: "Ha sido una decisión difícil, pero valiente, la que hemos tomado en este periodo excepcional y evolutivo desde este fin de semana. Actuamos con responsabilidad, tenemos que ser solidarios unos con otros en este combate por la seguridad sanitaria de todos". Había tirado la toalla, resignándose y prometiendo a los aficionados que las entradas comparadas serían canjeadas por un torneo futuro o les devolverían el importe.
Algo más de un año más tarde, Francia acaba de apostar por un nuevo confinamiento estricto. La tercera ola del Covid-19 ya ha dejado 40.000 contagios diarios esta semana en el país galo. Por ende, Macron ha regalado a la población unos días para elegir dónde van a pasar la inminente cuarentena. En horas se clausurarán las escuelas y colegios. Y se extenderá la restricción perimetral de París y otras regiones a toda la geografía de la nación. Hay que frenar el aumento de la curva como sea.
En ese contexto ha vuelto a tomar la palabra el presidente de la FFT. Pero es otro: Gilles Moretton. Este dirigente ha hablado este miércoles y en una entrevista recogida por France24. "Por el momento, vamos por el buen camino. El torneo sigue en la fecha programada (del 23 de mayo al 6 de junio). Pero si nos dicen que habrá un confinamiento general durante dos meses, necesariamente tendremos que tomar medidas. Y en el peor de los casos habría que cancelar totalmente el torneo. Pero no quiero ni imaginarme eso", ha alegado.
El mandatario se ha mostrado más realista que la visión ofrecida por ese organismo en el curso precedente. "Estamos estudiando muchas opciones para la edición de 2021 de Roland Garros. No me atrevo a pensar en un nivel de aforo del 100%, pero podríamos pasar de la puerta cerrada a un nivel por debajo del 100%. Todas las opciones están sobre la mesa. Nos reunimos con regularidad con los jugadores y estamos esperando a ver cómo van las cosas", expuso.
La emblemática prueba ciclista París-Roubaix ya ha sufrido un aplazamiento. Mas, el 'major' francés cuenta con su experiencia -se desarrolló en otoño con éxito, en especial para Rafael Nadal- y con la del Abierto de Australia y otros torneos ya celebrados. "Antes que nosotros hay otros torneos como el de (Masters 1.000 de) Montecarlo, que se desarrolla en el mismo territorio y que es al aire libre. Después, hay torneos no muy lejanos (los de Madrid y Roma), así que no estamos como la situación en Australia", razonó. Prefiere eludir el protocolo aussie que mantuvo dos semanas en cuarentena a todos los tenistas, con la polémica que generó. El tiempo dirá qué tipo de medidas dictará el virus.