Ahí está el resultado. El PSOE fue el primer partido en las últimas elecciones autonómicas de Castilla y León. Ahora es el segundo. Dado el carácter nacional con que los partidos han tratado estos comicios, con presencia permanente de los líderes estatales, el resultado está claro: Casado ha derrotado a Sánchez. Es cierto que la formación de un Gobierno estable exigirá ásperas negociaciones porque Vox ha crecido de forma espectacular.
Pedro Sánchez derramó dinero público a favor del PSOE de Castilla y León y, además, lanzó a Félix Tezanos, que a costa de desprestigiar al CIS, hizo públicas encuestas que daban vencedor a los socialistas. Ahora el César sanchista parece aturdido y tiembla sentado en su poltrona monclovita.
Alfonso Fernández Mañueco acertó al convocar elecciones. Tuvo información precisa y conciencia clara de la traición de Ciudadanos y hubiera perdido la presidencia de Castilla y León en la moción de censura que se preparaba. Evitó la política enmascarada de los despachos y convocó al pueblo a decidir. Sin estas elecciones autonómicas, Fernández Mañueco no sería hoy el presidente de Castilla y León, ahora ha ganado las elecciones, aunque con menos amplitud de la que esperaba, y se puede concluir con lo que afirmé al comenzar este artículo: Pablo Casado ha derrotado a Pedro Sánchez.