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Egea dimite y Casado se queda solo

El líder del Partido Popular, Pablo Casado. (Foto: EFE/Chema Moya).

CRISIS EN EL PP

EL IMPARCIAL | Martes 22 de febrero de 2022

La mayoría de los presidentes regionales, el Grupo Parlamentario y varios dirigentes han pedido que dimita y convoque un congreso extraordinario.



El presidente del PP, Pablo Casado, no ha convocado todavía de forma oficial la Junta Directiva Nacional que se había anunciado para la próxima semana porque, según varias informaciones, estaría preparando de forma inminente su salida de la dirección del partido.

Como fuere, Casado ha convocado finalmente al próximo martes 1 de marzo a la Junta Directiva Nacional para poner en marcha el XX Congreso Nacional, que tendrá carácter extraordinario, pero se queda solo porque su número dos, Teodoro García Egea, ya ha formalizado su dimisión y ya ni él ni su equipo más cercano están en las dependencias del partido.

No obstante, el propio Egea ha guardado silencio, al igual que los servicios de prensa del PP, que solo han informado de que el presidente Casado reunirá el próximo día 1 de marzo Junta Directiva Nacional que convocará, a su vez, un congreso extraordinario del partido. El PP no ha confirmado si el propio Casado accederá a presentarse a ese congreso para ser reelegido o si, por el contrario, dimite de su cargo en las próximas horas.

Así, la dimisión del líder de los populares se debería, sencillamente, a que se ha quedado solo y ya prácticamente nadie aprueba su gestión. Hay casi total unanimidad por parte de los barones autonómicos y del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, así como otros muchos dirigentes en la necesidad urgente de que abandone el cargo y se celebre lo antes posible un Congreso Extraordinario para elegir al sucesor.

El nombre que más suena en las últimas horas para este relevo es el del presidente del PP de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, que está entre los que ha pedido la dimisión de Pablo Casado y es el que ya deja entrever que se postula más claramente como sucesor al frente de la formación.

También las dimisiones, algunas especialmente sonadas, como la del portavoz nacional, José Luis Martínez Almeida, han acelerado todo el proceso de caída de un Pablo Casado, que ha ido viendo como en las últimas horas se resquebrajaba también su núcleo duro.

La mayoría de los dirigentes regionales se ha mostrado partidario de la dimisión del presidente del PP y la convocatoria de un congreso en el que elegir un candidato de consenso. De esta forma, el PP andaluz ha pedido este martes la celebración "cuanto antes" de un congreso extraordinario en el PP a nivel nacional, del que tiene que salir "más unido que nunca" para que el partido pueda seguir ofreciendo a los españoles "la alternativa que reclaman y que necesitan".

El PP de la Comunitat Valenciana considera "necesaria" la celebración de un "congreso extraordinario y urgente que dé voz a los militantes" y que "marque liderazgos fuertes que lleven al Partido Popular al Gobierno de España".

Por su parte, el presidente del PP en el País Vasco, Carlos Iturgaiz, ha instado este martes a la convocatoria inmediata de un congreso extraordinario del partido con una "única candidatura de unidad". Incluso el presidente de Murcia, Fernando López Miras, reconocido “casadista”, pedía este martes la convocatoria de un congreso extraordinario en el PP tras la crisis interna en el partido.

En declaraciones a los periodistas en la localidad murciana de Cieza, de la que es oriundo el secretario general del PP, Teodoro García Egea, el presidente del Ejecutivo autonómico ha dicho que es el momento de cambiar la situación "insostenible" que atraviesa actualmente el partido. "Se requieren actuaciones urgentes", ha dicho López Miras, el único barón autonómico que hasta ahora mantenía su apoyo expreso a la dirección nacional.

También los tres portavoces en el Congreso, el Senado y el Parlamento Europeo, Cuca Gamarra, Javier Maroto y Dolors Montserrat, respectivamente, reclamaron el congreso y amenazaron con dimitir, según indican fuentes populares.

La primera prueba de esfuerzo será, si se llega a producir, este martes en el Comité Autonómico, donde están citados el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Nuñez Feijóo; los presidentes de Andalucía y Castilla y León, Juanma Moreno Bonilla y Alfonso Fernández Mañueco, junto a los presidentes de la formación en las 17 comunidades autónomas.

La reunión se producirá por la tarde, porque por la mañana hay sesión de control al Gobierno y, en principio según indican fuentes de la dirección nacional, Pablo Casado tenía previsto preguntar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Casado reunirá a los presidentes regionales después de que el presidente del PP y su comité de dirección decidiesen por unanimidad convocar una Junta Directiva Nacional la próxima semana.

Casado dio este paso, previo a la convocatoria de un congreso, forzado por su propia cúpula. La mayoría de sus dirigentes -todos salvo Pablo Montesinos, Antonio González Terol, Ana Beltrán y el número dos, Teodoro García Egea- le exigieron la convocatoria de un congreso extraordinario, y algunos de ellos amenazaron con dimitir si no se convocaba, según han informado a Efe varias fuentes presentes en la reunión.

Tras esa reunión, este martes se ha conocido la primera dimisión en la cúpula de Casado, la de Belén Hoyo, hasta ahora presidenta del Comité Electoral.

La Junta Directiva Nacional ha sido convocada el próximo lunes, 28 de febrero, aunque es previsible que esta fecha se modifique y se aplace, tras las quejas del presidente andaluz, Juanma Moreno Bonilla, porque la cita coincide con el Día de Andalucía.

Con la convocatoria de la Junta Directiva Nacional la próxima semana, Casado buscaba aplazar la solución a la crisis abierta y ha intentado resistir a las presiones de quienes le pedían convocar un congreso ya y de los miles de seguidores de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, que pidieron su dimisión, pero ya no se contempla esta opción por lejana en el tiempo y la urgencia del cambio.

Son necesarios dos tercios de este órgano, formado por centenares de miembros, para forzar la convocatoria de un congreso extraordinario, que podría celebrarse en 45 o 30 días, lo que lo situaría previsiblemente en abril.

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